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lunes, 5 de septiembre de 2011

EL ÚLTIMO AVIVAMIENTO, por World Challenge


¿Qué hay por delante de la Iglesia de Jesucristo? Esta es una pregunta de gran preocupación mundial para creyentes. Mientras eventos catastróficos toman lugar por todo el globo, muchos están preguntándose; “¿El Espíritu Santo reanimará la Iglesia antes del regreso de Jesús? ¿El cuerpo de Cristo dejará el mundo con un quejido o con un grito de victoria?” (Nota: El pueblo de Dios no dejará el mundo, ver: http://josemariaarmesto.blogspot.com.es/2017/12/libro-el-rapto-visto-la-luz-de.html)
Jesús profetizó estas mismas cosas. Y sus advertencias eran para desafiar nuestra fe. Mientras la iniquidad abruma e inunda la Tierra, él pregunta: “Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8).
Piénsalo: Cristo sabía todo lo que íbamos a enfrentar hoy, desde horrorizantes tiroteos escolares, al alza de homosexualidad militante, a actos terroristas tomando lugar por todo el mundo. En medio de estas cosas, el nos pregunta, ¿Seguirás creyendo, aunque las cosas empeoren? ¿Desmayarás en tu confianza cuando las cosas no sucedan como tú pensaste? O, ¿seguirás confiando en Mí?”
Ves, a pesar del aumento en iniquidad y grandes calamidades, Jesús sabía que habría un Gran Avivamiento en los últimos días. El Espíritu Santo inspiró las profecías de Isaías, y él sabía muy bien acerca de la predicción de un avivamiento mientras el fin se acercaba.

Isaías dijo que habría un gran despertar mundial justo antes del regreso de Cristo.

Esta profecía se encuentra en Isaías 54 y es resumida en estos versículos: “Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; tu descendencia heredará naciones y habitará las ciudades asoladas”. (54:3)

Yo, con un número de estudios bíblicos, creo que la profecía de Isaías tiene una doble aplicación. No habla tan solo acerca del Israel natural después de su cautiverio en Babilonia, sino que también acerca del Israel espiritual que estaba por venir: el cuerpo de Jesucristo, la Iglesia de la Nueva Jerusalén. Pablo cita de Isaías 54 cuando hace referencia a esto en Gálatas 4:26: “Pero la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre“ . Pablo vio la profecía de Isaías como dirigida “a los hijos de promesa”, aquellos que están en Cristo por fe.

Si Isaías hubiera dirigido su profecía solo al Israel natural, significaría que sus promesas aún no se han cumplido. En resumen, no se han cumplido que “Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; tu descendencia heredará naciones [gentiles]” (Isaías 54:3). Sin embargo, esa palabra fue claramente cumplida en Cristo, en la Cruz y en Pentecostés. Piénsalo: cuando Isaías dirigió este mensaje, unos 42.000 israelitas habían salido del cautiverio Babilónico. Para el tiempo de Jesús, su número había aumentado solo a cerca de tres millones.

Isaías se refiere a su profecía como una promesa departe de Dios, una palabra jurada desde el Cielo. Vemos los juramentos del Señor cerca de las montañas y hasta refiriéndose a Su pacto con Noé. El dice, en esencia, “Tan seguro como que no permitiré otro diluvio sobre la Tierra, te digo que habrá un despertar de mi iglesia en los últimos días”.


En estos últimos días, el ojo del Señor no esta fijo sobre los poderes mundiales sino sobre la Iglesia de Jesucristo.

Dios no esta enfocado en la economía, el alza en religiones mundiales, o sobre el rugir de los impíos. Según Isaías, las naciones son para Dios “He aquí que las naciones son para él como la gota de agua que cae del cubo”, (Isaías 40:15). Todos están bajo Su gobierno y reino soberano.

Él sabe todo acerca de las amenazas terroristas, guerras y rumores de guerras. Su Palabra advierte que los impíos rugirán, poderes seculares tratarán de proscribir el Cristianismo, y movimientos anticristo en rápido crecimiento se jactarán de que gobernarán el mundo y destruirán a los seguidores de Jesús. La Biblia dice acerca de todo esto:

“Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes conspirarán contra Yahweh y contra su ungido, diciendo: ‘Rompamos sus ligaduras y echemos de nosotros sus cuerdas’” (Salmo 2:2-3). En resumen, “echemos todo estorbo moral, todas las señales morales del pasado”.

Aquí tenemos la reacción de Dios ante estos poderes mundanos y hombres influenciados por demonios: “El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos”. (2:4). No importa cuán desesperante se vean las cosas, todo permanece bajo el control total de Dios.

“y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella", (Mateo 16:18). Nada de las entrañas del infierno puede esperar destruir la Iglesia de Cristo. Su ojo siempre esta sobre Su pueblo, y a través de todo el advierte a Satanás y sus huestes, “No toques la niña de mi ojo”. “Si alguno conspirare contra ti, lo hará sin mí; el que contra ti conspirare, delante de ti caerá”. (Isaías 54:15). ¿Puedes ver lo que Dios esta diciendo aquí? “El diablo va a venir en contra tuya. Enemigos salidos del infierno se unirán en contra tuya. Pero Satanás no tendrá éxito”.

Deja que el diablo haga lo que le plazca. Deja que el infierno abra sus entrañas y derrame cada cosa vil. No tendrá impacto alguno sobre el Plan de Dios de Últimos Días  para Su pueblo. ¡Gloria al Señor, Su Iglesia no puede ser destruida!


1. Dondequiera que nos volvamos en los últimos días, veremos la gloria de Dios saliendo adelante en un avivamiento final.

 
La Iglesia de Cristo se extenderá más allá que las limitaciones anteriores para llevar las buenas nuevas. “Ensancha el sitio de tu tienda y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas apocada; alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas. Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; tu descendencia heredará naciones y habitará las ciudades asoladas”. (Isaías 54:2-3). Sencillamente, la Iglesia aumentará sus fuerzas y levantará multitudes en Cristo.

Mientras miramos la profecía de Isaías más de cerca, vemos que no es dirigida solamente al cuerpo eclesiástico sino también a individuos. Yo conozco a siervos piadosos, amigos míos, quienes han echado mano de esta profecía como una palabra personal del Espíritu Santo. Y han aumentado su fe en Sus promesas: “No temas, pues no serás confundida; no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria”. (Isaías 54:4). Isaías aclara en este versículo: la iglesia de Dios no será avergonzada.

Pero solo unos versículos mas abajo, leemos esta advertencia a la Iglesia de los Últimos Días: “¡Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo! He aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo y sobre zafiros te fundaré”. (Isaías 54:11). Nos dice que seremos afligidos, lanzados de lado a otro por tempestad. Pero nos promete un fundamento de zafiros. ¿Qué significa esto, exactamente?

Como creyentes, podemos estar bajo pacto con Dios, llevando en nuestros corazones Sus preciosas promesas de no temer ninguna vergüenza, ninguna confusión, ningún reproche. Sin embargo, aún es posible que seamos lanzados de acá para allá por tormentas personales, experimentar soledad, y no tener quien nos consuele. En resumen, se permite que Satanás nos zarandee.

En el versículo 16, Isaías nos ofrece una imagen de cómo obra nuestro adversario. Dios dice, “Yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego y saca la herramienta para su obra; y también yo he creado al destructor para que destruya”. (54:16). Aquí tenemos una imagen de un herrero, bombeando los bramidos en su fuego para hacer un calor blanco. Entonces él usa ese calor para martillar armas de guerra en su yunque. El herrero representa a Satanás, quien constantemente idea nuevas armas contra la Iglesia y creyentes.

Que increíble imagen. Es como si Dios dijera, “Mira, el diablo esta ventilando su fuego, haciendo armas que el usa para tratar de destruir a Mi pueblo. Yo creé a este herrero, haciéndolo como un ángel. El una vez tuvo poder y autoridad, pero fue echado por su rebelión. Yo lo cree, y yo puedo encadenarlo. El solo puede ir tan lejos como yo se lo permita”.

Nota la sorprendente promesa de Dios en el siguiente versículo: “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y tú condenarás toda lengua que se levante contra ti en el juicio. Esta es la herencia de los siervos de Yahweh: su salvación de mí vendrá, dice Yahweh”. (54:17). En otras palabras: “Deja que el enemigo haga sus armas. Deja que apunte legiones de demonios. Ni una sola arma que el forme contra ti te echara abajo”. ¡Que gloriosa promesa!

Satanás esta usando sus armas de desesperanza contra el pueblo de Dios, tempestades demasiado violentas para ser soportadas sin el consuelo del Espíritu Santo. Sin embargo Dios declara, “…sobre zafiros te fundaré”. (54:11). El mensaje aquí es, “Cuando todo en el mundo sea sacudido, tu no te moverás. El fundamento que yo estoy echando debajo de ti es tan sólido como estas piedras. Lo que yo estoy haciendo en ti no puede ser sacudido”.

Estos zafiros representan conocimiento y sabiduría espirituales, penetración dentro del mismo corazón de Dios. Sabemos que aquellos que soportan el sufrimiento salen armados con mayor entendimiento de la misericordia de Dios. Tu puedes ser tentado, lanzado de un lado a otro, afligido y estar solo, pero a través de todo eso el esta formando debajo de ti un fundamento de roca sólida. Todo es para que puedas consolar a otros en sus pruebas.


2. Pablo hace eco de Isaías cuando el dice el Señor ama a Su Iglesia como un amante esposo ama a su esposa.

 
Muchos están familiarizados con el pasaje donde Pablo iguala el matrimonio a la relación de Dios con la Iglesia: "Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio, pero yo me refiero a Cristo y a la iglesia”. (Efesios 5:31-32).

Ahora nota lo que dice Isaías: “Porque tu marido es tu Hacedor Yahweh de los ejércitos es su nombre Él es tu Redentor, el Santo de Israel, el que será llamado Dios de toda la tierra”. (Isaías 54:5). ¿Quién es el Hacedor aquí? Es Cristo, el Creador de Cielo y Tierra. E Isaías nos dice que Él es nuestro esposo. Sin embargo, la esposa se ha separado de su esposo: “pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios y vuestros pecados han hecho que oculte de vosotros Su rostro para no oíros”. (59:2).

¿Dónde vemos hoy esta separación entre la Iglesia y Dios? Lo veo más obviamente en las iglesias principales comprometidas. Pero también lo veo en el evangelio de pedal suave de las iglesias pos modernas. Es evidente que hay una separación de la presencia manifiesta de Dios. Ciertamente, ha sucedido justo como Jesús y Pablo profetizaron: muchos se han convertido en amantes de placeres mas que amantes de Dios … teniendo una forma de religión sin poder … despreciando el evangelio de sus padres … echando abajo las antiguas señales morales … cambiando la Palabra infalible de Dios para moldearla a los tiempos.

Te desafío a ir a cualquier ciudad, de iglesia en iglesia por cada persuasión evangélica. Trata de encontrar una donde reconozcas la temible presencia manifiesta de Jesús, donde encuentres Su convicción, que derrite corazones. Cuando el Señor está verdaderamente presente, tú lo reconoces, sea en los cánticos, la prédica o la coinonía. Algo conmueve tú alma, y produce temor y reverencia. En mi experiencia, esto rara vez es encontrado.

No estoy condenando a la Iglesia moderna de hoy en día. Pero que el Señor nos ayude si no tenemos Su presencia manifiesta en estos últimos días. Y a causa del compromiso de tales iglesias, el tuvo que esconder Su presencia de ellos por un tiempo. Sin embargo, Dios no se ha divorciado de la Iglesia comprometida. Isaías dice que Él la llama a que regrese a Él.

“Así dijo Yahweh: ‘¿Qué es de la carta de repudio de vuestra madre, con la cual yo la repudié? ¿O quiénes son mis acreedores, a quienes yo os he vendido?’” (Isaías 50:1). En esencia, Dios esta diciendo, “Tu te alejaste de Mí. Tú amaste al mundo y las cosas del mundo, y me dejaste por ellos. Yo no te deje a ti, tú me dejaste a Mí. ¡Muéstrame los papeles de divorcio! Muéstrame donde yo te vendí a otro”.

“Porque así dice Yahweh: ‘De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados”. (52:3). El continúa: “Te digo, este matrimonio no ha terminado. No creas que no hay esperanza. Aún te amo, a pesar de que te prostituiste. Te cansaste de Mí, pero a pesar de todo, te amo. Quiero que vuelvas a Mí”.

“Porque como a una mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Yahweh, como a la esposa de la juventud que es repudiada, dice el Dios tuyo. “Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias. Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti”, dice Yahweh, tu Redentor”. (54:6-8)

Aquí tenemos una promesa jurada de Dios para traer a Sí a Su esposa prostituta. En resumen, el Último Avivamiento será uno de solo misericordia. El Señor le está diciendo a Su Iglesia, “Cuando regreses a Mí, no te condenaré ni te reprobaré. En lugar de eso, te ungiré con mi Espíritu. Te daré poder donde antes no tenías”.


Algunos pueden aun decir, “Isaías 54 se aplica solamente al Israel natural.

 
Yo ofrezco prueba indisputable que la promesa de Isaías 54 es para la Iglesia de Dios de hoy. Isaías claramente habla de Cristo en 53:10: “… verá descendencia … “ El verá Su simiente [en castellano, énfasis propio]. Sencillamente, el esfuerzo y sacrificio de Cristo dará a luz muchos hijos: “Verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará sobre sí las iniquidades de ellos”. (53:11). Esto también se cumplirá después de la Cruz.

Los clavos que perforaron las manos y pies de Jesús fueron moldeados en el yunque del diablo. La espada que perforó Su costado fue forjada en la tienda del herrero infernal. Pero la sangre que salió de Su cuerpo nunca perdió su poder. Isaías nos está diciendo: “Dios ha jurado que la sangre de Su Hijo será rociada sobre los transgresores en cada nación en la Tierra. Tiene poder en cada nación árabe, en Israel, en África, en Europa. El verá Su simiente esparcida a muchas multitudes, de todas las tribus y lenguas”. Un gran despertar continuará en los Últimos Tiempos.

Puede ser desalentador ver como crecen las religiones falsas en grandes números mientras la Iglesia de Cristo parece tan poca en número. Pero Isaías dice, “Es tiempo de cantar, oh esposa estéril. Ensancha las habitaciones de adoración, alarga y fortalece tu visión. Vas a ver adelantos a izquierda y derecha”. “¡Regocíjate, estéril, la que no daba a luz! ¡Eleva una canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto!, porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Yahweh".


3. ¿Cómo sucederá este último avivamiento?

 
¿Cómo va a suceder este Último Avivamiento? Se requiere algo poderoso, algo que sacuda al mundo para precipitarlo. Isaías nos dice que este sacudir sucederá en un día. En el capitulo 47, el dice que el espíritu de Babilonia debe ser tratado. A través de las Escrituras, Babilonia siempre ha representado un espíritu de prosperidad, comodidad y placer. Y el espíritu babilónico es el mismo en cada edad.

En resumen, Isaías dice que no puede haber ningún esparcimiento de avivamiento en los últimos días hasta que el espíritu de avaricia y falsa seguridad se echado abajo. Podemos orar por avivamiento, podemos clamar a Dios que derrame su Espíritu, pero es imposible a menos que el Señor primero sacuda todas las cosas: “Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, tú que estás sentada confiadamente, tú que dices en tu corazón: ‘Yo soy y fuera de mí no hay otra;… Vendrá, pues, sobre ti un mal cuyo origen no conocerás; caerá sobre ti un quebrantamiento que no podrás evitar. Una destrucción que no podías suponer vendrá de repente sobre ti.’” (Isaías 47:8, 11; énfasis propio).

Dios no va a dejar pasar el pecado, sino que fulminará las fortalezas del diablo. Él va a hacer sonar un llamado de despertar a Su Iglesia con “una desolación repentina”. Ciertamente, este será un gran acto de amor de parte del Señor. Él ama tanto a Su Iglesia que se niega a permitir que la comodidad, placer y apostasía cieguen y arruinen el objeto de Su amor.

“Se mostrará piedad al malvado, pero no aprenderá justicia, sino que en tierra de rectitud hará iniquidad y no mirará a la majestad de Yahweh”. (26:10). Aquí tienen la prueba que un avivamiento es imposible en tiempo de comodidad y prosperidad. Isaías dice en términos claros, “En tiempos de bendición, el pueblo no se volverá”. Nada va a suceder hasta que la cartera sea afectada. Solo “… porque luego que hay juicios tuyos en la Tierra, los moradores del mundo aprenden justicia“. (26:9).

Isaías ofrece una última prueba de que un Último Avivamiento vendrá después de una sacudida:

“… como para vindicación, como para retribuir con ira a sus enemigos y dar el pago a sus adversarios. … Y temerán desde el occidente el nombre de Yahweh, y desde el nacimiento del sol, su gloria, porque él vendrá como un río encajonado, impelido por el soplo de Yahweh. Vendrá el Redentor a Sión y a los que se vuelven de la iniquidad en Jacob dice Yahweh".

“Y este será mi pacto con ellos, dice Yahweh: ‘Mi espíritu que está sobre ti y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán jamás de tu boca ni de la boca de tus hijos ni de la boca de los hijos de tus hijos’. Yahweh lo ha dicho, desde ahora y para siempre”. (Isaías 59:18-21)

El espíritu de Babilonia esta a punto de ser quebrantado a través de la destrucción. Pero, no mal interprete la profecía de Isaías como un mensaje de penumbra y condena. Al contrario, Jesús dice, “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca”. (Lucas 21:28).


Aun ahora estamos viendo los principios del Último Avivamiento, mientras Hechos 2:17 se esta cumpliendo.

 
“En los postreros días –dice Dios–, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños;” (Hechos 2:17). En todos mis años de ministerio, nunca pude ser capaz de imaginar que esta profecía estuviera sucediendo en nuestros días. Ahora, yo creo que se está cumpliendo.

En naciones por todas partes, Cristo se esta revelando a multitudes en sueños y visiones. En China, India y naciones árabes, la gente está reportando sus experiencias con Jesús en sueños. Hasta aquí, en la iglesia de Times Square, está sucediendo.

Uno de los hombres de seguridad de nuestra iglesia fue una vez el sumo sacerdote tercero en rango en la adoración diabólica de Santería. El territorio de él era el Bronx, y su apartamento estaba lleno de huesos humanos. El se había vendido alma y cuerpo a Satanás. Pero el corazón de este hombre fue conmovido por el Espíritu Santo. Se puso inquieto, y una noche desafió a Jesús, “Si Tú eres más poderoso que el diablo al que yo sirvo, muéstramelo en sueños esta noche”.

Esa noche en un sueño, el hombre se vio a sí mismo en un tren rumbo al infierno. Mientras pasaba por un túnel, al otro lado estaba Satanás. El diablo le dijo al hombre: “Tú me has sido fiel. Ahora te llevo a tu lugar de descanso eterno”. Entonces de repente, apareció una Cruz. En ese momento, el hombre despertó.

El salió de esta experiencia encendido por Jesús, sacó cada indicio de maldad de su apartamento, y entregó su vida al Señor. Hoy, el es un dulce y devoto hombre de Dios y está activo en nuestra iglesia. Lo detuve recientemente y le dije, “Veo a Jesús en ti”. El contestó, “Hermano David, usted no sabe lo que esas palabras significan para mí después de veinte años de servirle al diablo”. Su nueva vida milagrosa salió de ese sueño dado por Dios.

Querido santo, el día viene cuando el mundo entero verá a Jesús. El apóstol Juan vio, “Después de esto miré, y vi una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos. Clamaban a gran voz, diciendo: ‘¡La salvación pertenece a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero!’” (Apocalipsis 7:9-10).

Esto no es un pequeño remanente, sino una innumerable multitud, como Isaías profetizó. Y todos ellos están adorando al Señor. ¡Alabado sea Dios por ese día prometido!

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