TRADUCTOR-TRANSLATE

lunes, 13 de febrero de 2012

ESPIRITUAL PERO EN LA POSICIÓN INCORRECTA (LAS BODAS DEL CORDERO Y LA FIESTA DE BODAS)


ESTUDIO-VIDA DE APOCALIPSIS

MENSAJE CINCUENTA Y CUATRO

LAS BODAS DEL CORDERO
Y LA FIESTA DE BODAS

Después de que Dios juzgue todas las cosas negativas reveladas en los capítulos dieciséis, diecisiete y dieciocho, vemos las bodas del Cordero y la fiesta de bodas (19:5-10). Es posible que usted nunca se haya dado cuenta de que Cristo, el Cordero, necesita casarse. Este concepto es totalmente contrario a la religión. ¿Quién pensaría que el Redentor necesita casarse? Un día Juan el Bautista declaró: “¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” (Jn. 1:29). Este versículo claramente revela que Cristo vino como el Cordero que quita el pecado del mundo. Más tarde Juan el Bautista también expresó que Cristo es el novio. El dijo: “El que tiene la novia, es el novio; mas el amigo del novio, que está allí y le oye, se goza grandemente de la voz del novio” (Jn. 3:29). Por consiguiente, en el Evangelio de Juan Cristo es revelado como el Cordero que vino a quitar el pecado y como el Novio que vino para obtener la novia. La meta de Cristo no es quitar el pecado, sino obtener la novia. En el libro de Apocalipsis, también escrito por el apóstol Juan, vemos que Cristo nuestro Redentor es el Cordero y el Novio que viene. Así que, El como el Novio, necesita casarse.
La boda del Cordero será una boda universal. Será el matrimonio del Redentor y los redimidos. Al final de la Biblia vemos una ciudad, la Nueva Jerusalén. Esta ciudad es la esposa (21:2, 9-10), y el Dios redentor es el esposo. Aunque esta idea del matrimonio entre Dios y el hombre es ajena a la religión, nosotros la recalcamos en el recobro para indicar que nuestra posición es la condición de novia, y que la posición del Cristo que viene es la de Novio. Estamos en la tierra siendo preparados para llegar a ser la novia que ha de recibirle, y El está en el trono en el tercer cielo, preparado para venir como Novio a nuestro encuentro. Por lo tanto, El viene como Novio, y nosotros vamos a El como novia. La novia y el Novio se encontrarán, mas no en el cielo ni en la tierra, sino en los aires. Cuando nos reunamos con El en los aires, tendremos una boda.

I. DESPUES DE LA DESTRUCCION
DE BABILONIA LA GRANDE

Las bodas del Cordero se producirán después de que Babilonia la Grande sea destruida (19:1 4). En el universo no hay solamente una novia pura y casta; también existe una falsificación, la gran ramera. Parte de la novia fue capturada por la ramera y relacionada con ella. Tome por ejemplo el caso de la señora Guyón. Aunque ella era parte de la novia, estaba relacionada con la ramera. Sin embargo, ésta no amaba a la señora Guyón; por el contrario, la envió a la cárcel. De todos modos, la señora Guyón estaba relacionada con la ramera. Como ya dijimos, ella se paraba frente a una estatua de María. La situación de hoy es muy complicada. La Biblia condena a la ramera, y nosotros también. Pero dentro de la ramera hay creyentes genuinos, muchos de los cuales buscan al Señor con más diligencia que los que están en las denominaciones. Debido a lo complejo de la situación, nuestra visión debe ser clara. Tenemos que estar conscientes de nuestra posición y de que nunca debemos relacionarnos con la falsificación, la ramera.
La Biblia revela que Satanás siempre trata de mezclarse con las cosas de Dios. Las actividades satánicas siempre son motivadas por lo que Dios está haciendo. Según la Biblia, no hay prácticamente ningún aspecto del mover de Dios en el que Satanás no haya tratado de intervenir. Donde Dios vaya, allí va Satanás. El está activo incluso cuando nosotros predicamos el evangelio, y trata de entrometerse en la edificación de la iglesia. En el día de Pentecostés tanto Dios como Satanás estaban activos. El principio es el mismo en el recobro del Señor en la actualidad, pues Satanás sigue creando falsificaciones de lo que Dios hace. Con frecuencia la obra de Satanás precede la obra de Dios. Por ejemplo, antes de que Jerusalén fuese edificada por Dios, Satanás erigió la torre y la ciudad de Babel. Satanás conoce la intención de Dios y procura generar una falsificación antes de que Dios lleve a cabo Su plan. ¡Qué insidioso! Tenemos que discernir claramente la falsificación que Satanás hace de la novia, y jamás debemos enredarnos con ella. Somos parte de la novia. ¿Cómo podríamos relacionarnos con la ramera?
A lo largo de los años muchos amados cristianos se me han acercado haciendo lo posible por discutir conmigo y convencerme. Algunos dicen: “Hermano Lee, ¿no se da cuenta de que yo soy un verdadero hermano en el Señor? ¿No se da cuenta de que hay muchos cristianos genuinos en las denominaciones? ¿Por qué nos rechaza a todos nosotros?” Muchas veces cristianos firmes me han confrontado con preguntas por el estilo. Siempre les contesto: “Usted es un amado hermano, y yo no lo rechazo. Sin embargo, ¿sabe usted en dónde está? Usted está en un lugar condenado por Dios. Aunque usted es nuestro hermano, sigue en el lugar equivocado”. Tenemos que ver la diferencia entre las personas y el lugar. La persona puede ser recta a lo sumo, pero el lugar en donde se halla puede ser completamente erróneo.
En 1957 un amado siervo del Señor fue invitado a Taiwán. Durante su visita, los líderes tuvieron mucha comunión con él. Uno de los hermanos le dijo: “Aquí en Taipéi hay varios grupos cristianos que afirman no tener denominación y se reúnen en el nombre del Señor Jesús. Díganos hermano ¿cuál de estos grupos es el correcto?” El respondió que ninguno de ellos estaba completamente bien y que todos ellos estaban parcialmente en lo correcto. Sorprendidos por esa respuesta, los hermanos le preguntaron cuál era el criterio por el cual él afirmaba que dichos grupos eran relativamente válidos. El contestó que ellos tenían razón parcialmente según la medida de Cristo. Dijo que cuanto más de Cristo tuvieran, más acertados estarían en cuanto a la iglesia, y cuanto más pequeña fuera la medida de Cristo, menos acertados estarían en este asunto. Durante las primeras dos reuniones con este hermano yo fui el intérprete. Pero cuando dijo esto, yo decidí intervenir y debatir; así que le dije: “Ya que hablamos de la medida de Cristo, algunos dicen que cuanto mayor sea la medida de Cristo que uno tenga, tendrá más razón en cuanto a la iglesia. Todos estamos de acuerdo con que en los últimos trescientos años la señora Guyón fue tal vez la persona con la mayor medida de Cristo. No obstante, ¿podemos decir que ella estaba en lo correcto en cuanto a la iglesia? Ella estaba en la Iglesia Católica Romana, que es una iglesia satánica. Examinemos la tipología del Antiguo Testamento. Los hijos de Israel fueron llevados cautivos y estuvieron en esa condición por setenta años, al final de los cuales Dios intervino y les mandó que regresaran a Jerusalén. Supongamos que se levantara un predicador y dijera: ‘No es necesario regresar a Jerusalén. Vean cuán espiritual es Daniel, y él todavía está en Babilonia. En tanto que seamos espirituales, no importa dónde estemos’. ¿Está usted de acuerdo con esto? Ser espiritual es una cosa, y estar en el lugar debido es otra. Uno puede ser tan espiritual como Daniel, pero si permanece en Babilonia, se quedará en Babilonia. La condición de uno tal vez sea espiritual, pero sigue en el cautiverio. No use a Daniel como pretexto. Aunque él permanecía en Babilonia, abría sus ventanas hacia Jerusalén y oraba tres veces al día (Dn. 6:10). Daniel murió en el mismo año que se hizo la proclamación de que los cautivos volvieran a Jerusalén (Dn. 1:21; Esd. 1:1-3). Si no hubiese muerto ese año, probablemente habría regresado a Jerusalén. Mientras uno esté vivo, tiene que volver a Jerusalén. No piense que no tiene importancia el lugar donde uno está. La Iglesia Católica y todas las denominaciones y grupos facciosos son condenados en el Nuevo Testamento. ¿Quién puede justificarlos? No importa cuán espiritual sea uno, en tanto que esté en la Iglesia Católica, en las denominaciones o en los grupos facciosos, está en una posición condenada por las Escrituras”.
Pese a que algunos puedan justificarse, en lo profundo de su conciencia saben que están en el lugar equivocado. Cuando algunas personas discuten conmigo, simplemente les digo: “Aunque discuta conmigo, hay alguien dentro de usted que está de acuerdo conmigo y en desacuerdo con usted. Aquel que está dentro de usted no está de tu lado; El está de mi lado”. Muchos de los que hemos seguido el camino de la iglesia no recibimos la visión inmediatamente. Permanecimos donde estábamos tratando de reconciliar las cosas. Finalmente, Aquel que estaba en nosotros, quien es mucho más fuerte que nosotros, nos capturó y tuvimos que venir al lugar correcto. Tenga en claro que ser la persona correcta es una cosa, pero estar en el lugar correcto es otra.
Vivimos en un tiempo de complicaciones y confusión. Tanto la novia como la falsificación, la ramera están presentes. Aparentemente la ramera prevalece sobre la novia. Esta es como una pequeña yerba, y aquélla como un gran árbol (Mt. 13:31-32). Si uno sólo mira la apariencia, será engañado y distraído. Es difícil para la mayoría de los cristianos discernir entre ellas. La apariencia externa es casi la misma: oro, perlas y piedras preciosas. Ambas tienen algo de Dios, algo de Cristo y algo de la Biblia. Pero en el recobro del Señor hoy la visión es clara, y la luz brilla. Esta luz pone las cosas de manifiesto y las discierne. Por medio de la luz que hay en el recobro del Señor, sabemos qué es real y qué es falso; sabemos cuál es la novia y cuál es la ramera, y podemos discernir fácilmente la una de la otra. Aleluya, estamos en la novia y no tenemos nada que ver con la ramera. Además, sabemos que un día el Señor intervendrá y juzgará a la ramera. Así que, las bodas del Señor se llevarán a cabo después de la destrucción de la ramera.
Algunos de ustedes pueden seguir sintiendo compasión de la ramera. Pero yo tengo la certeza de que cuando se celebren las bodas del Cordero, ninguno de nosotros le tendrá compasión. Aunque usted discuta a favor de ella ahora, con el tiempo ella será totalmente consumida y destruida. El Señor aborrece a la ramera, y antes de disfrutar una boda placentera con Su novia, El se deshará de una vez por todas de la ramera. Ningún novio desearía ser parte de una relación en la cual él no es el único novio. Por supuesto, el Señor como Novio no tolerará semejante cosa. En las bodas del Cordero y la novia no habrá una tercera persona. La tercera persona, la ramera, será completamente consumida. Alabado sea el Señor por esto. Yo me regocijaré cuando vea la destrucción de esta falsificación, la Babilonia la grande.

No hay comentarios:

Publicar un comentario