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lunes, 28 de mayo de 2012

EL SUFRIMIENTO FUE DISPUESTO POR DIOS A CAUSA DE LA CAÍDA, PARA RESTRINGIR Y SALVAGUARDAR AL HOMBRE (E. V. Génesis-Witness Lee)


ESTUDIO-VIDA DE GENESIS

MENSAJE VEINTIUNO

DIOS AFRONTA LA PRIMERA CAIDA DEL HOMBRE
(2)



...

1) El propósito

¿Cuál es el propósito de los sufrimientos que Dios dispuso para el hombre? 

El fin principal es restringirlo. En realidad, los sufrimientos designados por Dios son nuestra salvaguarda y protección. Jamás olvide que el hombre tiene un elemento corrupto y corruptor en su naturaleza como resultado de la caída. Dios ama al hombre y lo trata con amor, aunque en la naturaleza de éste todavía haya un elemento satánico. Es probable que inmediatamente después de la caída, el hombre no haya entendido su verdadera condición; sin embargo, Dios comprendía el problema, y por eso determinó los sufrimientos para el hombre caído con el fin de restringirlo. Los jóvenes de todo el mundo desean libertad; quieren tener su libertad. No obstante, debemos darnos cuenta de que demasiada libertad elimina las restricciones que Dios, en Su amor, estableció para nosotros. Como hombres caídos que poseemos una naturaleza corrupta, sin duda necesitamos reglamentaciones que nos protejan y nos salvaguarden

Supongamos que una mujer tiene un niño travieso. Si ella no ejerce ningún control sobre el niño, éste no lograría sobrevivir tres días. El se mataría como resultado de su libertad excesiva. Ninguna madre es tan insensata como para conceder plena libertad a un niño travieso. Todos los niños necesitan restricciones. Las limitaciones son buenas para nosotros.

Como adulto tengo que ser restringido por mis queridos hermanos en el Señor, y me gusta serlo. Las hermanas me limitan aún más. En realidad dispongo de muy poca libertad. Si ustedes me ofrecieran libertad, yo les diría: “No, gracias. Llévese su libertad; yo necesito ser refrenado”. Cuánto le agradezco al Señor por haberme restringido mediante las limitaciones que me ha impuesto en estos últimos años. No me han causado sufrimiento las restricciones de los santos, sino que las he disfrutado. Los límites que me han puesto mis hermanos y hermanas en el Señor han sido mi protección. Aunque, por el momento, no piense usted que las restricciones sean agradables, creo que dentro de algunos años adorará al Señor diciendo: “¡Gracias, Señor, por las restricciones!

Quisiera decir algo acerca de los cónyuges. A ninguna mujer le gusta ser restringida. Las hermanas queridas pueden ser santas y procurar la espiritualidad, pero no creo que anhelen ser restringidas. A la esposa no le gusta aceptar restricciones de su marido ni de su suegra. Me he enterado por la historia y por experiencia que son pocas las nueras que quieren a sus suegras. Parece que Dios así lo dispuso. Dios determinó que la suegra fuese una restricción para la nuera y que la nuera fuese un problema para la suegra. Esto no nos parece agradable, pero en realidad eso es bueno. Toda hermana que esté dispuesta a aceptar restricciones de parte de su marido, de sus hijos y de su suegra estará protegida.

Ahora me dirijo a los maridos. Nosotros los hermanos necesitamos indudablemente las restricciones que provienen de nuestras esposas. Le doy gracias al Señor por mi querida esposa. Puedo testificar que la mejor ayuda que ella me ha brindado ha sido sus restricciones. Ella me restringe hasta en lo que como. Aunque mi estómago me pertenece, ella determina la cantidad de alimentos que como. Día tras día, le digo: “Todavía tengo hambre”, pero ella contesta: “Es suficiente. Ya no queda más”. Con el tiempo, al aceptar sus restricciones, mis problemas gástricos fueron sanados. He aprendido que si usted tiene un problema gástrico o una úlcera estomacal, la mejor manera de sanarlo es limitar su alimentación. 

Por tanto, toda regulación es en realidad una gran ayuda. Todos necesitamos esta ayuda. Por consiguiente, Dios determinó los sufrimientos para el hombre a fin de limitarlo, rescatarlo con la disciplina y salvaguardarlo.


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