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sábado, 25 de febrero de 2012

LA ABUNDANTE MESA DE NEHEMÍAS EN JERUSALÉN versus EL PAN DEL GOBERNADOR DE BABILONIA.


Nehemías 5: 14, 17-18
También desde el día que me mandó el rey que fuese gobernador de ellos en la tierra de Judá, desde el año veinte del rey Artajerjes hasta el año treinta y dos, doce años, ni yo ni mis hermanos comimos el pan del gobernador. Además, ciento cincuenta judíos y oficiales, y los que venían de las naciones que había alrededor de nosotros, estaban a mi mesaY lo que se preparaba para cada día era un buey y seis ovejas escogidas; también eran preparadas para mí aves, y cada diez días vino en toda abundancia; y con todo esto nunca requerí el pan del gobernador, porque la servidumbre de este pueblo era grave.

¿Por qué el pueblo de Dios se empeña en sentarse bajo la mesa babilónica y recoger las migajas que deja caer el sistema del anticristo, a través de sus instituciones, organismos públicos y empresas transnacionales o, lo que es mucho peor, de su sistema socio-humanitario-caritativo, pudiendo sentarse a la sobreabundante mesa de Nehemías (Cristo) en Jerusalén?

Los dos textos de Deuteronomio que señalamos a continuación pueden arrojar cierta luz sobre el porqué:


Deuteronomio 28
1. Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.
2. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.
3. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.
4. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.
5. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.
6. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.
7. Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.
8. Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da.
9. Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos.
10. Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán.
11. Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar.
12. Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.
13. Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas,
14. y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.




Deuteronomio 11:10-17
La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza. La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielotierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin. Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite. Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás. 
Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos; y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová.

La vida en Egipto, en la carne, no requiere confiar a Dios. En Egipto, junto al río Nilo, regamos nosotros cuando queremos moviendo el surco con nuestro pie, para dejar pasar el agua; pero arriba en la montaña si uno quiere lluvia del cielo, tiene que arrodillarse en el altar, llevar una vida de obedienciaalejarse de los ídolos y amar con todo el ser al Creador y Sustentador Yawveh Yiré.

¡Qué triste que el pueblo de Dios vez tras vez prefiera el trabajo duro de extraer el agua en ríos Egipto y en las propias fuerzas, que descansar confiando en la lluvia a su tiempo del buen Dios que cuida la tierra de sus hijos sin apartar sus ojos de ella, para darles abundancia cuando le aman y obedecen!

Tristemente el pérfido pueblo prefiere la vida triste, seca y dura bajo el palio babilónico, cambiando libertad por "seguridad", que empacar, santificarse y regresar a Israel para disfrutar de la inexcrutables riquezas de Cristo, Rey de Salem.


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