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sábado, 15 de septiembre de 2012

HACER LO CORRECTO AUNQUE NOS INCOMODE ("En busca de Papá", Charles Elliott Newbold, Jr.)

Puede que no nos apetezca tomar nuestra Biblia y
enseñar a nuestros hijos sobre Dios, pero lo hacemos de cualquier modo 
porque es lo que hay que hacer.
Con la mayor disposición posible, hacemos lo bueno 
no importa cuales sean nuestros pensamientos y sentimientos.


Capítulo 18—Un hombre que hace lo recto


Hacer lo que es correcto:

Santiago 4:17 nos dice: “Al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado”. Una cosa es
saber lo que es bueno y otra muy distinta es hacerlo. Hacemos lo bueno no importa como nos
sintamos sobre eso, no importa nuestro nivel de energía. Puede que no nos apetezca pasar la
fregona sobre la leche derramada, o darles un baño a los niños, pero lo hacemos de todas
maneras porque es lo que hay que hacer. Puede que no nos apetezca tomar nuestra Biblia y
enseñar a nuestros hijos sobre Dios, pero lo hacemos de cualquier modo porque es lo que hay que hacer. Puede que no queramos sacrificar nuestras diversiones y escapadas para estar con
la familia, pero lo hacemos de cualquier modo porque es lo que hay que hacer.
Somos los responsables de hacer los juicios correctos. Dios quiere que nosotros seamos tan
celosos respecto de hacer los juicios correctos en los asuntos de nuestra familia como lo
somos con los árbitros que juzgan a favor de nuestros equipos deportivos favoritos. Puede que
en una ocasión necesitemos irnos a pescar solos. Otras veces puede que necesitamos sacar a
la familia. Habrá otras veces en que tendremos que quedarnos con los niños para que mamá
este sola un rato. Lo que la sabiduría diga que es correcto hacer, eso haremos.
Cuando obramos de forma responsable como maridos y padres al tomar las decisiones
correctas, creamos una atmósfera positiva en la que nosotros y nuestras familias podemos
crecer espiritual y personalmente. Nos convertimos en tierra fértil para que el todo completo de
la bondad de Dios tome raíz y produzca buen fruto.

Amor desinteresado

Hacer lo recto como papá es el acto de poner nuestro egocentrismo en el altar por el bienestar de los demás. Esto es el amor ágape. El ágape es la fuente de la misma vida de Dios dentro de
nosotros que está disponible para satisfacer las necesidades legítimas de otros. Es vivir
desinteresadamente en relación con los demás.
Jesús lo explicó de este modo: “Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por
sus amigos” (Juan 15:13). Lo pintó de la siguiente manera: “De cierto, de cierto os digo, que si
el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.”
(Juan 12:24). No estaba hablando sólo de Su propia vida y de la muerte sacrificada, sino
también del costo del discipulado. Jesús definió el ágape con su propia vida. La muerte que
viene como resultado del ágape es el único terreno para la vida de resurrección.
El ágape, no importa cual sea nuestro estado de ánimo, nos dice que saquemos la basura,
cortemos el césped, limpiemos el garaje, cambiemos el pañal, regresemos a casa después del
trabajo, saquemos a nuestra esposa, oremos con ella, ayudemos a los niños con su tarea, y
nos afeitemos el fin de semana. Encontrar lo que sea bueno en tu situación, y hacerlo. Dios
recompensa el precio que pagamos por un amor desinteresado.
...

El ágape describe como a pesar de su amor por el partido, el padre está dispuesto a apagar la televisión y jugar en el suelo con sus niños cuando la situación así lo reclama.
El papá es ejercitado en la madurez por la práctica, haciendo lo recto en cada situación. Hay un
dicho entre los adictos y las personas con adicciones que están en fase de recuperación, "No
tenemos tiempo de pensar en nosotros mismos haciendo lo bueno, tenemos que obrar nosotros mismos para pensar lo bueno". Con la mayor disposición posible, hacemos lo bueno no importa cuales sean nuestros pensamientos y sentimientos, y al mismo tiempo, damos lugar al Padre-Dios para que nos guíe a ese lugar en el que el papá se convierte en la cosa más natural que
hacemos.

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