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martes, 3 de abril de 2012

LA OFRENDA DEL REBELDE (Desperdiciando el tiempo en la queja y la carnalidad. Una paráfrasis de Génesis 4:1-7), Administrador


Caín y Abel

"Adorador es quien rinde al Señor un día aprovechado según Su Voluntad". 

Rebelde = Inmundo o leproso.
Fruto de la tierra = Lo carnal, mundano. Servir a Dios en la energía de la carne.
Abel = Creyente espiritual, maduro, obediente.
Caín = Creyente carnal, infantil, desobediente.


Génesis 4
1Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón.
2Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra.
3Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.
4Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;
5pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.
6Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?
7Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.


Paráfrasis de Génesis 4: 1-7 (13 de enero del año 2001)

El Señor miró con agrado a Abel y su ofrenda, pues Abel coronaba su jornada rindiendo al Señor un día aprovechado y útil, habiendo realizado las sencillas y cotidianas responsabilidades que Dios le asignaba. Esta era su vida, su adoración, su sacrificio: el grato perfume de haber obedecido, haciendo Su voluntad, ascendiendo a Dios.

Pero el Señor no miró con agrado a Caín y su ofrenda, pues cada día malgastaba el tiempo sin cumplir con sus obligaciones, lamentándose y quejándose de lo poco importantes que eran. "Si fueran otras asignaciones más relevantes las realizaría con gusto...", pensaba hacia sus adentros. Al contrario que su hermano, no vivía para Dios, sino para agradarse a sí mismo, para sus deleites.

Como Caín notaba que Dios se agradaba de la diligencia y el contentamiento de Abel y le otorgaba Su prosperidad, Su paz y Su gozo, entretanto que él era infeliz y se consideraba menospreciado, esto le causaba envidia y se enojaba en gran manera, tanto, que se le notaba en su cara larga, triste y endurecida. ¡Siempre estaba a disgusto y quejándose!

Ante esto el Señor le dijo a Caín: 

"¿Por qué estás descontento, enfadado y quejoso? ¿Por qué envidias la felicidad, seguridad y prosperidad de tu hermano? ¿A qué viene esa cara amargada y de pocos amigos? ¡Haz lo que debes y te sentirás bien! Acepta las circunstancias y las personas que Mi soberana voluntad trae a tu vida para moldearte y bendecirte. Deja ya de estar egoístamente ensimismado y pensando en lo malito que te sientes y en lo poco que crees que se te valora y se te quiere. ¿Acaso eres tu el ombligo del mundo? ¿Acaso eres tu el único que sufre y tiene problemas en el planeta? Si hicieras diligentemente lo que debes, ¿no estarías contento, seguro y rodeado de Mi presencia y Mi paz? ¿No te sentirías aceptado conociendo que Yo me agrado de ti?

Sin embargo, haces lo contrario: Desatiendes tus responsabilidades. Simulas que trabajas cuando en realidad te estás escaqueando, "haces que haces", pero la realidad es que haces bien poco y a veces mal. Estás dejando que los demás apechuguen con la carga que a ti te corresponde, además de la suya propia. No te das cuenta que el estar envuelto en las cosas de la carne y la ociosidad te conducen siempre a la depresión y a estar maquinando, en lugar de cumplir con tu deber para sentirte bien. Al hacer esto abres la puerta al diablo, coqueteas con la tentación dejándote cortejar por ella y, claro, acabas pecando ...

¡Domina tu espíritu y ciñe tu mente! ¡Sacúdete del polvo de la pereza y el desánimo! Adopta la actitud de hacer en lugar de la de holgar! ¡Resiste firme en el nombre del Señor! ¡Haz lo que debes con disciplina y prontitud! Pídeme la gracia que necesites y Yo te la daré.

¿Acaso no eres Mi hijo amado? Tu te vanaglorias de ser Mi siervo y lo eres, pero si no eres fiel en lo poco y en lo oculto, ¿cómo podré confiar en ti para ponerte en lo mucho y al frente? En lugar de ser de los que reparten, que ya va siendo hora..., sigues siendo un cristiano sanguijuela, un "chupóptero" que solo sabe decir "dame, dame...", pensando que los demás han de ser lacayos tuyos. La vida, sabe hijo Mío, es más que una simple existencia hedonista para el propio deleite: comer, beber, vestirse y holgar; cuando lo que buscas es tu propia satisfacción, ésta huye de ti; la encontrarás sirviendo tú a los demás y no esperando a ser servido.

Ya no tienes excusa, pues te he dado Mi poder, el poder del Resucitado, para que puedas cambiar. No tienes porqué, no estás obligado, a seguir cumpliendo los deseos de la carne. Antes luchabas y no podías vencerte ni vencer. ¡¡¡Ahora sí puedes!!!

Levántate pues, toma tu camilla; la camilla de la ociosidad, de las excusas, de los razonamientos, de las quejas y ve. ¡Sé un siervo! Y mira, no peques más, para que no tenga que disciplinarte con algo peor. Deja LA PARÁLISIS DEL ANÁLISIS y SÍGUEME. ¿No te envío Yo? ¿No eres Mi hijo amado?

Recuerda, Mi hijo, que al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado. Empero, ¿SI BIEN HICIERES NO TE ENALTECERÉ? 

Te amo, hijo Mío".

Con cariño, para  quien fue inspirado, para un íntimo amigo-hermano.

Textos de apoyo: 

Malaquías 1
6El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?
7En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable.
8Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio,¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos.
9Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas? dice Jehová de los ejércitos.


Colosenses 3
22Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.
23Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;


Salmos 36
1La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
2Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, De que su iniquidad no será hallada y aborrecida.
3Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; Ha dejado de ser cuerdo y de hacer el bien.
4Medita maldad sobre su cama; Está en camino no bueno, El mal no aborrece.
9Porque contigo está el manantial de la vida; En tu luz veremos la luz.


Salmos 32 (El hombre de doble vida)


Mateo 5
23Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,


2 Samuel 11:1
Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes A LA GUERRA, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén.


Hageo 2
12Si alguno llevare carne santificada en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella tocare pan, o vianda, o vino, o aceite, o cualquier otra comida, ¿será santificada? Y respondieron los sacerdotes y dijeron: No.
13Y dijo Hageo: Si un inmundo a causa de cuerpo muerto tocare alguna cosa de estas, ¿será inmunda? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: Inmunda será.
14Y respondió Hageo y dijo: Así es este pueblo y esta gente delante de mí, dice Jehová; y asimismo toda obra de sus manos; y todo lo que aquí ofrecen es inmundo.

2 Corintios 8
5Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios.

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