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martes, 6 de diciembre de 2011

CONTAMINACIÓN POR MUERTE EN LAS IGLESIAS PROTESTANTES ES PEOR QUE LA CONTAMINACIÓN POR EL PECADO


(Tomado delESTUDIO-VIDA DE APOCALIPSIS-MENSAJE CATORCE-LA IGLESIA EN SARDIS: VESTIDA DE VESTIDURAS BLANCAS, Y EL SEÑOR CONFIESA SU NOMBRE; Los resaltados no son del autor. Véase estudio completo enhttp://www.librosdelministerio.org/books.cfm?id=%24%28NTMU0%20%20%0A)

ALGUNOS VENCEDORES DE SARDIS

No contaminaron sus vestidos con la muerte

En el versículo 4 el Señor dice: “Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han contaminado sus vestiduras”. En la Biblia las vestiduras representan lo que somos en nuestro andar y vivir. Contaminar nuestras vestiduras se refiere particularmente a mancharlas con muerte. Ante Dios, la muerte es más contaminante que el pecado (Lv. 11:24-25; Nm. 6:6-7, 9). En este versículo, la mancha denota cualquier cosa de carácter mortífero. La mancha que había en Sardis no era la mancha del pecado sino la mancha de la muerte. La muerte es más sucia que el pecado. En el Antiguo Testamento, si alguien pecaba, podía ser perdonado simplemente presentando una ofrenda por el pecado (Lv. 4:27-31). Sin embargo, el que tocara el cadáver de una persona tenía que esperar siete días para poder ser limpio (Nm. 19:11, 16). Esto indica que la mancha causada por la muerte es más grave que la del pecado.

Los cristianos de hoy no están conscientes de la muerte. Si usted va a un casino de Las Vegas a apostar, se percatará de que ha pecado. Pero si va a una reunión de una manera muerta, es muy posible que no se dé cuenta de lo grave que es esto. Pero a los ojos de Dios, esta condición de muerte es más grave que ir a jugar en un casino de Las Vegas. Los cristianos condenan el pecado, pero no la muerte. Muchos asisten a las reuniones como si fueran cadáveres, y no ven nada malo en ello. No me gusta estar cerca a nada que esté muerto. Cuando mi madre murió, aunque todos la amábamos, ninguno de nosotros se atrevió a acercarse a su cuerpo muerto en toda la noche. Si su amada esposa se ensucia mientras prepara algo para usted, usted la amará aún más. Pero si ella muere, usted no querría estar cerca de su cadáver. El Señor aborrece la muerte. Sin embargo, muchos cristianos de la iglesia reformada no tienen esta idea de la muerte. Tal vez digan: “¿Qué tienen de malo las iglesias denominacionales?” El problema no consiste en que simplemente están equivocadas, sino en que están llenas de muerte. Aunque los cadáveres de una funeraria no tengan nada de malo, están llenos de muerte. La muerte es el peor problema. ¡Que repugnante es la muerte! Es una abominación para Dios, y no puede tolerarla.

En las iglesias locales, todos debemos aborrecer la muerte. Prefiero ver que quienes están en la iglesia se equivoquen, que verlos muertos. Muchas veces he preguntado a los hermanos y hermanas por qué no ejercen su función en las reuniones. Con frecuencia me responden: “Tengo temor de equivocarme”. A lo cual contesto: “Cuanto más se equivoquen, mejor. Cuando los niños están vivos cometen muchas equivocaciones. Los niños que están muertos en los cementerios, no cometen ningún error”. Si usted simplemente está sentado en la reunión sin hacer nada y sin decir nada, nunca cometerá una equivocación, pero aunque esté correcto, está muerto en su rectitud. Prefiero estar vivo aunque me equivoque, que en lo correcto y muerto. Yo cometo muchos errores, pero todos saben que estoy vivo.

 ¿Qué prefiere usted, estar en lo correcto y muerto, o equivocado y vivo?

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