TRADUCTOR-TRANSLATE

lunes, 27 de febrero de 2012

EL URIM Y EL TUMIN: Como se usaban para conocer la voluntad de Dios.


ESTUDIO-VIDA DE APOCALIPSIS

MENSAJE SESENTA

LA NUEVA JERUSALEN
(2)

VII. UNA COMPOSICION VIVA
DE TODOS LOS REDIMIDOS DE DIOS

La Nueva Jerusalén es una composición viva de todos los redimidos de Dios. El hecho de que la Nueva Jerusalén sea tal composición significa que es un edificio vivo. La idea de que el pueblo de Dios es un edificio vivo no se presenta por primera vez en el libro de Apocalipsis. En el Antiguo Testamento vemos que el pueblo de Dios era considerado material para ser edificado conjuntamente como morada de Dios.

La Biblia abarca dos cosas principales, la creación y el edificio de Dios. Al comienzo de la Biblia tenemos la creación, y al final, el edificio. Entre estos dos extremos tenemos la obra de edificación. En la creación Dios produjo los materiales de construcción. Al realizar la obra de edificación, El acopla todos los materiales en una sola unidad, la cual es Su edificio.

En Génesis 2 vemos que se crea un huerto, y en Apocalipsis 21, se construye una ciudad. Un huerto es algo natural creado por Dios, y una ciudad es algo construido por El. La Nueva Jerusalén no es un huerto natural, sino una ciudad edificada. En el huerto de Génesis 2 vemos el árbol de la vida, y junto a éste estaba un río que corría en cuatro direcciones (Gn. 2:8-10). En el fluir de este río tenemos oro, bedelio y ónice, una piedra preciosa. El bedelio es una resina segregada por un árbol, la cual se endurece y forma una substancia parecida a una perla. La primera piedra a la que la Biblia alude no es una piedra común y corriente, sino el ónice, una piedra preciosa. ¿Para qué se usan los tres materiales preciosos mencionados en Génesis 2, el oro, el bedelio y el ónice? Para responder esta pregunta tenemos que leer toda la Biblia.

En el pectoral del sumo sacerdote había doce piedras preciosas (Ex. 28:15-21), la primera de las cuales era sárdica y la última jaspe. Entre esas piedras preciosas figura el ónice. Esto indica que el pectoral del sumo sacerdote se relaciona con Génesis 2 y con Apocalipsis 21, porque en Génesis 2 tenemos el ónice y en Apocalipsis 21, el jaspe. En la descripción del pectoral del sumo sacerdote y de las dos piedras de ónice en las cuales estaban grabados los nombres de los hijos de Israel (Ex. 28:9-12), vemos una miniatura del edificio de Dios. Las piedras preciosas del pectoral y las de las hombreras tenían grabados los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel. Esto significa que los israelitas redimidos constituyen el edificio de Dios. Las doce piedras preciosas estaban engastadas en oro. La base de oro sostenía todas las piedras preciosas. Sin duda, éste es un cuadro del edificio de Dios. El pectoral estaba construido de tal modo que expresaba a Dios.

Sobre el pectoral también estaban el Urim y el Tumim (Ex. 28:30). En hebreo Urim significa luz y Tumim significa perfección o consumación. Hace muchos años leí un artículo (*) escrito por un hebreo, en el que decía que el Tumim es una piedra preciosa sobre la cual hay cuatro letras del alfabeto hebreo grabadas. Sobre el pectoral del sumo sacerdote estaban los nombres de las doce tribus de Israel grabados sobre las doce piedras. Los nombres de esas tribus contenían solamente dieciocho de las veintidós letras del alfabeto hebreo. Por consiguiente, esas cuatro letras no estaban sobre el pectoral del sumo sacerdote. Sin embargo, fueron talladas en el Tumim, y cuando esta piedra era colocada sobre el pectoral, había consumación y perfección. Se juntaban las veintidós letras del alfabeto hebreo. El Urim era una piedra que se colocaba en el pectoral para dar luz. El escritor del artículo citado dice que cuando el sumo sacerdote se presentaba delante del Señor, ciertas piedras con sus respectivas letras en el pectoral resplandecían, y que en otras ocasiones resplandecían otras piedras con sus letras. El sumo sacerdote escribía la letra de las piedras que resplandecían, y de esta manera formaba palabras y oraciones. Por último, recibía un mensaje completo o un juicio de parte del Señor. Así que, por el resplandor sobre el pectoral, Dios expresaba Su pensamiento, Su intención y Sus sentimientos, y el sumo sacerdote podía saber cuál era la intención de Dios en el asunto en cuestión. Esto es una miniatura del edificio de Dios hoy. Nosotros conocemos la voluntad de Dios en la actualidad por medio del edificio, el cual es la iglesia.

De acuerdo con Génesis 28, Jacobo, el suplantador, tuvo un sueño divino en el cual veía una escalera apoyada en la tierra, cuyo extremo llegaba al cielo. Cuando despertó de su sueño, él llamó a ese lugar la casa de Dios (Gn. 28:17). Entonces tomó la piedra que había usado como almohada, la erigió como una columna, la ungió con aceite y la llamó la casa de Dios (Gn. 28:18-19, 22).
La piedra también se menciona en el libro de Zacarías. Zacarías 4:7 habla de la primera piedra, y en 3:9 se habla de la piedra que tiene siete ojos. La piedra de Zacarías no es la piedra del fundamento ni la piedra del ángulo, sino la primera piedra, que tiene siete ojos. Esos siete ojos aparecen nuevamente en Apocalipsis como los siete ojos del Cordero (5:6). Por lo tanto, los siete ojos relacionan la piedra con el Cordero, el cual también es el León (5:5). Por esta razón, nosotros hablamos de la piedra que es el León-Cordero.
Cuando Pedro conoció al Señor Jesús, éste le cambió el nombre, Simón, por Cefas, que significa piedra (Jn. 1:42). Después de que Pedro recibió la revelación de que el Señor era el Cristo, el Hijo del Dios viviente, el Señor le dijo: “Y Yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré Mi iglesia” (Mt. 16:18). En este versículo tenemos la piedra y la roca. Más tarde Pedro, en su primera epístola, dice: “Acercándoos a El, piedra viva, desechada por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sois edificados como casa espiritual” (1 P. 2:4-5). Por esta razón, el concepto de que los creyentes son piedras que deben ser edificadas para conformar la morada de Dios no es algo que sólo aparece en el libro de Apocalipsis, pues se halla tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo.
Pablo expresa esto mismo en 1 Corintios 3, donde dice que la iglesia es la labranza y el edificio de Dios, y que él era un sabio arquitecto (vs. 9-10). En este pasaje de la Palabra Pablo nos advierte que tengamos cuidado con los materiales que usamos en la edificación. No debemos edificar con madera, heno ni hojarasca, sino con oro, perlas y piedras preciosas (vs. 10, 12).
Si reunimos todas las porciones de la Palabra que se relacionan con la expresión “piedra”, veremos que las piedras preciosas representan al pueblo de Dios, que fue redimido, regenerado y transformado. Las piedras con las cuales la Nueva Jerusalén se edifica son todos los santos de Dios, quienes fueron redimidos, regenerados y transformados. El apóstol Pedro nos dice claramente que nosotros somos piedras vivas. Ahora estamos en el proceso de transformación siendo puestos en el edificio de Dios. En primer lugar, Dios nos transforma, y luego nos edifica. Por consiguiente, la Nueva Jerusalén no es un montón de materiales de construcción, sino una composición de materiales que son colocados en el edificio. La ciudad de Jerusalén en su totalidad es el edificio de Dios, la composición viva de todos los santos de Dios, los cuales fueron redimidos, regenerados y transformados.


(*) Más sobre ese artículo:

EL HABLAR DE DIOS POR MEDIO DEL URIM Y EL TUMIM

Éxodo 28:30 dice: “Y pondrás en el pectoral del juicio Urim y Tumim, para que estén sobre el corazón de Aarón cuando entre delante de Jehová”. En el libro de David Baron titulado The Ancient Scriptures and the Modern Jew (Las antiguas escrituras y el judío moderno) hay un apéndice que contiene un artículo acerca del Urim y el Tumim. Según este artículo, los doce nombres que estaban sobre el pectoral incluían dieciocho de las veintidós letras del alfabeto hebreo. Las otras cuatro letras estaban puestas en lo que se llamaba el Tumim. La palabra hebrea para Tumim significa perfeccionadores o los que completan. Por lo tanto, en el pectoral con esta pieza adicional llamada el Tumim se encontraban las veintidós letras del alfabeto hebreo. Así como en el teclado de una máquina de escribir se pueden usar las veintiséis letras americanas para escribir una palabra, una frase, una oración o un párrafo, también se podían usar las veintidós letras del alfabeto hebreo que estaban sobre el pectoral y el Tumim para deletrear palabras y oraciones.
Además, según este artículo, el Urim era un iluminador insertado dentro del pectoral por debajo de las doce piedras. En hebreo la palabra Urim significa luces. Este artículo en el libro de David Baron dice que el Urim podía contener aceite para quemar y que el fuego que se usaba para quemar este aceite provenía del altar. Los escolásticos hebreos responsables de este artículo también dijeron que este Urim tenía doce iluminadores, uno para iluminar cada una de las piedras del pectoral. Entonces las piedras transparentes pueden brillar con la luz.
Cuando Dios llevó a Su pueblo al desierto, Él les habló a través de Moisés. Dios le hablaba a Moisés cara a cara. Pero después de la muerte de Moisés, Josué no recibía la guianza de Dios directamente de la forma en que Él le hablaba a Moisés, sino por medio del Urim y el Tumim que estaban sobre el pectoral que el sumo sacerdote llevaba. Por lo tanto, siempre que Josué necesitaba la guianza relacionada con el viaje del pueblo, él tenía que ir donde el sumo sacerdote quien entonces recibía la guianza de Dios por medio del Urim y el Tumim. Por ende, Dios hablaba a través del Urim y el Tumim.
El escritor de este artículo dio un ejemplo de la función del Urim y el Tumim refiriéndose al caso de Josué y Acán. Los hijos de Israel fueron derrotados en Hai debido al pecado de Acán (Jos. 7). ¿Cómo se descubrió el pecado de Acán? Según este artículo, un representante de las doce tribus fue al tabernáculo y se paró frente al sumo sacerdote, quien tenía puesto el pectoral. De repente, una de las doce piezas del pectoral dejó de brillar. Esta era la piedra que representaba a la tribu de Judá. De esta forma se separó la tribu de Judá. Josué 7:16-18 dice: “Y fue tomada la tribu de Judá. Y haciendo acercar a la tribu de Judá, fue tomada la familia de los de Zera; y haciendo luego acercar a la familia de los Zera por los varones, fue tomado Zabdi. Hizo acercar su casa por los varones, y fue tomado Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá”. La familia y la persona fueron descubiertas por medio de que otras piedras del pectoral se apagaban también. En esta situación el pectoral funcionaba como una máquina de escribir espiritual que deletreó el nombre de Acán.
Este articulo cita otras ocasiones en las que se usaba el Urim y el Tumim. Dice que Josué repartió la tierra a las tribus a través del Urim y el Tumim (Jos. 18:6-10), y que también peleaba contra los enemigos de acuerdo a la guianza que recibía por medio de estos (Jue. 1:1-12; 20:18, 27; véase Nm. 27:21). Además, cuando el rey Saúl fue infiel a Dios, Dios no le contestaba por medio del Urim y el Tumim (1 S. 28:6). Cuando Saúl mataba a los sacerdotes, uno de los hijos escapó y fue donde David, y éste hizo lo que el Señor le dijo por medio del Urim y el Tumim.

Mencionamos que al pectoral se le llamaba el pectoral del juicio. Deuteronomio 33:8 y 10 dice: “A Leví dijo: tu Tumim y tu Urim sean para tu varón piadoso... Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, y tu ley a Israel” Debido a que el Urim y el Tumim estaban con los levitas, los sacerdotes ellos podían enseñar al pueblo no sólo la ley de Dios, sino también Sus juicios.


4 comentarios:

  1. Muchas gracias por ampliarnos y motivarnos a estudiar este tema Tumin y Urim, un puente para comunicarse con Dios y cumplir su voluntad.
    A José María Armesto Caldeiro, gracias.

    ResponderEliminar
  2. Me gusta la explicación del uso del urim y el tumim, algunos creen que eran objetos de adivinación y no lo eran, como todo lo que tiene que ver con Israel y los hebreos debemos escudriñar en las Escrituras. Yo entendí que si son Luz y Perfección; necesarias para conocer la voluntad del Eterno, representaban a Iehoshua nuestro mashiaj y fueron quitadas cuando a través de la muerte del cordero, la torá fue escrita en el corazón de los creyentes.Saludos.

    ResponderEliminar