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sábado, 8 de septiembre de 2012

UN MANIFIESTO PROFÉTICO PARA EE.UU., Por Dr. David Reagan


Grito de advertencia de que nuestra nación ha pasado el punto de no retorno y que Dios ahora se encuentra en el proceso de retirar Su protección, permitiendo que implosionemos.
Pero, ¿está ese mensaje siendo proclamado urgentemente desde nuestros púlpitos? ¡No! La Iglesia está dormida. Los pastores están más interesados en asistir a conferencias de igle-crecimiento y tratando de ponerse al día con la última moda en cultos de entretenimiento.
Mi folleto recientemente publicado, Un Manifiesto Profético, trata acerca de anunciar un grito de advertencia de que nuestra nación ha pasado el punto de no retorno y que Dios ahora se encuentra en el proceso de retirar Su protección, permitiendo que implosionemos.
En el folleto señalo que hemos estado siguiendo las pisadas de la antigua Judá. Ofrezco muchos paralelos, tanto positivos como negativos, y finalizo declarando:
Al igual que la antigua Judá, nuestro destino está sellado. Nuestro colapso será tan repentino y abrumador. ¿Por qué Dios nos trataría de forma diferente? Podemos estar seguros de que no lo hará.
La segunda mitad del manifiesto se centra en las señales que indican claramente que estamos en el final de la Era de la Iglesia. Basado en esas señales que la Palabra de Dios nos dice que debemos vigilar, afirmo que Jesús está en las puertas mismas del Cielo, esperando la orden de Su Padre para regresar.
Pero, ¿está ese mensaje siendo proclamado urgentemente desde nuestros púlpitos? ¡No! La Iglesia está dormida. Los pastores están más interesados en asistir a conferencias de igle-crecimiento y tratando de ponerse al día con la última moda en cultos de entretenimiento.
Peor aun son aquellos que se mofan de las señales y que se burlan de la idea del regreso del Señor en cualquier momento en el futuro previsible.
Mientras tanto, nuestra sociedad se continúa secularizando y paganizando a una velocidad vertiginosa y el verdadero Cristianismo está siendo objeto de crecientes ataques.
¿Hay alguna esperanza para nuestra nación? No lo creo. Nuestra única esperanza es Jesús y por eso no tenemos ninguna esperanza, porque nuestra nación lo ha rechazado.
Pero hay, por supuesto, esperanza individual para aquellos de nosotros que conocemos a Jesús como Señor y Salvador, y concluyo el manifiesto hablando acerca de esa esperanza.
Manifiesto Publicado
En nuestra conferencia bíblica anual, el último fin de semana de junio, distribuimos las primeras copias de Un Manifiesto Profético.
Un manifiesto es una breve declaración de principios y ésa es una buena descripción de nuestro manifiesto. Tiene tan sólo 40 páginas y contiene una declaración de principios bíblicos en relación con dos asuntos: el destino de nuestra nación y el regreso de Jesús.
La portada es de naturaleza sombría, impreso en blanco y negro, conteniendo sólo el título y el nombre del autor. Su objetivo es establecer el tono para el contundente mensaje que el folleto contiene.
El folleto está dirigido principalmente a pastores, llamándolos al reconocimiento de la terrible condición moral y espiritual de nuestra nación. Su mensaje también está diseñado para alertarlos acerca del hecho de que estamos viviendo en tiempo prestado y que necesitan comenzar a preparar a sus congregaciones para el inminente regreso del Señor.
En la introducción del manifiesto, señalé que se titula, “Un Manifiesto Profético”, no “Un Manifiesto de Profecía” y declaré que la diferencia es importante. Mi propósito no era presentar una profecía dada a mí por Dios. No tengo ninguna de esas profecías. En cambio, mi propósito es compartir algunas verdades aleccionadoras que están basadas en profecías que Dios dio a profetas bíblicos hace miles de años atrás. También están basadas en principios que la Biblia revela acerca de cómo Dios trata con las naciones. El Manifiesto es un grito de advertencia a Estados Unidos y sus pastores.
Por favor considere dar una copia al pastor de su iglesia. Las copias están disponibles a través de nuestro centro de recursos en línea (disponible en inglés)
Traducido por Donald Dolmus
En Defensa de la Fe (endefensadelafe.org)
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