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jueves, 29 de diciembre de 2011

¿PORRISTAS PARA ANIMAR EL CULTO O SER LLENOS DEL ESPÍRITU?


(Este título y los resaltados son del administrador; el artículo proviene de Estudio-Vida de Apocalipsis de W. Lee: http://www.librosdelministerio.org/books.cfm?id=%24%22A%3B%2B%2A%40%20%20%0A)


EXPERIMENTAMOS LAS SIETE LAMPARAS,
LA EXPRESION

Aunque tengamos el oro y éste sea martillado hasta constituir una sola entidad, el candelero, de todos modos necesitamos las siete lámparas, los siete Espíritus de Dios, que son Su expresión. Si carecemos de los siete Espíritus de Dios, no podremos resplandecer ni expresar a Dios. No importa si somos jóvenes o viejos, necesitamos estar llenos diariamente del Espíritu séptuple de Dios. Cuando somos llenos del Espíritu séptuple, vivimos y resplandecemos. No podemos estar muertos ni apagados, puesto que estamos llenos de los siete Espíritus de Dios. Puesto que estamos llenos del pneuma siete veces intensificado, no podemos ser como una llanta desinflada. Nada puede oprimirnos. Cuanto más presión se ejerce sobre nosotros, más alto rebotamos, puesto que estamos llenos del Espíritu de Dios. Puedo testificar que cuanto más dificultades tengo, más me elevo por encima de las cosas. En muchas ocasiones me han aconsejado que no diga ciertas cosas, pero no puedo evitar hablar de ellas porque estoy lleno de los siete Espíritus de Dios. Alguien me preguntó una vez: “¿Por qué está usted tan lleno de vida, de frescura y de lozanía?” El secreto es que tengo el Espíritu.

No es necesario prepararse para ejercer su función en las reuniones. Si usted hace eso, su función será una mera actividad. Ejercer la función de uno consiste sencillamente en ser lo que uno es. 

En algunas ocasiones los líderes animan insistentemente a los hermanos a ejercer su función en la reunión de oración. Pero lo que los santos hacen como respuesta a esto es sólo actividades, porque no están llenos del Espíritu; son como llantas desinfladas. Ellos están desinflados antes de venir a la reunión. Pero tal vez los líderes fuercen a estas llantas desinfladas a rodar un poco en la reunión de oración. Este tipo de actividad no es consecuencia de estar llenos del pneuma que mora en ellos, sino que actúan presionados por los ancianos. Después de que un hermano o una hermana se ve obligado u obligada a funcionar, es posible que no vuelva a orar en dos semanas. Puedo dar testimonio de esto por mi propia experiencia. Presionar a los hermanos jamás traerá resultados. Cuando una llanta se desinfla, es mejor no hacerla rodar, pues cuanto más rueda más se daña. Por otro lado, ninguno de nosotros debería ser una llanta desinflada. Por el contrario, todos deberíamos estar llenos de pneuma. Tenemos una “estación de servicio” en el tercer cielo, y allí podemos llenarnos del pneuma celestial en cualquier momento. Cuando somos llenos del Espíritu, podemos ejercer nuestra función en cualquier ocasión. Esta función no será una actividad, sino que será nuestra misma vida. Cuando estoy lleno y rebosando del Espíritu, soy activo, persistente y vigoroso. Puedo predicarles a los demonios. Si el diablo viniera a mí, le daría una buena lección.

Cuando somos llenos del Espíritu séptuple de Dios, que está en la iglesia edificada, este Espíritu podrá ser la expresión misma de Dios en Cristo.


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