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viernes, 6 de julio de 2012

LA VERDADERA VIDA “FEMENINA” (vida dependiente) ES LA ÚNICA VIDA ÚTIL PARA DIOS (E.V. Éxodo, Wit. Lee)


ESTUDIO-VIDA DE EXODO

MENSAJE CUATRO

LA VIDA QUE ES UTIL PARA DIOS

(Anotaciones en azul no son del original)

...


IV. EL HOMBRE REPRESENTA A CRISTO
Y A LA VIDA INDEPENDIENTE

Como un cuadro de la relación entre Dios y el hombre, el hombre representa a Dios, y la mujer representa al hombre. En este sentido, el hombre, que representa a Cristo, simboliza la vida independiente. En cuanto a estar bajo la autoridad de Dios, Cristo tiene una vida dependiente. Pero en cuanto a ser la cabeza de todo varón, Cristo tiene una vida independiente. Esto significa que Cristo depende de Dios, pero es independiente de nosotros. En cuanto a Dios, la vida de Cristo es una vida dependiente. Pero en cuanto a nosotros, Su vida es independiente. El hombre representa a Cristo como aquel que tiene una vida independiente. En cuanto a Cristo, los hermanos casados llevan una vida dependiente, pero en cuanto a sus esposas, llevan una vida independiente.

V. LA MUJER REPRESENTA AL HOMBRE
Y A LA VIDA DEPENDIENTE

Así como el hombre representa a Dios, la mujer representa al hombre en su relación con Dios. En este sentido, la mujer que representa al hombre simboliza la vida dependiente. Vemos dos aspectos en el hombre: la dependencia y la independencia. Pero en la mujer sólo vemos la dependencia. El que no ha permitido a la mujer llevar una vida independiente es Dios, y no el hombre.

VI. EL HOMBRE DEBE SER UNA “HEMBRA”
VERDADERA, CON UNA VIDA
QUE DEPENDE DE DIOS

El hombre no debe ser un varón, sino una “hembra”, alguien que lleva una vida de dependencia hacia Dios. Esta vida “femenina” es la única que es útil para Dios. En Éxodo, un libro de cuadros, esta vida femenina es representada por las parteras del capítulo uno y por todas las mujeres del capítulo dos, a saber, la madre y la hermana de Moisés, la esclava, la hija de Faraón, y las hijas del sacerdote de Madián. Todos los hombres deben ser estas “hembras”.

VII. LA INDEPENDENCIA DEL HOMBRE HACIA DIOS
ES UNA REBELION

La independencia del hombre hacia Dios es una rebelión. En el momento en que nos independizamos, nos rebelamos en contra de Dios. La vida masculina es independiente y rebelde, y por esta razón, Dios no la puede usar para cumplir Su propósito.

VIII. LA MUJER LLEVA UNA VIDA INDEPENDIENTE
Y SE CONVIERTE EN UN VERDADERO “VARON”

Si una mujer lleva una vida independiente, ella se convierte en un “varón”. Actualmente muchas mujeres se han convertido en “varones”. Esta es la razón principal por la cual muchos se separan y divorcian.

IX. LA VERDADERA VIDA “FEMENINA”
ES LA UNICA QUE ES UTIL PARA DIOS

Todos nosotros, hermanos y hermanas, debemos ser “hembras” y vivir por la única vida que es útil para Dios. Si queremos ser “hembras”, debemos depender del Señor. En Génesis 2, el árbol de la vida representa la dependencia, y el árbol del conocimiento del bien y el mal representa la independencia. La vida nos hace siempre dependientes, mientras que el conocimiento siempre nos independiza. Por ejemplo, antes de enseñar algo a un niño, éste depende de usted en cuanto a este asunto. Pero en cuanto él aprende este punto particular, él se enorgullece y se independiza. Por el contrario, la vida nos hace dependientes de Dios. Dios desea que escojamos la vida en lugar del conocimiento. Esto significa que Él quiere que escojamos la dependencia en lugar de la independencia. Llevar una vida independiente significa vivir por el árbol del conocimiento, pero llevar una vida dependiente significa vivir por el árbol de la vida. El vivir por el árbol de la vida es en realidad vivir por el Señor mismo. En Juan 15, la vid es un ejemplo excelente de una vida dependiente. Juan 15:5 dice: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; él que permanece en Mi, y Yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de Mi, nada podéis hacer”. Todas las ramas de la vid dependen de ésta. Permanecer en la vid significa depender de ella. Por tanto, en cuanto a permanecer, no puede haber ninguna independencia.
La gente mundana no es la única en llevar una vida independiente, ya que muchos cristianos también llevan una vida independiente de Dios. Por esta razón, la gran mayoría de los cristianos ya no le son útiles a Dios. Por tanto, tenemos que aprender que debemos llevar una vida en constante dependencia de Dios, no importa si somos varones o hembras. Por mucho que hayamos estado con el Señor, todavía debemos depender de El para nuestra vida. Por ejemplo, no podemos dejar de comer, beber y respirar. ¡Cuán insensato sería que una persona dijera que ya no necesita respirar porque lo ha hecho durante setenta años! La vida no puede parar. La estrategia de Dios consiste en colocarnos en una posición donde debemos depender de El. Debemos orar: “Señor, fuera de Ti, no puedo hacer nada. Debo permanecer en Ti y tomarte como mi vida. Debo comer del árbol de la vida cada día. Señor, quiero llevar una vida "femenina", una vida que depende siempre de Ti". Esta es la clase de vida que Dios puede usar para cumplir Su propósito.
A la edad de cuarenta años, Moisés llevaba una vida independiente y “masculina”. El actuaba independientemente de Dios, y ejercitó su fuerza natural para matar a un egipcio. Moisés era verdaderamente un “varón” independiente. No obstante, durante los cuarenta años en los cuales Moisés fue descartado, Dios le enseñó que no debía usar su vida masculina. Adiestrar a un varón para que lleve una vida femenina no es nada fácil. No obstante, en los cuarenta años siguientes, Moisés aprendió a ser una hembra. Durante el tercer periodo de cuarenta años, de los ochenta años a los ciento veinte, Moisés llevó la vida de una hembra. En un sólo caso, cuando golpeó la roca por segunda vez, él se independizó de Dios (Nm. 20:7-13). Por actuar como varón en esta ocasión Moisés ofendió al Señor, por tanto se le negó el privilegio de entrar a la buena tierra.
Generalmente los lectores de la Biblia consideran a Moisés como el líder de los hijos de Israel. No obstante, Moisés no tenía este concepto de sí mismo; él nunca tomó la posición de líder. Cuando los hijos de Israel se rebelaron contra Moisés, él consideró eso como una rebelión en contra de Dios y no en contra de sí mismo. Moisés fue simplemente al Señor y le presentó los problemas. Al hacer eso, Moisés honró al Señor como la cabeza, como el único varón. Esto indica que Moisés llevaba una vida femenina, una vida que dependía de Dios.
Vemos la vida femenina no solamente en los capítulos uno y dos de Éxodo, sino también en todos los capítulos siguientes. Hemos señalado que Moisés fue adiestrado para llevar una vida femenina. Además, todos los guerreros llevaban tal vida que dependía de Dios. Si usted no ha aprendido a ser hembra, no podrá luchar por el reino de Dios. Dios usa solamente guerreros femeninos. Esto significa que si usted lleva una vida masculina independiente, no es útil en cuanto a la guerra espiritual.
Deseo recalcar el siguiente punto: ser varón significa ser independiente de Dios. Por ejemplo, un marido que trate a su esposa independientemente de Dios, su esposa lo tratará de la misma manera. Esto significa que tanto el marido como la mujer pueden ser “varones” en sentido negativo. Pero nosotros no debemos ser estos “varones”, los que son independientes de Dios. Debemos ser “hembras”, aquellos que dependen de Dios y que no hacen nada aparte de El. En todo lo que decimos o hacemos, debemos depender de El. Si tal es el caso, entonces somos verdaderas “hembras” llevando una vida dependiente.
La historia de la iglesia revela que cuando existe esta vida “femenina”, Dios puede hacer algo para Su propósito. Tome el ejemplo de Martín Lutero. Él era un hombre que aprendió a depender de Dios. Sin lugar a dudas, Lutero nació con una voluntad firme. No obstante, él aprendió a depender del Señor. Él no vivió ni actuó como un “varón” fuerte, sino como una “hembra” dependiente.
El apóstol Pablo era también esta clase de “hembra”. Sus escritos testifican de esto. Como “hembra”, Pablo no hizo nada independientemente del Señor. Su obra, su comportamiento, y sus acciones eran el resultado de una vida que dependía de Dios.



E. Dios disfruta de la Nueva Jerusalén
como Su esposa por la eternidad

Por la eternidad, la Nueva Jerusalén será la esposa de Dios (Ap. 21:2-3, 9). Esto indica que por la eternidad y en el cielo nuevo y la tierra nueva llevaremos una vida dependiente.
Todos debemos llevar esta vida dependiente en las iglesias locales hoy en día. Ninguno de nosotros debe comportarse como “varón”. Los problemas existentes entre los cristianos y en las iglesias se deben a hermanos y hermanas, que llevan una vida independiente y “varonil”. Cada vez que hermanos o hermanas en las iglesias locales vivan como “varones”, habrá problemas. ¡Cuanto debemos aprender a no vivir independientemente de Dios! Si aprendemos esta lección, nos daremos cuenta de que no debemos hacer ciertas cosas; no porque estén mal, sino porque al hacerlas, nos independizaríamos de Dios. Si todos tenemos un temor sano de la independencia, no habrá ningún problema en la vida de iglesia. Además, no habrá problemas entre las parejas casadas. Todos los problemas en la vida de iglesia, en la vida matrimonial, y entre los santos provienen de una sola fuente, y ésta fuente es la independencia. Debemos parecernos a las parteras de Éxodo; debemos orar: “Señor, no quiero ser un “hombre” fuerte, lleno de opiniones, e insistiendo siempre en mi manera. Señor, quiero ser como las parteras de Éxodo 1 y como las parteras de Éxodo 2”.
Como lo vimos, cuando Moisés se enfrentó a Faraón, Moisés no era un “varón”. En sus tratos con Faraón, él era una “hembra”, que dependía de Dios. Moisés no tomó ninguna decisión ni propuso nada. Todo lo que él hizo fue iniciado por Dios. Moisés honró a Dios como el único iniciador.
Vemos muy claramente la obra iniciadora de Dios en la construcción del tabernáculo. Moisés no se despertó una mañana con la idea de construir un tabernáculo para Dios. Por el contrario, él fue llamado por Dios a subir al monte donde le reveló lo que se encontraba en Su corazón y entonces le encargó construir el tabernáculo conforme al modelo que Él le había mostrado en el monte (25:40). Dios no le dio ninguna oportunidad a Moisés para tomar decisiones independientes. Moisés debía depender de Dios en todos los detalles. Esta es la vida que Dios puede usar para Su propósito.
En estos días, hemos hablado mucho del perfeccionamiento de los santos para la edificación del Cuerpo de Cristo. Si queremos ser usados para perfeccionar a los demás, nosotros mismos debemos llevar una vida dependiente. La única vida que el Señor desea ver perfeccionada es la vida dependiente. Si vivimos u obramos de manera independiente de Dios, el resultado de nuestra labor será que otras vidas sean perfeccionadas para ser independientes. Una vida dependiente es la única que puede producir una vida dependiente. Sólo una vida que depende de Dios en todas las cosas puede perfeccionar a los demás para ser “hembras”. Supongamos que cierta persona es muy fuerte en sí misma, confiando en sus habilidades, propuestas y decisiones. Esta persona puede producir únicamente vidas independientes, personas capaces e independientes de Dios. El resultado de esta labor no será la Nueva Jerusalén, sino Babilonia la Grande, una ciudad independiente de Dios y que se rebela en contra de El. No obstante, la iglesia es una hembra. Como hembra, ella no tiene la autoridad, ni lleva una vida independiente. Su cabeza es Cristo, y su vida es una vida dependiente. Esa debe ser la situación de la iglesia hoy en día. Si deseamos perfeccionar a los demás correctamente y edificar a la iglesia, necesitamos esta vida “femenina”.
La razón por la cual la iglesia en todos estos años ha sido derribada en lugar de edificada es que los llamados edificadores han sido demasiado independientes. Han sido varones en lugar de hembras. No obstante, le damos gracias al Señor porque ha habido un pequeño número de personas dispuestas a llevar una vida “femenina”, una vida que depende del Señor.
Este es el punto crucial: no se trata de cuanto podamos hacer, sino de cuanto dependemos del Señor. Hemos señalado que en Juan 15:5, el Señor Jesús afirma que separados de El no podemos hacer nada. Nosotros conocemos estas palabras, pero en nuestro diario vivir las olvidamos a menudo y las dejamos a un lado. Sin embargo, el apóstol Pablo las practicaba. En 1 Corintios 2:3, Pablo dijo “Y estuve entre vosotros con debilidad, y temor y mucho temblor”. Pablo tenía miedo de hacer algo por si mismo, sin depender del Señor. ¡Cuanto necesitamos de este temor hoy en día! Que el Señor nos tenga misericordia y nos conceda esta clase apropiada de temor. Si lo tenemos, tendremos miedo de decir o de hacer algo por nosotros mismos, algo que no dependa de Dios.
Todo lo que hacemos independientemente (las obras independientes o separadas de Dios, es decir, OBRAS MUERTAS) del Señor es rebelión. Aún nuestra predicación del evangelio o la ayuda que proporcionamos a los santos puede ser una forma de rebelión. Podemos hacer muchas cosas para ayudar a las iglesias, pero todo lo que hacemos puede ser una rebelión porque está hecho de manera independiente del Señor.
Estoy agradecido por la luz que el Señor nos ha mostrado acerca de la vida femenina en el libro de Éxodo. La única vida que le es útil a Él es la vida femenina. Todos debemos aprender que Dios no usa jamás la vida masculina. Las mujeres del capítulo uno fueron usadas para preservar a los hijos de Israel, y las mujeres del capítulo dos fueron usadas para preparar el vaso que el Señor había levantado. Finalmente, Moisés mismo fue adiestrado para ser una “hembra”; llegó a ser como las parteras del capítulo uno y las distintas mujeres del capítulo dos. Por ser una “hembra” que cumplía el propósito de Dios, él pudo ser usado por Dios. Pero aún Moisés, en una ocasión cuando él fue provocado por los hijos de Israel en el desierto, actuó como varón, y al hacer esto perdió la bendición de Dios. En la economía del Señor y en Su mover hoy en día en Su recobro, todos debemos tener cuidado, temer y temblar para no actuar independientemente de Dios.
Que todos veamos que Dios nos puede usar únicamente si somos “hembras” que dependen de El en todo tiempo y en todas las cosas. Es crucial que aprendamos del Señor que sólo la vida “femenina” es útil a El.

jueves, 5 de julio de 2012

CIRCUNCISIÓN: PARA QUE LLEGUE TU ISAAC (tu auténtico llamado ministerial), ECHA A TU ISMAEL, EL ENGENDRO DE TU IMPACIENCIA (el ministerio carnal que te has procurado a ti mismo) (E. V. Génesis, Witness Lee)


Ismael, el ministerio carnal engendrado por nuestra carne y fuerza natural en el lecho de la rebelde impaciencia, debe ser desechado, para que Isaac, el ministerio espiritual al que Dios nos ha llamado vea la luz. 
Mientras Ismael (obras de la carne) no sea echado al desierto junto con su madre  Agar (la carne) será un azote continuo para Isaac (vida o fruto en el Espíritu) y no lo dejará heredar.

ESTUDIO-VIDA DE GENESIS

MENSAJE TREINTA Y SIETE

EL SIGNIFICADO DEL LLAMADO DE DIOS

V. EL LLAMADO DE DIOS



A. El significado del llamado de Dios

(NOTA: Los resaltados y letras en este color no son del autor)

1. El nuevo comienzo de Dios (: Traslado de linaje y traslado de vida)

Ahora examinaremos el significado del llamamiento que Dios hace. Primero, el llamado de Dios era un nuevo comienzo. Cuando Dios creó al hombre, hubo un principio. Pero ese hombre se corrompió y se arruinó. El hombre que Dios había creado para Sí cayó y rechazó a Dios. Así que, Dios vino y llamó al hombre caído para tener un nuevo comienzo con él. Inclusive en nuestro caso, el llamamiento de Dios ha sido un nuevo comienzo. Todos nosotros tuvimos un nuevo principio. Le doy gracias a Dios porque, después de vivir más de diecinueve años en la vieja creación, tuve un nuevo comienzo antes de cumplir los veinte años de edad. El llamado de Dios es un nuevo comienzo que Dios mismo proporciona. Dios no quería abandonar al hombre. Por el contrario, El vino y llamó al hombre para darle un nuevo comienzo.

El hombre a quien Dios llamó era Abraham. Cuando Dios creó Adán, no creó un hombre solo sino un hombre corporativo. Cuando Dios llamó a Abraham, en cierto sentido, llamó a un hombre corporativo, pero en otro sentido, llamó a una sola persona. Aunque todos los descendientes de Adán fueron creados en Adán, no podemos decir que todos los descendientes de Abraham fueron llamados en Abraham. Aunque ése parece ser el caso, en realidad no lo es, porque Romanos 9:7-8 revela que no todos los descendientes de Abraham son hijos de Dios. El mero hecho de ser judío de nacimiento no significa que una persona tenga un nuevo comienzo con Dios. También los judíos de nacimiento necesitan un nuevo comienzo. Todos nosotros, seamos judíos o gentiles, somos hijos de Abraham, si hemos experimentado un nuevo comienzo por la fe en Cristo (Gá. 3:7). La mayoría de nosotros no somos judíos, pero todos somos descendientes de Abraham por la fe en Cristo. Somos la simiente de Abraham porque tuvimos un nuevo comienzo. Cuando Dios llamó a Abraham, éste tuvo nuevo comienzo, y ahora todos hemos entrado en este nuevo comienzo por medio de la fe. Cuando se habla del llamado de Dios, debe entenderse que Su llamado significa un nuevo comienzo. Nunca podré olvidar esa tarde de 1925 cuando Dios me llamó. Inmediatamente tuve un nuevo comienzo y toda mi vida, mi ser y mis conceptos cambiaron. Este es el llamado de Dios.

2. El cambio de linaje

Cuando Dios hizo el llamamiento, el nuevo comienzo de Dios para con el hombre constituyó el traspaso a otro linaje. Al llamar a Abraham, Dios indicaba que abandonaba el linaje de Adán y que escogía a Abraham y sus descendientes como el nuevo linaje para que fueran Su pueblo a fin de cumplir Su propósito eterno. Este fue un traspaso de linaje, del linaje adámico, el género creado, al linaje de Abraham, el linaje llamado (12:2-3; Gá. 3:7-9, 14; Ro. 4:16-17). Cuando decimos que el llamamiento de Dios es un nuevo comienzo, debemos entender que este nuevo comienzo es un traslado de linaje. Todos fuimos trasladados del viejo linaje creado al nuevo linaje llamado. Aunque nacimos en un linaje específico, cuando fuimos llamados, fuimos trasladados a otro linaje, el de los llamados.

3. El cambio de vida

El traslado de linaje en el llamamiento que hizo Dios es, en realidad, un traslado de vida. Usted puede declarar con certeza que ha cambiado de linaje, pero ¿puede afirmar que ha experimentado el cambio de vida? Aunque tuvimos el traslado de linaje, seguimos en el proceso del traslado de vida. No me atrevo a decir que he tenido un pleno traslado de vida. Tampoco podría decir que no tuve ningún traslado de vida. He tenido cierta medida de traslado de vida, pero este proceso todavía no se ha completado. Todos estamos en el proceso del traslado de vida.

Necesitamos un traslado interior de vida. Aunque fuimos trasladados de linaje, la vida que hay dentro de nosotros también debe ser cambiada. Sin este traspaso interior de vida, seguiremos siendo idénticos al linaje caído. Si pasamos simplemente de una posición a otra, en realidad seguiremos iguales en vida. El traslado en sí no puede cumplir el propósito que Dios tuvo al llamarnos. También debe haber un traslado de vida.

El traslado de vida nos pasa de la vida de Adán a la vida de Cristo; por esta razón, se trata de un traslado de la vida de la vieja creación a la vida de la nueva creación. Debido a la caída del hombre, la creación original de Dios se envejeció y dejó de cumplir el propósito de Dios. Por tanto, Dios necesita una nueva creación, una creación con una vida más fuerte y mejor que la vida creada de Adán. Esta vida más fuerte es la vida increada de Dios, la vida de Cristo. El traslado de vida en el llamado de Dios se efectúa de la vida caída de la vieja creación a la vida más fuerte y mejor de la nueva creación.

4. Como se ve en los llamados

Vemos claramente el significado del llamamiento de Dios en los llamados de Dios. En Abraham, Isaac y Jacob, y en los creyentes del Nuevo Testamento podemos ver el nuevo comienzo que Dios provee, el traspaso de linaje y el traslado de vida. Sus vidas pueden ser consideradas cuadros vívidos de lo que significa el llamamiento de Dios.

a. En Abraham

El cuadro descrito en el caso de Abraham es muy claro. El tuvo el nuevo comienzo, el traslado de linaje, y el traslado de vida, lo cual fue un gran problema para él y para Dios. El nuevo comienzo y el cambio de linaje en él se produjeron inmediatamente cuando fue llamado, pero el cambio de vida en él requirió muchos años. El traslado de vida le llevó varias décadas, y aun en aquel entonces no fue totalmente terminado.

1) Primero contó con Eliezer

Cuando Dios llamó a Abraham a salir de la tierra corrupta, Abraham no tenía ni hijo ni heredero. Dios era soberano. El no permitió que Abraham tuviera un hijo antes de ser trasladado a otro linaje. Por no tener hijo, Abraham contaba con Eliezer, su servidor, y lo hizo mayordomo de su casa, y le dijo al Señor: “Señor Yahweh, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí, que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa” (15:2-3). Abraham llamó a Eliezer esclavo de su casa y pensaba que él sería su heredero. Abraham tenía un entendimiento muy natural, así como nosotros hoy. A pesar de haber recibido la promesa, él la interpretó de manera natural. Dios rechazó a Eliezer, y dijo a Abraham: “No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará” (15:4). Dios le dijo a Abraham que Eliezer no sería el heredero de la promesa que El había dado. Un descendiente de Abraham, nacido de Sara, sería su heredero.

2) Engendró a Ismael con la fuerza de su carne

Después de que Dios rechazó a Eliezer como heredero, Abraham hizo caso a la sugerencia de Sara de tener un hijo con Agar, y él ejerció la fuerza de su carne para cumplir la promesa de Dios. Así engendró a Ismael. La esposa lo propuso, y con el tiempo fue ella quien se molestó con el resultado de su propuesta. El hecho de que Sara se hubiese enfadado de esa manera fue algo providencial. Por una parte, la propuesta de Sara de pedir que Abraham tuviera un hijo con Agar era de la carne. Por otra parte, su petición de expulsar a Ismael concordaba con la providencia de Dios. Ella le dijo a Abraham que debía echar a Ismael, quien había nacido de la esclava (21:9-10). Esta petición le dolió mucho a Abraham; y le turbó bastante. Entonces Dios le dijo a Abraham: “No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia” (21:12). Esto significa que Dios le dijo a Abraham que hiciera ir a Ismael, pues no era éste quien había de heredar la promesa que le había hecho a Abraham. Isaac había de ser su heredero. Todos debemos entender que en el llamamiento de Dios no puede prevalecer nada de nuestra vida natural. El cambio de linaje no es suficiente. Necesitamos un traslado completo de vida.

3) Su nombre fue cambiado
y su carne circuncidada

Primero, Dios prometió a Abraham que tendría prole y que ésta heredaría la Tierra prometida (12:7; 13:15-16). Más tarde, cuando le dijo a Abraham que Eliezer no sería su heredero y que sólo el que naciera de él sería su heredero, confirmó con solidez Su promesa según la cual Abraham tendría descendencia propia (15:2-5). Después Abraham intentó cumplir la promesa de Dios usando su fuerza carnal y produciendo a Ismael. Como respuesta, Dios le dijo: “Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto” (17:1). Aparentemente Dios le decía a Abraham: “Lo que hiciste al engendrar a Ismael no es perfecto delante de Mí. Ahora debo transformarte. Tu nombre será cambiado de Abram, que significa padre exaltado (quizás padre de Ego inflado), a Abraham, que significa padre de una gran multitud (quizás padre verdadero) (17:5). Por eso debes circuncidarte (17:10-14) para que tu fuerza carnal sea cortada, a fin de que Yo cumpla Mi promesa, y tú seas fructífero”. Aquí Dios le prometió a Abraham que haría de él un gran padre, el padre de una gran multitud. Esto indicaba que Abraham sería el padre no solamente de sus descendientes según la carne, sino también de los creyentes neotestamentarios conforme a la fe (Ro. 4:16-17). Nosotros los cristianos nos hemos convertido en la simiente de Abraham por la fe en Cristo. Aunque habíamos nacido del linaje de Adán, nacimos de nuevo en el linaje de Abraham.


4) Engendró finalmente a Isaac
por la fuerza de la gracia de Dios

Cuando Dios cambió el nombre de Abraham y le mandó circuncidarse, le dijo en 17:21: “... Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene”. Aquí vemos que Dios hizo una cita, estableciendo así el tiempo para el nacimiento de Isaac. En Génesis 18:14 el Señor aludió a este versículo: “Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo”. El tiempo señalado, el tiempo establecido para el nacimiento de Isaac, era “el tiempo de la vida”. La expresión “el tiempo de la vida”, tiene mucho significado. En esta expresión, la palabra “vida” es la misma palabra hebrea usada para aludir al Árbol de la Vida en 2:9. El tiempo en que Isaac había de nacer era “el tiempo de la vida”. Esto sucedió después de la circuncisión de Abraham, lo cual indica que “el tiempo de la vida” en que Cristo es vida para nosotros viene después de que nuestra fuerza natural es aniquilada.

a) Después de poner fin a la fuerza de su carne

Antes de que naciera Isaac, Abraham y Sara estaban prácticamente muertos. El vientre de Sara estaba muy muerto, y el cuerpo de Abraham podía considerarse como muerto (Ro. 4:18-19). Lo que él tenía, Eliezer, y lo que intentaba conservar, Ismael, fue rechazado, y su capacidad natural fue aniquilada. Entonces ¿qué podía hacer? Quizás Abraham y Sara hayan tenido alguna conversación desagradable. Tal vez Abraham le haya dicho a su esposa: “Querida, mírate a ti misma. Tu capacidad de engendrar está muerta”. Quizás Sara le haya contestado: “Querido, mírate tú. ¡Qué viejo estás!”. Ambos se encontraban en una condición de muerte. Tal vez Sara haya dicho: “Eliezer es bueno, pero Dios lo ha rechazado”. Abraham pudo haber contestado: “Ismael es mejor, pero Dios tampoco lo ha aceptado. Puesto que Eliezer fue eliminado e Ismael rechazado, todo depende de nosotros, y nos encontramos en una situación lamentable. ¿Qué haremos?”. Pero cuando vino “el tiempo de la vida”, Isaac nació de estos dos seres casi muertos, como por el poder de la resurrección. La vida de ese nacimiento era “el tiempo de la vida”. En términos espirituales, el nacimiento de Isaac fue un nacimiento de vida.

b) Por la visitación de Yahweh

El nacimiento de Isaac se produjo por la visitación de Yahweh, por la venida del Señor (18:14). El nacimiento de Isaac no fue un simple nacimiento humano. En ese nacimiento vino Yahweh, porque el Señor dijo que en el tiempo señalado volvería, e Isaac nacería y eso sería “el tiempo de la vida”. Cuando se agotó la fuerza natural de Abraham, Jehová vino y produjo el nacimiento de Isaac en “el tiempo de la vida”. Este fue el traslado de la vida. 

Todo lo que pertenece a la vida natural debe desaparecer. Incluso la capacidad de engendrar debe ser aniquilada. Todo lo que pertenece a nuestra vida natural o a nuestro ego queda excluido de participar en la economía de Dios. Todo lo natural debe ser aniquilado hasta que muramos (a nuestra carne-ego), seamos aniquilados y nos convirtamos en nada. Entonces, cuando lleguemos a nuestro fin, Yahweh vendrá. La venida de Yahweh significa vida (entramos por experiencia en vida de resurrección). Este (esta vida en resurrección tras la circuncisión del corazón) es “Isaac”. Por consiguiente, el nacimiento de Isaac es la venida de Yahweh, y es la vida, el nuevo comienzo, y además es el traslado de la vida. Este es el significado del llamamiento que Dios hace.

Es muy bueno ver que todos nosotros fuimos llamados y tuvimos un nuevo comienzo y un cambio de linaje. Sin embargo, todos debemos reconocer que todavía estamos en el proceso del traslado de vida. Es probable que todavía algunos de nosotros nos aferremos a Eliezer, algunos queramos asirnos de Ismael, y otros hayamos quedado totalmente desilusionados. No obstante, entre nosotros otros han llegado al “tiempo de la vida”. En el caso de ellos, “Isaac” nació (viven en resurrección, descansando totalmente en Dios; habiendo abandonado la fuerza natural, viven en la gracia; han salido del desierto cruzando el Jordán y viven en Canaán, Cristo ha sido formado en ellos). Entre nosotros algunos han experimentado la venida de Yahweh, Su visita. Esto es el traslado de la vida. Todos necesitamos este traslado.


Debemos olvidar las enseñanzas superficiales y naturales, como por ejemplo, la de mejorarnos y comportarnos bien. No se trata de conducta, sino de un cambio de vida. Todos debemos cambiar no solamente de linaje sino también de vida.

Cuando Abraham fue llamado a salir de la tierra corrupta, no tenía ningún hijo. El envejeció y todavía no tenía hijo. Por consiguiente, puso su confianza en Eliezer, el hijo de sus posesiones. Dios rechazó a Eliezer. Entonces Abraham ejerció la fuerza de su carne para engendrar a Ismael. Abraham amó a Ismael y quería conservarlo, pero Dios no lo aceptó. El hijo prometido había de nacer de la venida de Yahweh, de la fuerza de la gracia de Dios en el tiempo señalado. Cuando llegó el tiempo señalado, Yahweh vino a Sara, e Isaac fue producido. En cierto sentido, Yahweh entró en Sara, y luego Isaac brotó de ella. Este fue “el tiempo de la vida”. Fue todo un traslado de vida.

b. En Isaac

En cierto sentido se cumplió el traslado de vida en Isaac, pero no se completó. Lo sabemos por el hecho de que Isaac engendró a Esaú, a quien Dios aborreció (Ro. 9:13). Esto significa que dentro de Isaac todavía permanecía la vida natural. Por consiguiente, podemos decir que en Isaac el traslado de vida no fue completado. Se completó en Jacob.

c. En Jacob

1) Primero Jacob es el suplantador

Al principio, Jacob era el suplantador. Su nombre significa suplantador. Suplantar significa tomar el lugar de otro, u obtener algo, por astucia (apoyarse en la manipulación de personas y circunstancias para conseguir sus propios fines, por sus propios medios). Jacob hurtaba secretamente. Por ejemplo, le robó a su tío Labán. Labán pensaba que Jacob lo ayudaba con sus rebaños, pero mientras Jacob le ayudaba se apartaba un rebaño para sí. Este es un ejemplo de la manera en que Jacob suplantaba. Al principio, Jacob no había sido trasladado en vida.

2) Transformado finalmente en Israel,
el príncipe de Dios

Dios sabía qué hacer con Jacob. El transformó a Jacob, el suplantador, y lo hizo un príncipe de Dios. Aunque le tomó mucho tiempo llevarlo a cabo, en cierto momento Él dijo a Jacob que su nombre ya no era Jacob sino Israel (32:27-28). De ahí en adelante, Jacob se llamó Israel. Dios hizo con Jacob lo mismo que hizo con Abraham: le cambió el nombre y la fuerza. Cuando Dios vino a transformar a Jacob, éste era todo un suplantador. Inclusive peleó con Dios. El tenía tanta fuerza natural que hasta a Dios le costó trabajo someterlo. No debemos burlarnos de Jacob, pues somos iguales a él. Somos tan fuertes que Dios mismo tiene dificultad para someternos. Cuando Dios viene a transformarnos, luchamos contra Él. Aunque a Dios le resulte difícil someternos, al final lo logrará. La lucha de Jacob obligó a Dios a tocar su muslo, la parte más fuerte de su ser, después de lo cual Jacob quedó cojo. A partir de aquel momento Jacob dejó de suplantar. El suplantador se había convertido en un príncipe de Dios. En todos los años que le quedaron, no volvió a robar. Sus manos suplantadoras se convirtieron en manos de bendición. Dejó de suplantar y sólo bendecía. El extendía sus manos para bendecir a quienes venían a él. Incluso bendijo a Faraón, el soberano más grande de la Tierra en aquel entonces (47:7, 10). El suplantador (manipulador) llegó a ser el que bendecía, el príncipe de Dios. Aquí tenemos el traslado completo de linaje y de vida. Este es el llamamiento de Dios. Este llamamiento empezó en Génesis 12:1 y seguirá hasta la venida de la Nueva Jerusalén. Todos los suplantadores llegarán a su fin y se convertirán en príncipes de Dios. La Nueva Jerusalén vendrá, no sólo como un traslado de linaje, sino también como un traspaso de vida.

d. En los creyentes

1) Empieza con la regeneración

Al principio, la experiencia es la misma en el caso de los creyentes hoy. En ellos, el traslado de vida empieza con la regeneración (Jn. 3:3, 5). Después de ser regenerados, estamos en el proceso del traspaso de vida.

2) Efectuado por la experiencia de la circuncisión espiritual

En el caso de los creyentes, el traslado de vida es llevado a cabo por la experiencia de la circuncisión, por el despojo de la carne (Col. 2:11; Gá. 5:24). Hoy en día, Dios nos circuncida, y esta circuncisión dura bastante tiempo. Creo que entre nosotros muchos todavía están bajo la mano circuncidante de Dios. Es posible que usted se aferre a su fuerza natural o a su hombre natural. Esto requiere que Dios venga y corte o circuncide esa parte. Por consiguiente, todos estamos en el proceso de circuncisión. En otras palabras, estamos en el proceso de transformación.

3) Se completa en la redención
y transfiguración de nuestro cuerpo

El traspaso de la vida se completará cuando el Señor vuelva. En ese entonces, nuestro cuerpo será plenamente redimido y transfigurado (Ro. 8:23; Fil. 3:21). Entonces seremos los llamados, no sólo por haber sido trasladados de linaje, sino por haber experimentado un traslado completo en vida. En aquel tiempo disfrutaremos de todas las bendiciones que Dios prometió a nuestro padre Abraham. Este es el llamamiento de Dios. El llamamiento de Dios no está dirigido a los descendientes de Abraham en lo natural, sino a los que siguen a Abraham en el ejercicio de la fe que han obtenido, en vivir por Dios y en Él, y en experimentar el traslado de la vida por la obra de Dios. Como resultado de este proceso, seremos un nuevo pueblo, un pueblo de llamados de Dios. Entonces disfrutaremos de todas las bendiciones de la promesa de Dios. Todo lo que Dios prometió a Abraham vendrá a ser las bendiciones del evangelio neo-testamentario del cual todos participaremos mediante la fe en Cristo.

martes, 3 de julio de 2012

VIDA MASCULINA VERSUS VIDA FEMENINA EN ÉXODO (E.V. Éxodo, Witness Lee)




ESTUDIO-VIDA DE ÉXODO

MENSAJE DOS

ISRAEL BAJO CAUTIVERIO

(Ver completo en: http://www.librosdelministerio.org/books.cfm?id=37EB17C6)


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II. FARAÓN ESCLAVIZA A ISRAEL

A. Faraón representa a Satanás

Los hijos de Israel se encontraban bajo el cautiverio de Faraón (1:8-11,13-14), quien representaba a Satanás, el príncipe del mundo (Jn. 12:31; Ef. 2:2). Por ser la corporificación de Satanás, Faraón es un cuadro de éste en Éxodo, el cual es un libro de cuadros.

B. Faraón hizo trabajar al pueblo de Dios
para sus propios intereses

1. Fue sabio con ellos

Faraón obligó al pueblo de Dios a trabajar para él (1:10-11, 13-14). En el versículo 10, Faraón dijo: “Ahora, pues, seamos sabios para con él”. La gente mundana no se da cuenta de lo sabio que es Satanás y de la sabiduría que él usa con el pueblo para usurparlos, mantenerlos ocupados, y esclavizarlos. La meta de las acciones sabias de Satanás es el cautiverio de la humanidad.

2. Los obligaron a servir con dureza

El versículo 13 dice: “Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza”. Algunas versiones traducen la palabra hebrea “dureza” por “severidad”. Esta palabra indica que los hijos de Israel no tenían ninguna libertad, ningún derecho, ningún descanso. Cualquiera que fuesen sus circunstancias, tenían que laborar como esclavos. Tenían que hacer lo que Faraón pedía.

3. Amargaron su vida con dura servidumbre

a. En barro, ladrillo y en toda labor

El versículo 14 continua: “y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor”. Faraón amargó la vida de los israelitas con dura servidumbre. Actualmente, a los ojos de Dios, todo el pueblo labora en el “campo”. Usted quizá trabaje en un hospital, una fábrica o una oficina, pero en realidad está laborando en el “campo” haciendo “ladrillos” y usando como cemento el “barro”.

b. Edificaron dos ciudades de almacenaje para Faraón

Como esclavos en Egipto, los hijos de Israel “edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés” (v. 11). Pitón significa “boca de integridad” y Ramesés significa “trueno de la norma”. Estos nombres indican que las ciudades de almacenaje de Faraón fueron construidas para el orgullo y la jactancia, así como lo fueron las pirámides. Creo que bajo el reino de Faraón, los egipcios edificaron estas ciudades de almacenaje para jactarse de su integridad, honestidad y bondad y también para propagar sus normas culturales. La boca de integridad sigue expresándose hoy en el mundo. Cada raza y nación se jacta de su bondad. Además, todos los países están orgullosos de sus logros. Durante miles de años, el mundo se ha jactado de su bondad y ha propagado sus normas. Hoy, la gente mundana está construyendo ciudades de almacenaje para Satanás a causa del orgullo que tienen en su integridad y normas.
En contraste con la gente mundana, el Señor Jesús no se jactó de Su integridad. En lugar de jactarse, El pronunció palabras de gracia (Lc. 4:22). Además, con el Señor no hubo expresión de normas. Mateo 12:19 dice de El: “no contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles Su voz”.

c. Igual que en Babel

La labor de los hijos de Israel en Egipto era idéntica a los esfuerzos de los rebeldes en la tierra de Babel, de la cual fue llamado Abraham a salir. Los habitantes de Babel hicieron ladrillos y usaron barro como cemento para edificar la ciudad y la torre de Babel a fin de hacerse un nombre para ellos mismos (Gn. 11:3-4). En Egipto, Faraón obligó a los hijos de Israel a edificar ciudades para él con ladrillos y barro.

III. FARAON MATO A LOS HIJOS DE ISRAEL

A. Mató a los hombres y preservó a las mujeres

Faraón no solamente esclavizó a los hijos de Israel, sino que también intentó matar a todos los niños varones que nacieron de mujeres hebreas (1:15-19). El versículo 22 dice: “entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: echad al río a todo hijo que nazca, y a toda hija preservad la vida”. La Biblia indica que la vida del varón sirve para el propósito de Dios; y especialmente entre el pueblo caído, la vida de la mujer sirve para el placer del hombre. Lo que hizo Faraón en Egipto es exactamente lo que está haciendo Satanás hoy en día: está matando la vida que sirve para el propósito de Dios y preserva la vida que sirve para el placer del hombre. Como creyentes en Cristo, aún nosotros podemos ser usados por Satanás para matar al varón, una vida que es para el propósito de Dios, y preservar a la mujer, la vida para el placer del hombre. Todo creyente tiene ambas clases de vida. Si no tenemos la gracia del Señor, a diario seremos un Faraón que mata la vida para el propósito de Dios y conserva la vida para el placer del hombre. Por ejemplo, en el día del Señor, muchos cristianos no tienen deseos de asistir a las reuniones. Al contrario, pasan el día disfrutando de deportes, entretenimientos, y diversiones. No obstante, en el día del Señor, los creyentes deberían reunirse para adorar al Señor, escuchar Su palabra y servirle. Sin embargo, en el día del Señor, muchos creyentes matan la vida del varón, pero conservan la vida de la mujer. En cuanto a la adoración del Señor en el día del Señor, ellos están amortecidos, pero cuando se trata de compartir los entretenimientos y diversiones mundanas, son activos y muy vivientes.
Satanás siempre busca oportunidades para matar la vida que sirve para el propósito de Dios y preservar la vida que sirve para el placer del hombre. ¿Ha considerado usted alguna vez por qué resulta mucho más fácil murmurar que orar? Orar consiste en ejercitar la vida masculina, pero murmurar, es ejercitar la vida femenina. Quizás aún ahora usted es uno con Satanás al matar la vida que sirve para el propósito de Dios. Cuando el Señor nos incita a orar y en lugar de eso murmuramos, somos usados por Satanás para matar la vida masculina y preservar la vida femenina. Esto indica que hoy en día estamos haciendo lo mismo que Faraón en el capítulo uno de Éxodo. ¿Vive usted por la vida que sirve para el propósito de Dios o por la que sirve para el placer del hombre? Es posible que parte del tiempo usted sea un Faraón entronizando el ego y matando la vida que sirve para el propósito de Dios, pero preserva la vida que sirve para su propio placer.

B. Usó a las parteras
para matar la vida masculina

En Génesis 3:1-6, vemos que Satanás usó a Eva, la vida femenina, para aniquilar la vida masculina. Esto significa que Satanás usa la vida que le proporciona placer al hombre, a fin de matar la vida destinada al propósito de Dios. No obstante, Dios también usa la vida femenina para cumplir algo para sus propios intereses. Al principio del Antiguo Testamento, Satanás visitó a una mujer, Eva, y la usó para matar la vida masculina. Pero al principio del Nuevo Testamento, Dios visitó a la virgen María y la utilizó para introducir Su salvación. La visita que hizo Satanás a Eva provocó la caída, pero la visita de Dios a María introdujo Su salvación. En el mismo principio, en Éxodo 1 Faraón usó a las parteras para matar la vida masculina, pero Dios las usó para conservar y preservar la vida que le sirve para Su propósito. Tal vez sea fácil que el enemigo use a las hermanas pero Dios también puede usarlas fácilmente. La condición de muerte o de liberación de la iglesia depende de las hermanas. Las hermanas deben ser las Marías de hoy. En el Nuevo Testamento, no sólo hay una sola María. En el tiempo en que el Señor Jesús fue concebido y nació, hubo una María. Cuando el Señor fue crucificado y sepultado, por lo menos dos Marías estaban presentes. Además, en la mañana de Su resurrección, el Señor Jesús se apareció a María Magdalena. Todas estas Marías fueron usadas por el Señor a fin de cumplir Su propósito.
Lo que vemos en cuanto a las hermanas en la vida de iglesia se aplica también a las mujeres en una nación. Cuando Satanás usa a las mujeres, el país se corrompe. Pero cuando son usadas por Dios, el país es preservado.
En la historia, vemos que Satanás viene para usurpar a las mujeres y dañar la situación cuando las condiciones relacionadas con Dios son maravillosas: en el jardín del Edén, en el tiempo de avivamiento, en un tiempo glorioso y de mucha elevación. Rara vez él puede usar a un hombre de esta manera. No obstante, en tiempo de degradación, de necesidad desesperada, Dios viene y usa la vida femenina para rescatar la situación y traer Su salvación. Ese fue el caso en Éxodo 1. Satanás se presenta a las mujeres en tiempos elevados porque él sabe que son los vasos más frágiles. Al presentarse también a las mujeres, el Señor avergüenza a Satanás. La Palabra indica claramente que las hermanas estaban presentes en todo momento de urgente necesidad. Tanto por el lado positivo como por el lado negativo, la historia presenta este principio. Por tanto, las hermanas deben tener cuidado en los momentos maravillosos, pero también deben estar listas para permanecer al lado del Señor, como lo hicieron las parteras, y ser usadas por El en tiempo de degradación y de urgente necesidad para rescatar la situación y cumplir Su propósito.
La clave de la segunda parte de Éxodo 1 no se encuentra en la vida masculina, sino en la vida femenina. Faraón, la corporificación de Satanás, buscó usar la vida femenina, las parteras, para destruir la vida masculina, pero Dios vino y usó a estas parteras para conservar la vida masculina. El principio es el mismo tanto en el caso de las parteras como en el caso de la virgen María. Todas fueron usadas por Dios para traer salvación. Este principio se aplica también a la vida de iglesia actualmente. Cuando Satanás use a las hermanas, habrá corrupción en la iglesia. Pero cuando el Señor las use, habrá salvación. ¡Le pedimos al Señor que El use nuevamente la vida femenina para rescatar la situación en la vida de iglesia hoy!

IV. LA SOBERANIA DE DIOS

A. Hizo que los hijos de Israel
se multiplicaran y se fortalecieran

Faraón esclavizó a los hijos de Israel e hizo todo lo posible para matar la vida masculina, pero Dios seguía siendo soberano sobre toda la situación (1:7, 12, 17-21). Por ejemplo, la soberanía de Dios hizo que los hijos de Israel “fructificaran y se multiplicaran, y fueran aumentados y fortalecidos en extremo” (1:7). Hoy en día la iglesia a menudo se fortalece sin razón aparente. Lo podemos explicar solamente por la soberanía de Dios. En el transcurso de los años, he aprendido que no debemos confiar en nuestra labor. Sólo debemos confiar en la bendición de la soberanía de Dios. Cuando el Señor nos bendice, hasta nuestros errores resultan para nuestro bien (no obstante, esto no significa que debemos hacer el mal para que venga el bien). Pero si no viene ninguna bendición por parte del Señor, por muy correctos o buenos que seamos, no veremos mucho resultado positivo. Nunca deberíamos poner nuestra confianza en lo que somos ni en lo que podemos hacer. Nuestra confianza debe centrarse totalmente en el Señor. Debemos orar: “Señor, sólo estamos haciendo nuestro deber al seguirte. Pero Señor, Tú sabes que no confiamos en lo que somos ni en lo que podemos hacer. Señor, nuestra confianza reposa totalmente en lo que Tú eres. Si Tú bendices soberanamente a Tu iglesia, ésta se multiplicará y se fortalecerá”.

B. Fortaleció a las mujeres hebreas

Vemos también la soberanía del Señor en el hecho de que fortaleció a las mujeres hebreas (1:19). Cuando Faraón preguntó a las parteras por qué los niños varones seguían viviendo, las parteras contestaron: “porque las mujeres hebreas no son como las egipcias, pues son robustas, y dan a luz antes que la partera venga a ellas” (v. 19). Al contestar de esta manera a Faraón, las parteras no mentían. Era cierto que las mujeres hebreas eran más robustas que las egipcias. Esto fue conforme a la soberanía de Dios. Las mujeres hebreas eran robustas porque Dios en Su soberanía las hizo así.
Pasa lo mismo con la iglesia hoy. El hecho de que la iglesia sea robusta o esté amortecida no depende de lo que hacemos. Depende totalmente de la soberanía del Señor. Pero eso no significa que debemos ser perezosos ni ociosos. Por una parte, no debemos pensar que nuestra labor traerá la bendición de Dios. Por otra parte, no debemos pensar que no debemos hacer nada porque todo depende de la bendición del Señor. Debemos laborar, cumplir nuestro deber, conscientes de que mientras estemos haciendo eso, la condición de la iglesia y de los santos es por completo un asunto de la soberanía de Dios.

C. Usó la vida femenina
para salvar la vida masculina

Además, el Señor en Su soberanía usó la vida femenina, las parteras, para salvar la vida masculina, en el mismo principio que El usó a la virgen María para producir al Salvador (Gá. 4:4-5). En su propia sabiduría, Faraón planificó terminar con la nación de Israel. Dios no luchó contra Faraón. Al contrario, en Su soberanía El usó a dos parteras para salvar la vida masculina.

D. Dios hizo bien a las parteras
y prosperó sus familias

Los versículos 20 y 21 dicen: “Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en gran manera. Y por haber las parteras temido a Dios, El prosperó sus familias”. Al hacer bien a las parteras, Dios prosperó sus familias para cumplir Su propósito. Eso significa que El usó la vida que sirve para el placer del hombre a fin de producir la que sirve para el propósito de Dios. En este cuadro, vemos que si nos negamos a permanecer con Faraón y en cambio permanecemos con Dios, Él nos hará bien para que produzcamos vida a fin de cumplir Su propósito. Hermanas, cuando ustedes permanezcan con Dios, y no con Satanás, Dios prosperará sus familias. Eso significa que Dios establecerá unidades que producen vida para cumplir Su propósito.
Por medio de este mensaje, podemos concluir que por mucho que Satanás intente esclavizarnos o aniquilarnos, Dios es soberano y Él nos puede usar para ser las parteras de hoy. Todos podemos ser aquellos que convierten la vida para el placer del hombre en una vida para el propósito de Dios. Si somos estas parteras, Dios establecerá casas para nosotros, llenas de gente que producen vida con miras al cumplimiento del propósito de Dios.
En el mensaje siguiente, veremos que Moisés fue preservado por medio de tres mujeres: su madre, su hermana y la hija de Faraón. ¡Alabado sea el Señor por las parteras, por la vida femenina que se vuelve a Dios a fin de cumplir Su propósito! Alabado sea Él porque en la oscuridad de Éxodo 1 resplandece una luz brillante.

LA CRISTIANDAD DENOMINACIONAL ES LA BABILONIA DE APOCALIPSIS 17 (E.V. Génesis, Witness Lee)






(El cartel publicitario que fue usado como promoción de la Europa Unida. Conviene notar que reza "Europa: Muchas lenguas una voz"; que aparecen las estrellas como pentagramas invertidos, que ellos mismos incluyen la Torre de Babel y que el Parlamento Europeo en forma de torre inacabada, imita la inacabada torre de Babel. Europa pública, pero subreticiamente,  se identifica con el mismo propósito que movió a los antiguos constructores. Gracias a Dios la construcción de esta Nueva Babel será abortada, como entonces, porque Jesús mismo vendrá y la destruirá).



ESTUDIO-VIDA DE GENESIS

MENSAJE TREINTA Y SEIS

LA CUARTA CAIDA DEL HOMBRE

F. La cuarta caída


NOTA: Fotos, leyendas en azul y resaltados no son originales del autor del estudio.
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¿LADRILLOS O PIEDRAS? ¿LABORAR O DESCANSAR EN DIOS?

2. El proceso

a. Conspiran para rebelarse contra Dios

Consideremos ahora el proceso o procedimiento de esta rebelión. En esta rebelión hubo una conspiración (11:3). Bajo la instigación de Satanás, los hombres se unieron para conspirar y rebelarse contra Dios. La rebelión contra Dios es instigada por Satanás y siempre empieza con una conspiración. En el transcurso de las generaciones, a menudo esta conspiración contra Dios se ha producido en la humanidad. La primera fue en Babel. Este fue el comienzo de la rebelión de los hombres contra Dios. Bajo la instigación de Satanás, el hombre decidió colectivamente abandonar a Dios y rebelarse en contra de El.

b. Hacen ladrillos de la tierra con la labor humana

¿Qué hicieron los hombres al conspirar y rebelarse contra Dios? Hicieron ladrillos y los cocieron a fuego (v. 3). Aparentemente, es una historia sencilla, y hasta los niños la conocen. No obstante, su significado es profundo.
Según la revelación bíblica en su totalidad, el edificio de Dios jamás fue hecho con ladrillos. El edificio de Dios está hecho de piedras. Finalmente, la Nueva Jerusalén estará construida con piedras preciosas (Ap. 21:18-20). Las piedras difieren de los ladrillos. Las piedras son hechas por Dios, y los ladrillos por los hombres. Las piedras preciosas no sólo son hechas por Dios, sino también transformadas por El. Los ladrillos son hechos por los hombres usando barro. En Babel, el hombre quemaba el barro, el lodo, y lo convertía en ladrillos para construir una ciudad y una torre. Faraón también construyó sus ciudades de almacenaje con ladrillos (Ex. 1:11, 14a). Ahora debemos usar una alegoría para explicar este pasaje de la Palabra santa a fin de ver lo que significa esta historia.
Según el relato bíblico, la tierra fue creada para el desarrollo de la vida (1:11). El crecimiento de la vida requiere ciertos elementos. La tierra tiene todos los elementos necesarios para producir vida. Incluso crecemos físicamente con los elementos contenidos en la tierra. La carne, las verduras y los cereales que comemos provienen de la tierra. Todos los elementos que nutren y hacen crecer en estos productos provienen de la tierra. Por tanto, la tierra contiene los elementos necesarios para el desarrollo de la vida. ¿Qué significa hacer ladrillos? Consiste en matar y quemar todo elemento terrenal que produzca vida, por causa de la edificación del hombre. Si usted entiende eso, verá que hoy en día, toda sociedad y toda cultura humana quema la tierra para hacer ladrillos. Por ejemplo, las escuelas matan el elemento que produce vida, y lo queman a fin de hacer ladrillos.
En tipología, la tierra representa la humanidad. La rebelión instigada por Satanás mata con fuego el elemento que dentro del hombre produce vida y lo desvía induciéndole a construir algo en contra de Dios. Eso fue lo que sucedió en Babel y, según el mismo principio, lo que ha sucedido en toda la historia humana.
Hacer ladrillos requiere labor humana, mucha labor. El hombre, por haber rechazado a Dios, tiene que laborar para construir algo. Toda la historia humana es un relato de lo que el hombre construye con su labor y con la tierra (la humanidad) usada incorrectamente. Babel fue construida usando incorrectamente la tierra además de la labor humana.

EDIFICAR UNA VIDA (SISTEMA) FABRICADA POR EL HOMBRE
PARA DEJAR FUERA A DIOS

c. Construyen una ciudad para tener una vida
fabricada por el hombre y desprovista de Dios

Construir con la labor humana usando la tierra incorrectamente equivale simplemente a edificar una vida fabricada por el hombre, una vida desprovista de Dios. La ciudad construida en Babel no podía producir nada. Estaba desprovista de Dios y de vida. Observe la cultura humana, la sociedad y la condición del mundo. ¿Qué está haciendo la gente? Está quemando la tierra y haciendo ladrillos para construir una ciudad sin Dios y sin vida. Esta es la sociedad actual. Cada sociedad es una Babel. La sociedad actual está construida con ladrillos hechos por hombres que queman el elemento productor de vida de la tierra creada por Dios. En la sociedad actual, cada organización quema la tierra para hacer ladrillos y edificar a Babel sin Dios y sin vida.
¿Ha visto usted una sociedad que no haga eso? Si la ha visto, ésa debe ser la iglesia. La iglesia no quema la tierra; la iglesia labra la tierra y siembra semilla en ella. La iglesia no edifica una ciudad sin vida y sin Dios, sino una ciudad llena de Dios y de vida. En la iglesia, el edificio está hecho de piedras preciosas, y no de ladrillos, que proceden de la quema de la tierra. 
La gente quema la tierra y hace ladrillos no sólo en la sociedad secular, sino también, hasta cierto grado, en la supuesta sociedad cristiana, en el cristianismo. Ellos queman por completo el elemento que produce vida para edificar una ciudad sin Dios y sin vida. Espero que en la iglesia, todos vean la diferencia entre la iglesia y una sociedad. La iglesia es única en el sentido de que no quema la tierra. La iglesia labra la tierra, siembra semilla en ella, y la riega. Esta semilla de vida, la cual es Cristo, crecerá y producirá materiales para la edificación de la santa ciudad de Dios. Es lo que hace la iglesia. No obstante, todas las sociedades, incluyendo a los que se llaman grupos cristianos, queman el elemento que produce vida, para edificar una ciudad sin Dios y sin vida. Pero aquí en la vida de iglesia no quemamos la tierra, sino que la regamos. Llevamos a cabo la obra de sembrar y cultivar. Estamos labrando, sembrando, regando y cultivando; no quemamos ni matamos. Tenemos efectivamente un edificio, el edificio de Dios, pero no está construido con ladrillos hechos por el hombre ni con labor humana, sino con piedras creadas y transformadas por Dios, y con la obra divina.


EDIFICAR LA TORRE COMO DECLARACIÓN PÚBLICA DE INDEPENDENCIA

(TODA PUBLICIDAD Y AUTO-PROMOCIÓN ES UNA TORRE)

d. Construyen una torre para declarar que renuncian a Dios

Cuando yo era joven, no entendía por qué la gente de Babel construía una torre y una ciudad. ¿Cuál era el propósito de la torre? Si usted lee este pasaje de la Palabra santa, se dará cuenta de que la torre era una declaración a todo el universo, y especialmente a Dios, de que el hombre se había independizado de Dios y de todos los demás.
Vemos el mismo principio de una ciudad con una torre hoy en día en la sociedad humana. Una torre representa la publicidad. Incluso en la obra cristiana se puede construir una torre para hacerse publicidad. El doctor fulano de tal quizás haga propaganda como predicador mundialmente conocido. Esta propaganda es una torre; porque en tal caso, Jesucristo no tendrá un nombre tan grande como el del doctor fulano de tal, el predicador mundialmente conocido. La gente va a oír a éste, y no a Cristo. Grandes carteles y enormes propagandas son evidencias de la construcción de una torre.
Babel es el origen de Babilonia, pues Babilonia es el equivalente griego de la palabra hebrea Babel. Con el tiempo, no sólo tenemos a Babel en Génesis 11, sino también la semilla desarrollada en la Babilonia de Apocalipsis 17. 

La Babilonia mencionada en Apocalipsis 17 es el cristianismo actual. 

Hoy en día, muchos líderes cristianos saben que en Apocalipsis 17 Babilonia es la cristiandad. No obstante, siguen construyendo su propia Babilonia. No sólo permanecen en Babilonia, sino que la están construyendo. Quieren edificar sus torres lo más alto posible.

Un día, mientras consideraba esta situación, el Señor me mostró que la ciudad de Babel es semejante a una tumba y la torre a una lápida sepulcral. Si una tumba no tiene una lápida, está incompleta. Cuando la gente erige una señal para hacer propaganda, debería darse cuenta de que es en realidad una lápida sepulcral, o sea, una señal de muerte.

e. Se hacen un nombre
para negar el nombre de Dios

También construyeron la torre para hacerse un nombre. En su intento de hacerse un nombre, negaron al nombre de Dios, es decir, negaron a Dios mismo. Lo que más ofendió a Dios fue el propósito con el cual construyeron la torre de Babel: hacer un nombre para el hombre. En realidad, hacer un nombre para el hombre significa negar el nombre de Dios. Si leen detenidamente el capítulo siguiente, Génesis 12, descubrirán que cuando Abraham entró en la buena tierra, no edificó una torre para hacerse un nombre; él construyó un altar para invocar el nombre del Señor (12:7-8). Aquí en Babel, el hombre rebelde construyó una ciudad con una torre a fin de obtener un nombre para sí, pero Abraham, en la buena tierra, erigió una tienda para morar en ella y construyó un altar a fin de invocar el nombre del Señor. Ciertamente la torre hecha por los hombres en Babel constituyó una ofensa para Dios. Establecer una torre para hacernos un nombre equivale a negar el nombre de Dios. Es mejor esconder nuestro nombre. Si usted intenta hacerse un nombre, es mejor tener un mal nombre, es decir, tener mala fama.

3. El resultado

a. Esparcidos en el vivir

Como resultado de la cuarta caída del hombre, la humanidad fue esparcida en el vivir; no pudieron vivir juntos en un solo lugar (vs. 8-9). La Biblia relata que en el primer siglo, la iglesia no fue esparcida. La iglesia se extendía. Del mismo modo, en todas nuestras migraciones, nos extendimos. La dispersión significa división. Pero nosotros no estamos divididos. Somos uno y nos extendemos. Esperamos que más iglesias sean establecidas en los años venideros. Pero eso no será una dispersión, sino una maravillosa extensión. La iglesia no va a dispersarse; va a extenderse.

b. Confundidos en el idioma

Segundo, como resultado de la cuarta caída, la humanidad fue confundida en su lenguaje; y no pudo hablar el mismo idioma (vs. 7, 9). En Babel la lengua fue confundida. Como dije en el mensaje treinta y cuatro, el lenguaje es la afirmación, la expresión, de nuestros conceptos. En la iglesia no deberían existir varias clases de enunciaciones, porque en la iglesia deberíamos tener un solo sentir. En Romanos 15:5-6, 1 Corintios 1:10 y Filipenses 2:2, el apóstol Pablo exhortó a los creyentes a tener un solo sentir. Nosotros tenemos una sola mente. Algunas personas nos critican severamente, diciendo que todas las iglesias locales son idénticas, hablan lo mismo y tienen el mismo concepto. Aunque ellos afirman que eso es terrible, yo pienso que es maravilloso. Es lo contrario de Babel.
La maldición siempre conduce a la confusión. Si en la iglesia en Anaheim, tenemos diferentes ideas y opiniones, eso es señal de que la maldición ha caído sobre nosotros. En todos los años que he estado en la obra, nunca he pronunciado una sola palabra de disensión. Esto no significa que en cada aspecto yo era idéntico a los demás colaboradores, pero sí me di cuenta de que no debería ser una persona bajo la maldición. Todo disidente estará bajo maldición. ¡Tengan cuidado! No sean disidentes. Si son disidentes, serán los primeros en estar bajo la maldición. La bendición de vida eterna que Dios envía, reposa sobre la unidad (Sal. 133:3). Le doy gracias al Señor porque en el transcurso de los años no he recibido maldición, sino bendición, porque nunca fui disidente con los colaboradores. En la vida de iglesia debemos mantenernos alerta y no decir cosas distintas. No intente exhibir su inteligencia o su perspicacia. No intente mostrar que es mejor ni más grande que los demás. La persona más perspicaz es aquella que recibe la bendición, y recibir la bendición depende del hecho de hablar la misma cosa. Romanos 15:5-6 habla de que debemos tener una sola mente y hablar al unísono. La iglesia debería tener una sola boca porque es un solo cuerpo. Mírese usted mismo. ¿Cuántas mentes y cuántas bocas tiene? Por supuesto, usted tiene una sola mente y una sola boca. Si tuviera dos mentes, tendría muchas dificultades. La razón por la cual el cristianismo actual tiene tantos problemas es que hay miles de mentes. El cristianismo actual casi no tiene manos ni pies; sólo tiene mentes y bocas. Cada miembro forma una boca. Cuando me encontraba en esa situación, no podía escuchar nada más que: “No estoy de acuerdo con eso”, o “No creo en esto”, o “No me parece”. Las esposas ni siquiera estaban de acuerdo con sus maridos, ni los hijos con los padres. Esta es la situación predominante en el llamado cristianismo. Esta es la razón por la cual el cristianismo está lleno de maldición.
¿Qué tenemos en la vida de iglesia? Tenemos la bendición porque tenemos una sola mente y una sola boca. Si usted visita la iglesia en Hong Kong hoy y la iglesia en Tokio mañana, quedará sorprendido al oírles hablar la misma cosa. Hace poco estuve un mes en Taipéi y luego pasé unos días en Corea y en Japón. Los creyentes de Corea y los de Japón hablaban lo mismo que los de Taipéi. A pesar de no entender el coreano ni el japonés, podía comprender sus labios. Sus labios no estaban confundidos. Esto no es Babel sino Pentecostés. En el día de Pentecostés, los diferentes pueblos que hablaban idiomas distintos se entendieron entre sí (Hch. 2:7-11). La vida de iglesia actual es el verdadero Pentecostés. No estamos dispersos; tenemos unidad. No tenemos confusión; tenemos un solo hablar. Somos verdaderamente pentecostales.