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miércoles, 12 de septiembre de 2012

LAS TRES ENTRADAS DEL TABERNÁCULO Y LAS TRES FIESTAS (Más Allá del Pentecostés, por Clay Sonmore)


...la Fiesta de los Tabernáculos, que conduce al Lugar Santísimo. Esta es la fiesta que está MAS ALLÁ DEL PENTECOSTÉS, ¡Sí, más allá de la Fiesta de Pentecostés! Esta grande y última fiesta es símbolo de la reagrupación y del arrepentimiento de Israel, anunciando la gran efusión final del Espíritu Santo y del Fuego...

«(El) que te sustentó con maná (la provisión milagrosa) en el desierto (del campamento pentecostal), comida que tus padres (campamento de evangélicos sin estar llenos del Espíritu) no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien.» «A la postre» quiere decir orden altísimo, (del último día de la visitación de Dios), un orden que está MAS ALLÁ DEL PENTECOSTÉS...




Capítulo Nueve

LAS TRES ENTRADAS

Existe una dimensión más amplia para esta posición triunitaria, una en la que debemos coronarlo a Él como nuestro único Rey. Y creo que toda la creación: pecadores y santos por igual, están gimiendo con dolores de parto, esperando la manifestación de esta «Compa­ñía del Hijo Varón», de este «Hijo de muchos miembros.» Este cuerpo con dolores de parto no estará satisfecho con el mero conocimiento de verlo a El como Jesús - el Salvador -, o como el Cristo - el que Unge -, sino que quiere y va a verlo y a conocerlo como el único Amo y Señor, el Rey absoluto de sus vidas. Este «Hijo de muchos miembros» que alaba Al Señor (al Santo Nombre de Dios), al alcanzar la madurez, ¡no solamente podrá ministrar al cuerpo, o al alma, sino también al espíritu interior de toda la humanidad que esté clamando a su Hacedor!

«Tres veces en el año me celebraréis fiesta» (Éxodo 23:14). La primera era la Fiesta de la Pascua, que era un recordatorio para tener presente la redención, de la cual depende toda bendición. Simbólicamente, ella representa a Jesús, nuestro Sacrificio Pas­cual. La segunda gran fiesta es la Fiesta de Pentecostés, y tiene su contraparte en nuestras vidas cuando estamos llenos del Espíritu. Como la tercera - en este orden - encontramos la Fiesta de los Tabernáculos, una ordenanza profética que significa la futura congregación del Israel dispersado durante largo tiempo. ¡Alabad a Dios, al Señor de la Gloria, que está a punto de llevarnos a tal congregación aun en el día de hoy!

Vemos estas tres fases como correspondientes a las tres divisiones del Tabernáculo. La entrada al atrio exterior está simbolizada por la Fiesta de la Pascua. En el atrio exterior era donde la congrega­ción venía a oír la Palabra del Señor y a rendir culto de adoración. (Ver cuadro del Tabernáculo en la página 56). Aquí vemos a Jesús como Salvador. Aquí vemos el extenso y fundamental campamento evangélico que está interesado esencial mente en lo que ellos RECIBEN, permaneciendo con frecuencia tan cerca del borde de la línea como les sea posible vivir, pero confiando todavía en lograrlo. Temo que ese día habrá muchos desengaños trágicos.

Después, llegamos a la entrada que está simbolizada por la Fiesta de Pentecostés, representada por Cristo - el que Unge. Este es el lugar donde ha estado nuestro gran cuerpo de los bautizados en el Espíritu durante casi dos mil años. Ellos (nosotros) están cum­pliendo un propósito, aun cuando ellos, como un todo, están preocupados esencialmente por los meros negocios secundarios del HACER. A la congregación en pleno no se le permitía entrar en este atrio intermedio, el Lugar Santo. Sólo a los levitas, que tenían una unción especial para ministrar al pueblo, se les permitía entrar al Lugar Santo.

Hermanos y hermanas, ¡todavía hay más! ¡Aleluya! Cuando se atraviesa el Lugar Santo, el lugar de la santificación y de la preparación, los tales encuentran delante de ellos otra entrada, simbolizada por la Fiesta de los Tabernáculos, que conduce al Lugar Santísimo. Esta es la fiesta que está MAS ALLÁ DEL PENTECOSTÉS, sí, más allá de la Fiesta de Pentecostés. Esta grande y última fiesta es símbolo de la reagrupación y del arrepentimiento de Israel, anunciando la gran efusión final del Espíritu Santo y del Fuego. Observen en su calendario el prolon­gado intervalo entre el Día de Pentecostés y el Día de los Taber­náculos (casi dos mil años), empleado en la actual dispensación, en la obra pentecostal del Espíritu Santo.

Sí, ha sido un día largo, muy largo, un día difícil tanto en los dos mil años del calendario pentecostal, como en nuestro personal calendario pentecostal. Pero es: «(El) que te sustentó con maná (la provisión milagrosa) en el desierto (del campamento pentecostal), comida que tus padres (campamento de evangélicos sin estar llenos del Espíritu) no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien.» «A la postre» quiere decir orden altísimo, (del último día de la visitación de Dios), un orden que está MAS ALLÁ DEL PENTECOSTÉS.

Que Dios nos ayude, a ustedes y a mí, para que no pasemos por alto el «orden altísimo» del plan eterno y último de Dios para la consuma­ción de esta era POR MEDIO DE SUS HIJOS.

www.campamento42.blogspot.com

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