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viernes, 7 de enero de 2011

DOS VELOS PARA LA RECONCILIACIÓN CON DIOS: Alma y espíritu.

Velo del Templo rasgado (Mar 14:3)

(Tomado de la Versión Recobro del Nuevo Testamento, nota 20:2 a 2ª Corintios 5:19-20)

2ª Cor 5:
19 a saber, que Dios en Cristo estaba reconciliando consigo al mundo, no imputándoles a los hombres sus delitos, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación. 
20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, exhortándoos Dios por medio de nosotros; 
os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

En el versículo 19 el mundo, es reconciliado con Dios; mientras que en el 20 son los creyentes , quienes ya están reconciliados con Dios, quienes han de ser más reconciliados con Él. Esto indica claramente que se requieren dos pasos para que los hombres sean completamente reconciliados con Él.

El primer paso es reconciliar a los pecadores con Dios separándolos del pecado. Con este propósito Cristo murió por nuestros pecados (1ª Cor 15:3), para que Dios nos los perdonara. Este es el aspecto objetivo de la muerte de Cristo. En este aspecto, Él llevó nuestros pecados en la cruz para que Dios los juzgara en Él por nosotros.

El segundo paso consiste en reconciliar con Dios a los creyentes que viven en la vida natural, apartándolos de la carne. Con este propósito Cristo murió por nosotros, para que vivamos para Él en la vida de resurrección (vs. 14-15). Este es el aspecto subjetivo de la muerte de Cristo. En este aspecto Él fue hecho pecado por nosotros para ser juzgado y eliminado por Dios, a fin de que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.

Por medio de los dos aspectos de Su muerte Él ha reconciliado completamente con Dios al pueblo escogido de Dios. Estos dos pasos son representados claramente por los dos velos del tabernáculo. El primer velo es llamado "la cortina" (Ex 26;37). Un pecador que es traído a Dios a través de la reconciliación de la Sangre propiciatoria ministraba en el Lugar Santo pasando esta cortina; esto tipifica el primer paso de la reconciliación. El segundo velo (Ex 26:31-35; He 9:3) todavía lo separaba de Dios, quien estaba en el Lugar Santísimo. Este velo tenía que ser rasgado para que el pecador pudiera ser traído a Dios al Lugar Santísimo; este es el segundo paso de la reconciliación.

Los creyentes corintios habían sido reconciliados con Dios, habiendo pasado el primer velo y entrado en el Lugar Santo; no obstante, todavía vivían en la carne (en el alma), tenían que pasar el segundo velo, el cual ya había sido rasgado (objetivamente al morir Cristo: Mt 27:51; He 10:20), para entrar en el Lugar Santísimo y vivir con Dios en su espíritu (1ª Cor 6:17), en el Lugar Santísimo. Esto era lo que el apóstol Pablo quería decir con la expresión: "Reconciliaos con Dios". En esto consistía presentarlos perfectos en Cristo (Col 1:28).
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Quiera dios que no huyamos de la experiencia dolorosa, pero única forma de entrada, del rasgamiento del velo de nuestra alma (Cruce del Jordán), para que podamos vivir unidos a Cristo en nuestros espíritus.

(Las negritas son del Blog).

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