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miércoles, 22 de febrero de 2012

SER PERFECCIONADOS EN VIDA EN ESTA ERA O EN LA VENIDERA


(Tomado de ESTUDIO-VIDA DE APOCALIPSIS-MENSAJE CINCUENTA Y OCHO-http://www.librosdelministerio.org/books.cfm?id=%24%2A%22NKA%20%20%20%0A)

Pocos cristianos prestan atención al asunto de ser perfeccionados en vida. Pero a la luz de Dios, hemos visto que a menos que seamos perfeccionados en vida, Dios no puede cumplir Su propósito eterno. Si usted no permite que Dios lo perfeccione hoy, El será paciente y esperará hasta la próxima era, la dispensación del reino, para completar Su obra en usted. No piense que cuando usted muera, sus problemas quedarán resueltos automáticamente. Si usted tiene problemas cuando muera, tendrá los mismos problemas cuando resucite. Quizá se sorprenda y diga: “Queridos problemas, yo pensaba que muriendo escaparía de ustedes. Ahora después de resucitar tengo que enfrentarme con ustedes otra vez”. Esto es correcto. Todos tenemos que terminar nuestras lecciones; si no, no podremos graduarnos. Sin embargo, muchos cristianos continúan pensando, equivocadamente, que muriendo serán rescatados de sus problemas. Pero la verdad es que una vez que uno muere, pierde la oportunidad de ser perfeccionado en esta era y tiene que ser perfeccionado en la próxima dispensación

Todos debemos orar: “Señor, quiero ser perfeccionado antes de morir. No me permitas morir sin serlo. Si muero sin ser perfeccionado, tendré que serlo en la próxima dispensación. Señor, guárdame en la tierra y concédeme la misericordia y la gracia que necesito para darte la plena libertad de hacer todo lo necesario a fin de que me perfecciones hoy”

Debemos estar desesperados por ser perfeccionados antes de morir y por darle al Señor la libertad de perfeccionarnos hoy. Este es un asunto de gran importancia.

De acuerdo con la visión clara que se presenta en la Biblia, no sólo necesitamos ser redimidos, perdonados y regenerados, sino que también necesitamos urgentemente ser perfeccionados. Necesitamos ser conducidos a la madurez. Si no somos perfeccionados y madurados en esta dispensación, tendremos que afrontar esto en la próxima dispensación para madurar. Posponer nuestra perfección no será muy placentero. Necesitamos ponernos en las manos del Señor para ser perfeccionados hoy. Cuando usted se encuentre en diferentes circunstancias, no culpe a nadie ni a nada. Por el contrario, debe decir: “Señor, gracias por esta situación. Este es el instrumento con el que me perfeccionas. Señor, gracias por la excelente esposa y los hijos que me has dado. Ellos me están ayudando a madurar. Señor también te doy gracias por tantos hermanos y hermanas peculiares, extraños y difíciles que me rodean diariamente en la vida de iglesia. Señor, conozco Tu propósito. Todas estas situaciones difíciles y todos estos hermanos y hermanas me ayudan a ser perfeccionado. ¡Señor muchas gracias!”

Solamente hay un lugar donde podemos ser perfeccionados hoy, y ese lugar es la vida de iglesia. En algunos grupos cristianos, si uno no está contento con los que están a su alrededor, puede fácilmente dejarlos e irse a otro lugar. Pero después de llegar verdaderamente a la vida de iglesia, no hay salida ni escalera de incendio. No hay manera de salirse. Tenemos que permanecer aquí y ser consumidos y disciplinados para nuestra perfección. ¡Alabado sea el Señor porque podemos ser perfeccionados en esta era!

Todo divorcio es un escape de las limitaciones de la vida de casado. Cuando la gente del mundo está insatisfecha con su matrimonio, sencillamente se divorcia y huye de sus problemas. Haciendo esto se escapan de ser confrontados, consumidos y perfeccionados. Pero nosotros los hijos de Dios, nunca debemos divorciarnos de la (verdadera) vida de iglesia. Después de haber entrado en matrimonio con la vida de iglesia, debemos permanecer en el horno hasta que hayamos sido completamente asados. El día viene cuando ya no necesitaremos el horno, pues seremos perfeccionados, y todo será nuevo. En ese entonces todo lo viejo del primer cielo y de la primera tierra llegará a su fin. Hoy tenemos muchos hornos: nuestro cónyuge, nuestros hijos, los hermanos y las hermanas de la iglesia. En la vida de iglesia nos metemos al horno unos a otros para asarnos mutuamente. No debemos salirnos de ese horno hasta que seamos perfeccionados

¡Gracias damos al Señor porque El usa la iglesia para perfeccionarnos en vida!

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