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martes, 22 de mayo de 2012

LA MUERTE DISFRAZADA EN EL ÁRBOL DEL CONOCIMIENTO (E.V. Génesis, Witness Lee)


ESTUDIO-VIDA DE GENESIS

MENSAJE TRECE

LOS DOS ARBOLES



2) El árbol del conocimiento del bien y del mal (árbol de la moral, árbol de la independencia)

La segunda opción era el árbol del conocimiento (Gn. 2:17), que estaba en oposición al árbol de la vida. Observe que a este árbol se le llamó el árbol del conocimiento del bien y del mal, y no simplemente el conocimiento del mal. Tanto el conocimiento del bien como el conocimiento del mal vienen del mismo árbol. No importa que el conocimiento sea del bien o del mal. Mientras sea conocimiento, no pertenece al árbol de la vida; pertenece al árbol del conocimiento.

a) Representa a Satanás y todo lo ajeno a Dios

Aunque el árbol del conocimiento del bien y del mal representa a Satanás, no lo representa directamente. Primero representa todo lo que esté fuera de Dios y luego representa a Satanás indirectamente, porque Satanás está escondido detrás de las cosas que están fuera de Dios. A Satanás le gusta esconderse. Por tanto, el árbol del conocimiento lo representa indirectamente.
Satanás no es tan franco como Dios. Dios es muy franco y siempre da la cara. En cambio, Satanás es astuto, y procura mantenerse siempre oculto. Si Satanás desea perturbarle, no lo hará abierta y francamente. Lo hará con astucia, y actuará por medio de su esposa o mediante el mundo, como por ejemplo por medio de una tienda. A veces Satanás hasta usa la Biblia, obrando a través de la letra de las Escrituras para perseguirlo a uno. Recuerde cómo los judíos religiosos, o sea, los fariseos y los escribas, usaron la Biblia para condenar a muerte al Señor Jesús (Jn. 19:7). El árbol del conocimiento no representa directamente a Satanás debido a que él es astuto. Representa todo lo que está fuera de Dios, incluyendo las cosas buenas, lo bíblico y lo religioso. Satanás puede usar cualquier cosa, buena o mala, mientras no sea Dios mismo.
Las cosas ajenas a Dios caen en tres categorías: el conocimiento, el bien y el mal. Supongamos que usted tiene la intención de hacer cierta buena acción. Sin embargo, en lo profundo de su espíritu tiene la sensación de que no la debe tocar ni hacer. No está seguro de este sentir interior que le prohíbe hacerlo y va a uno de los ancianos, diciendo: “Hermano, mire esta buena acción que tengo en mente y que pienso hacer. Es muy buena. ¿Por qué no tengo paz para hacerla?” Es posible que el anciano diga: “No importa si usted siente paz o no. Usted deber hacerla porque es una buena obra”. Si el anciano le da esa respuesta, ciertamente será un anciano de conocimiento, alguien que no conoce el principio de la vida. Todo anciano verdadero debería decir: “Hermano, nunca debemos seguir el árbol del conocimiento del bien y del mal. El principio que nos rige no es el bien ni el mal, lo correcto ni lo incorrecto. Es la vida”. No usen el principio del bien y del mal; más bien cooperen con el principio de la vida. Si usted no tiene paz interior, eso significa que el Espíritu de vida no está de acuerdo con lo que intenta hacer (aunque sea bueno). Usted debe cooperar con El. Si lo hace, recibirá vida. ¿No ha tenido usted esa clase de experiencia repetidas veces? Cada vez que usted actuó conforme al bien, recibió muerte; experimentó la muerte. No obstante, cuando actuó conforme a la vida interior, recibió más vida.
El árbol del conocimiento representa primeramente todo lo que usa Satanás, sea bueno o sea malo. No representa a Satanás directamente, porque a él le gusta mantenerse oculto. Cuando Satanás entró en el hombre, no lo hizo de manera franca. Entró en forma de serpiente. Al principio de la Biblia, la serpiente era muy astuta y aparentemente muy atractiva (Gn. 3:1), muy diferente a las horribles serpientes que están bajo la maldición de Dios. Mientras Eva conversaba con la serpiente, no se percató de que Satanás estaba en la serpiente. En eso consiste el principio de la apariencia de Satanás: él nunca se muestra tal como es, sino que se presenta sutilmente.
Encontramos otro ejemplo de la apariencia engañosa de Satanás en el caso de Pedro en los evangelios. Pedro era un discípulo honrado y fiel, y amaba mucho al Señor. Cuando el Señor habló de que sería crucificado, Pedro dijo: “¡Dios tenga compasión de Ti, Señor! ¡De ningún modo te suceda eso!” (Mt. 16:21-23). El Señor Jesús se volvió, y le dijo a Pedro: “¡Quítate de delante de Mí, Satanás!” Aparentemente Pedro era el que hablaba; en realidad, lo hacía Satanás en Pedro. Satanás estaba también en Judas cuando éste traicionó al Señor Jesús. Judas estaba lleno de Satanás y fue llamado “diablo” (Jn. 13:2, 27; 6:70).
Con todos estos ejemplos, podemos ver que Satanás nunca actúa de frente. Es siempre astuto y usa a los demás para cubrirse. Usted dirá: “Esto no proviene de Satanás, sino de mi esposa; o esto proviene de mi querido esposo”. Sin embargo, la mujer y el marido fueron usados por Satanás. Por consiguiente, debemos tener cuidado.

b) Su contenido

Todo lo que contiene el árbol del conocimiento está fuera de Dios. Inclusive la letra de la Biblia, inspirada por Dios, y de la ley, dada por Dios, pueden ser usadas por Satanás como parte del árbol del conocimiento. Aun la experiencia de Cristo que usted ha tenido hoy puede convertirse en el árbol del conocimiento mañana. Ya he presentado la experiencia de dar un mensaje sobre Génesis 3:15 en completa dependencia del Señor. Aquel mensaje estaba lleno de vida. No obstante, supongamos que me invitan a hablar en otra ciudad, y que razone así: “Di un buen mensaje sobre Génesis 3:15. Creo que volveré a dar el mismo mensaje”. Si hago tal cosa, ese mensaje se convertirá en el árbol del conocimiento. Hace dos meses ese mensaje era el árbol de la vida; si lo repito ahora en forma de conocimiento, llegará a ser el árbol del conocimiento. Usted puede tener una experiencia similar después de hacer una oración viviente al Señor. Tal vez una noche usted haga una oración viviente dependiendo del Señor. Esa oración fue excelente y viviente, pero decide repetirla, palabra por palabra, en la siguiente reunión de oración. Se llevará una sorpresa: la oración que antes procedía del árbol de la vida llega a ser el árbol del conocimiento. Por lo tanto, aún una oración llena de vida puede convertirse en el árbol del conocimiento.
Tomemos un ejemplo de nuestra vida familiar. A menudo los padres instruyen a sus hijos, diciendo: “¿No ves que Juan es tan bueno? ¿Por qué no actúas así?” Si el comportamiento de Juan proviene de su dependencia al Señor, proviene del árbol de la vida. Si otro niño imita a Juan, su imitación no pasa de ser el árbol del conocimiento. Debemos aplicar eso a nosotros mismos. Si actuamos de cierta manera conforme a la vida y luego repetimos esa acción según el conocimiento derivado de nuestra primera experiencia, esa repetición se convierte en el árbol del conocimiento.
Hasta la Biblia puede ser dos árboles para nosotros. Si usted depende del Señor y ejercita su espíritu mientras toca la Palabra, la Biblia le será el árbol de la vida. Pero si ejercita su mente e investiga la Biblia como un libro literal, ésta vendrá a ser para usted el árbol del conocimiento. Podemos hacer de la letra de la Biblia el árbol del conocimiento. El Señor Jesús dijo a los judíos: “Escudriñáis las escrituras ... pero no queréis venir a Mí para que tengáis vida” (Jn. 5:39-40). Escudriñar simplemente las Escrituras equivale a acudir al árbol del conocimiento; tocar al Señor por medio de la Palabra es acudir al árbol de la vida. No convierta la Biblia en el árbol del conocimiento. Consérvela siempre como el árbol de la vida. El factor determinante es éste: ¿depende usted del Señor cuando lee la Biblia? Si no depende de El, todo lo que puede obtener es el árbol del conocimiento. Si usted depende de El, todo lo que reciba será el árbol de la vida. No se imagine jamás que los dos árboles mencionados en Génesis 2 forman parte de una historia pasada. Génesis 2 no es un relato anticuado, sino una revelación viviente, actual y divina de dos principios.

c) Su naturaleza y su resultado

La naturaleza y el resultado del árbol de la vida son vida porque proceden de un árbol de vida. Sin embargo, la naturaleza y el resultado del árbol del conocimiento del bien y del mal son muerte porque el conocimiento, el bien y el mal pertenecen a la muerte y traen consigo muerte. Todo lo que no sea vida pertenece a la muerte y da por resultado la muerte. En realidad, el árbol del conocimiento del bien y del mal es el árbol de la muerte; sin embargo, no es llamado el árbol de la muerte, sino el árbol del conocimiento del bien y del mal. La muerte no está solamente detrás del mal, sino también detrás del conocimiento y detrás del bien. El título del árbol del conocimiento del bien y del mal es sutilmente engañoso porque a Satanás siempre le gusta mantenerse oculto. Satanás tiene el imperio de la muerte (He. 2:14). El árbol del conocimiento del bien y del mal representa a Satanás, puesto que en realidad es el árbol de la muerte.

ESTUDIO-VIDA DE GENESIS

MENSAJE CATORCE

LOS DOS ARBOLES

(2)

En el mensaje anterior vimos que el árbol del conocimiento del bien y del mal representa a Satanás, el cual tiene el poder de la muerte, que contiene todo lo que está fuera de Dios, y que el resultado y la naturaleza que posee son la muerte. Ahora debemos ver en qué consiste el principio de este árbol.

d) Su principio: ser independiente

Si conocemos cuál es el principio sobre el cual opera el árbol de la vida, también sabremos cuál es el principio del árbol del conocimiento, pues es contrario al principio del árbol de la vida. El principio del árbol de la vida es la dependencia; el principio del árbol del conocimiento es la independencia. Todo lo que hacemos, dependiendo del Señor, se halla en el principio del árbol de la vida. Todo lo que hacemos independientemente del Señor se encuentra en el principio del árbol del conocimiento.
Todas las personas quieren ser independientes. No obstante, nunca deberíamos independizarnos del Señor. La independencia espiritual conduce a la muerte. Si somos independientes, nos matamos a nosotros mismos.
Independizarnos del Señor significa tener un aislamiento que nos separa del Señor, que interrumpir la corriente de la "electricidad" divina. Aunque tengamos una central eléctrica con una potencia tremenda y aunque todo el equipo necesario sea instalado correctamente, todo eso será inútil si el interruptor está apagado. Este aislamiento corta el fluir de la electricidad. El menor aislamiento, incluso una capa tan fina como el papel, puede detener el fluir. La independencia es un aislamiento espiritual que nos desconecta de la vida de Dios. No se considere un experto en asuntos espirituales. Por mucho tiempo que haya funcionado la electricidad, seguirá necesitando funcionar sin aislante. Lo mismo sucede en la esfera espiritual. Nunca diga: “Tengo mucha experiencia en Cristo. He ejercitado mi espíritu durante muchos años y no necesito seguir haciéndolo”. Nunca deberíamos adoptar esa actitud. Debemos depender continuamente del Señor. No se independice nunca del Señor viviente. Un segundo de independencia significa la muerte.

DE AHÍ QUE TODAS NUESTRAS JUSTICIAS REALIZADAS CON INDEPENDENCIA DE DIOS, ES DECIR, SIN QUE EL NOS LAS HAYA MANDADO HACER, SON COMO TRAPOS DE INMUNDICIA: Is. 64:6 (Administrador).


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