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lunes, 21 de mayo de 2012

TRANSFORMACION METABÓLICA PARA LA EDIFICACION EN EL FLUIR DE VIDA (Génesis-W. Lee)

Fósil de Calamar, la carne se transformó en piedra

ESTUDIO-VIDA DE GENESIS

MENSAJE DOCE

LA TRANSFORMACION PARA LA EDIFICACION
EN EL FLUIR DE VIDA



(Cambio metabólico:)
...También debemos prestar atención a una palabra sumamente crucial en el Nuevo Testamento: transformación. Esta palabra es traducida acertadamente del griego en Romanos 12:2 donde dice que debemos ser transformados por la renovación de nuestra mente [y en 2 Corintios 3:18, donde dice]: “Transformados en la misma imagen”. De modo que en el Nuevo Testamento, la palabra griega traducida transformación se usa por lo menos dos veces. El equivalente en nuestro idioma es “cambio metabólico”. La transformación no es meramente un cambio exterior, sino un cambio orgánico, un cambio metabólico. Transformar significa convertir una substancia de una forma y elemento en otra forma y elemento. Las piedras preciosas son producidas por el proceso de transformación. Este es el significado de la transformación.

(Plata versus perlas:)
¿Por qué se encuentran las perlas en Génesis 2 y en Apocalipsis 21 y la plata en 1 Corintios 3? En 1 Corintios 3 vemos la plata porque en tipología la plata representa la redención. La redención aniquila el pecado. Si no existiese el pecado, no habría necesidad de redención. En el huerto de Génesis 2 no había ningún pecado, y por la eternidad en la Nueva Jerusalén de Apocalipsis 21 el pecado estará desterrado. El pecado entró en Génesis 3 y será completamente eliminado en Apocalipsis 20. Por consiguiente, no encontramos pecado ni en Génesis 2 ni en Apocalipsis 21. Por tanto, en estas situaciones no se necesita la redención, o sea, la plata. Allí no es necesaria la plata, la cual trae redención, sino la perla, que tiene que ver con la regeneración. La redención consiste en eliminar el pecado, y la regeneración, en traer la vida divina. La plata representa la redención que aparece entre Génesis 2 y Apocalipsis 21 debido al gran problema del pecado, el cual requiere la redención. En la era actual necesitamos la plata.

II. HACE QUE EL HOMBRE SEA REGENERADO:
LA PERLA

¿Qué representa la perla? La perla era lo que Dios tenía en mente originalmente, pero fue reemplazada por la plata en 1 Corintios debido a que se hizo necesaria la redención. Cuando yo era joven, no sabía a qué se refería la Biblia cuando mencionaba la perla. Pero después de pasar por muchas experiencias con el Señor, entendemos ahora el significado de la perla.
Considere cómo se forma una perla: Una ostra que vive en el mar es herida por un grano de arena. La ostra segrega un jugo vital alrededor del grano de arena hasta convertirlo en perla. Cristo es la ostra que vivía en el océano de este mundo. Nosotros somos los granos de arena que lo hieren y después de herirlo, permanecemos en Su herida. Su vida segrega Su esencia de vida, que nos envuelve en capas sucesivas. Finalmente, después de estar totalmente envueltos con esta secreción de vida, nos convertimos en una perla (Mt. 13:46). Esta es la experiencia de la regeneración. Originalmente, éramos granitos de arena, pero nos hemos convertido en perlas por el jugo vital de Cristo, que envolvió nuestro ser. Cada puerta de la Nueva Jerusalén es una perla y representa la entrada al reino de Dios (Ap. 21:21). El Señor Jesús dijo que si no nacemos de nuevo no podemos entrar en el reino de Dios (Jn. 3:5; cfr. Tit. 3:5). Todos nacimos de nuevo y podemos entrar en el reino. Además, por ser perlas, llegamos a convertirnos en la entrada misma.

(Puerta versus camino:)
Después de entrar en la Nueva Jerusalén por la puerta de perla, nos encontramos en la calle (camino) de oro (Ap. 21:21). Esto significa que andamos conforme a la naturaleza divina y que la naturaleza divina llega a ser nuestro camino. La regeneración es nuestra puerta, y la naturaleza divina es nuestro camino. No pregunte a los demás qué debería hacer. El Señor Jesús es su camino (Jn. 14:6). Usted sólo debe andar siguiendo la calle de oro, la naturaleza divina que está dentro de usted. Hermanos, ¿se cortan ustedes el pelo conforme a la naturaleza divina? Hermanas, ¿van ustedes de compras según la naturaleza divina? Estoy convencido de que el camino de oro nunca conduce a un cine. Cuando usted vaya en dirección al cine, se encontrará en el camino de polvo. Todos debemos andar por el camino de oro. Estar en la calle de oro consiste en tocar la naturaleza divina, la naturaleza de Dios.

III. HACE QUE EL HOMBRE SEA TRANSFORMADO
A LA IMAGEN DE CRISTO: LAS PIEDRAS PRECIOSAS

(El muro de piedras preciosas nos separa y nos da la apariencia de Cristo:)
Aunque tengamos las puertas de perla y la calle de oro, aún así no tenemos un muro edificado que exprese la imagen de Dios. El muro de la Nueva Jerusalén no es solamente una línea de separación entre lo santo y lo común, sino también un edificio que expresa la imagen de Dios. En Apocalipsis 4:2-3, el Dios que está sentado en el trono tiene la apariencia del jaspe. El muro de la Nueva Jerusalén y la primera piedra del cimiento de la muralla también son de jaspe (Ap. 21:18-19), es decir, tienen la misma apariencia que Dios. Aunque hemos pasado por la puerta de la perla y andado por el camino de oro, aún así anhelo ver alrededor de nosotros un muro edificado que abrace todo lo referente a Dios, y que excluya todas las cosas mundanas, y que exprese la imagen de Dios. Este muro es edificado por la transformación (2 Co. 3:18; Ro. 12:2a; 1 Co. 3:12a). Los materiales de la muralla son piedras preciosas transformadas (Ap. 21:11, 18a, 19-20). Sólo quienes son transformados pueden ser juntamente edificados.
¿De dónde vienen las piedras preciosas? Una piedra preciosa es el producto de la transformación. Todas las piedras preciosas provienen de otros materiales. Algunas de ellas se formaron a partir de rocas ígneas como producto de la presión y el calor. Otras se formaron de rocas sedimentarias por la presión y por corrientes de agua. Todas se convirtieron en piedras preciosas. El diamante (Ex. 28:18) se forma a partir del carbón por el calor y la presión. Bajo presión extrema e intenso calor, el carbón se convierte en diamante. Estos son los principios de la transformación de las piedras preciosas. ¡Necesitamos el fuego, el fluir del agua viva, y la presión!

IV. PARA LA EDIFICACION
DE LOS REDIMIDOS DE DIOS

(Oro, plata, piedras preciosas, versus madera, heno, hojarasca:)
Pablo nos exhortó a edificar la iglesia en la debida forma. La mayor parte de la obra que se lleva a cabo entre los cristianos no es de oro, ni de plata, ni de perlas, ni de piedras preciosas, sino de madera, de heno y de hojarasca. Mientras el oro en tipología representa la naturaleza divina, la madera representa nuestra naturaleza humana. Por tanto, la madera es lo opuesto al oro. Nos gusta decir que todos somos humanos, especialmente cuando cometemos errores. Sin embargo, no debemos tomar nuestra humanidad como pretexto. Nuestra humanidad debe ser una humanidad resucitada, pues la humanidad natural no está calificada para edificar la iglesia de Dios. La edificación de la iglesia requiere una humanidad transformada, y no una humanidad de madera.
El heno está en contraste con la plata. La Biblia nos dice que toda carne es como heno (Is. 40:6; 1 P. 1:24). El heno representa la gente que se ha hecho carne. El heno no es tan sólido como la madera; es débil y frágil. De modo que el heno representa la naturaleza caída del hombre.
El último aspecto que Pablo menciona en 1 Corintios 3:12 es la hojarasca (paja). La hojarasca es el tallo que queda después de ser trillado el grano de una cosecha. La hojarasca que proviene del suelo, es opuesta a la piedra preciosa, la cual es una substancia transformada. En 1 Corintios 3:12 se presenta un vívido contraste. La madera es un árbol sin fruto, y la hojarasca es un cultivo sin grano. No debemos ser madera ni hojarasca, materiales que serán quemados y que son inútiles para edificar la iglesia de Dios.

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