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domingo, 20 de noviembre de 2011

EL DAÑO DE LA SEGUNDA MUERTE Y LA SEGUNDA MUERTE, DIFERENCIA, Witness Lee



(Tomado del ESTUDIO-VIDA DE APOCALIPSIS MENSAJE ONCE LA IGLESIA EN ESMIRNA: LA VIDA DE RESURRECCIÓN Y LA CORONA DE LA VIDA)


(Los resaltados en negrita y subrayados no son del autor)

B. No sufren daño de la segunda muerte

En el versículo 11 el Señor dice: “El que venza no sufrirá daño de la segunda muerte”. Vencer en esta epístola se refiere a vencer la persecución siendo fiel hasta la muerte. La promesa hecha a los vencedores en esta epístola tiene dos aspectos: por un lado, reciben la corona de la vida, y por otro, no sufrirán daño de la segunda muerte.
El versículo 11 ha sido un gran problema para los expositores del libro de Apocalipsis. El hombre debe morir una sola vez (He. 9:27) puesto que cayó y el pecado entró en él. Sin embargo, esta primera muerte no es la sentencia final. Todos los muertos, excepto los que mediante la fe en el Señor Jesús han sido inscritos en el libro de la vida, serán resucitados y pasarán por el juicio del gran trono blanco al final del milenio, es decir, en la conclusión del primer cielo y la primera tierra. Como resultado de este juicio, todos ellos serán echados en el lago de fuego, lo cual es la segunda muerte, la sentencia final (Ap. 20:11-15). La segunda muerte es el juicio que Dios trae sobre el hombre después de la muerte y la resurrección de éste. Puesto que los vencedores habrán vencido la muerte por haber sido fieles hasta la muerte bajo la persecución y no requerirán ser juzgados por Dios después de resucitar, recibirán la corona de la vida y nunca más los tocará la muerte; es decir, no sufrirán el daño de la segunda muerte.
Casi todos los maestros cristianos se ven en aprietos al llegar a este versículo, pues piensan que después de que los creyentes hayan resucitado no se dictará más sentencia sobre ellos. Permítanme preguntarles: si usted muere hoy, ¿podría decir que no tiene nada que el Señor no deba juzgar? Probablemente no puede afirmar tal cosa. Esto quiere decir que si usted muere hoy, todavía le queda algo pendiente con el Señor. Esto no significa que usted no sea salvo. Pero de todos modos, este juicio adicional no será algo positivo; sin duda será negativo. Todo lo negativo proviene de la muerte. Por consiguiente, si usted tiene que ser juzgado, significa que todavía sigue siendo afectado por la muerte. Esto no quiere decir que usted perecerá, pero sí indica que ha de sufrir algo. Tenemos que prestar atención a la palabra del Señor. Si vencemos la persecución, recibiremos la corona de la vida y no sufriremos el daño de la segunda muerte.
Todos debemos ser vencedores. Si usted no es un vencedor en esta era, sufrirá el daño de la segunda muerte en la próxima edad. Es difícil determinar claramente qué significa sufrir daño de la segunda muerte. Pero una cosa es cierta: si usted no vence la persecución, sufrirá daño. Repito que esto no significa que usted perecerá. No, todo aquel que es salvo, lo es por la eternidad. Juan 10:28 y 29 muestra que ninguno de los salvos perecerá. Sin embargo, después de la resurrección (si no fuimos vencedores), tenemos que sufrir alguna clase de castigo de parte del Señor. No se apegue a la tradición teológica que enseña que después de la resurrección todo va a estar bien. Después de que los incrédulos resuciten, Dios los juzgará en cuanto a su destino eterno. Según esto, después de que nosotros resucitemos, el Señor tendrá que disciplinarnos en cierta medida. Todo depende de la manera en que vivamos y andemos hoy. Si vivimos y andamos como vencedores, venceremos la muerte y nada quedará pendiente ante el Señor.
Debemos aceptar la palabra clara del Señor. No reciba la enseñanza que afirma que si usted fracasa después de haber sido salvo, estará perdido otra vez y perecerá. Esto no es cierto. En el otro extremo, tenemos la otra enseñanza que asevera que después de que uno es salvo, ya no tiene problemas con el Señor. Sin embargo, una persona que ha sido eternamente salva, puede todavía necesitar ser juzgada por el Señor. Este es el evangelio completo. El evangelio completo es el Nuevo Testamento en su totalidad, no solamente Juan 3:16. Aquí en Apocalipsis 2:11 hay una porción del evangelio completo, la cual afirma que debemos vencer toda persecución. Si usted no vence, no recibirá la corona de la vida, sino que sufrirá daño de la segunda muerte. Si vence la persecución y la tribulación mediante la vida de resurrección que está en usted, recibirá la corona de vida y no sufrirá el daño de la segunda muerte. Esta es la clara promesa que el Señor hace en Su palabra, y todos debemos recibirla. Debemos aceptarla sea que la entendamos o no. Si usted cree Juan 3:16, entonces debe creer Apocalipsis 2:11. Ambos pasajes son la palabra del Señor. Repito que éste es el evangelio completo.
Este asunto ha estado velado por largo tiempo, y pocos cristianos se atreven a mencionarlo. Como hasta ahora no lo han podido entender, entonces dejan este asunto a un lado. Pero el Señor nunca hace a un lado Su palabra. El llevará a cabo todo lo que ha dicho. 

Sepan, pues, que debemos vencer la tribulación, los sufrimientos y la persecución para recibir la corona de la vida y no sufrir el daño de la segunda muerte. Si vencemos en esta área, no quedará nada que el Señor tenga que juzgar en el futuro.

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