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sábado, 30 de junio de 2012

¿DONDE VAN LOS SANTOS AL MORIR: CIELO O PARAÍSO?




DEL ESTUDIO-VIDA DE APOCALIPSIS-MENSAJE VEINTE-EL CLAMOR DE LOS SANTOS MARTIRIZADOS Y LA RESPUESTA DE DIOS: EL QUINTO Y EL SEXTO SELLOS.

(Véase estudio completo en: http://www.librosdelministerio.org/books.cfm?id=%24%2E%3EOA%5E%20%20%20%0ALos resaltados no son del autor)

Debemos leer la Biblia cuidadosamente, sin apegarnos a las enseñanzas tradicionales y superficiales de hoy. Tenemos que ver claramente que los santos salvos no están en el cielo, sino en un lugar placentero que la Biblia llama el Paraíso, el lugar adonde fue el Señor Jesús después de Su muerte.


El clamor

En Apocalipsis 6:10, hablando de “las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían”, dice que “clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?” En 6:9 vemos que las almas están debajo del altar. Esto denota los sacrificios inmolados en el altar. Cuando un sacrificio era ofrecido en el altar, su sangre corría hasta caer debajo del altar. El alma de la carne está en la sangre (Lv. 17:11). Queda implícito en el hecho de que las almas de los mártires estén bajo el altar, que a los ojos de Dios todos ellos fueron ofrecidos a El como sacrificios hechos en el altar y que la sangre, la vida, de ellos fue derramada allí. Ahora están debajo del altar. En tipo y figura el altar estaba en el atrio del tabernáculo y del templo, y este atrio representa la tierra. Por lo tanto, “bajo el altar” significa debajo de la tierra, donde están las almas de los santos martirizados. Este es el paraíso adonde el Señor Jesucristo fue después de Su muerte (Lc. 23:43). Está en el corazón de la tierra (Mt. 12:40), y debe de ser la sección agradable del Hades, donde está Abraham (Hch. 2:27; Lc. 16:22-26).

Hoy, los santos martirizados están en el paraíso debajo del altar, o sea, debajo de la tierra. Es un error decir que estos santos están en el cielo. En la Biblia anotada de Scofield, hay una nota en Lucas 16:23 que indica que el paraíso estaba debajo de la tierra antes de la resurrección de Cristo, pero cuando Cristo resucitó, fue trasladado de allí al tercer cielo. No obstante, en el día de Pentecostés, cincuenta días después de la resurrección del Señor, Pedro dijo: “David no subió a los cielos” (Hch. 2:34). Hasta el día de Pentecostés, David no estaba en los cielos. En el libro Las primicias y la cosecha, página 54, G. H. Lang, uno de los últimos maestros entre los Hermanos, dice que “la Escritura jamás afirma” que después de la ascensión de Cristo, el paraíso haya sido trasladado de debajo de la tierra al tercer cielo, “sino que está totalmente en contra de ese concepto”. El también hace alusión al versículo de Hechos 2 donde Pedro dice que David no estaba en el cielo. Menciono esto con el fin de que nos demos cuenta de que todos los santos que murieron como mártires todavía están en el paraíso debajo del altar.

Muchos cristianos no saben que el paraíso está en el Hades. La prueba más evidente de esto se halla en lo que el Señor dice en Lucas 23:43 al ladrón que fue salvo: “De cierto te digo: Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. En Hechos 2:27, 31 se revela que después de que el Señor murió fue al Hades. Mateo 12:40 indica que el Hades está en “el corazón de la tierra” donde el Señor Jesús estuvo por tres días y tres noches después de Su muerte. En el Hades hay una sección confortable, que se compara con el seno de Abraham, donde estaba Lázaro (Lc. 16:23)Este no es el Paraíso celestial, sino el que está en el Hades. Basándose en 2 Corintios 12:2-4 algunos han aseverado que cuando Pablo fue “arrebatado al paraíso” fue “arrebatado al tercer cielo”. Pero dicho pasaje no prueba que el paraíso esté en el tercer cielo; por el contrario, demuestra lo opuesto. La letra “y” al comienzo del versículo 3 comprueba que el arrebatamiento (de Pablo) “al tercer cielo” y el arrebatamiento “al paraíso”, mencionado en los versículos 3 y 4 son dos cosas diferentes. Por un lado Pablo estaba en la tierra, pero por otro, fue “arrebatado” a los cielos y también “al paraíso”. De esta manera, Pablo recibió una visión completa del universo. Desde el punto de vista humano, el universo consta de tres secciones: los cielos, la tierra y la parte que está debajo de la tierra (cfr. Fil. 2:10). Pablo conoció las cosas de la tierra, las cosas de los cielos y las cosas del paraíso. El tuvo la más notable revelación del universo y de la relación de éste con el hombre.

Cuando los salvos mueren, se hallan desnudos, es decir, sin cuerpo. Si un ser humano no tiene cuerpo, está desnudo, o sea, en una condición anormal. Nadie puede estar en la presencia de Dios, en el tercer cielo, en una condición anormal de desnudez. Por consiguiente, los santos que mueren son guardados en un lugar placentero hasta el día de su resurrección, cuando Dios les pondrá un cuerpo resucitado y serán personas completas y normales.

Tal vez algunos se pregunten cuál es el significado de Filipenses 1:23 donde Pablo dice que tiene el deseo de “partir y estar con Cristo”. Parece que Pablo dijera: “Si muero, estaré con Cristo”. Estar con Cristo no es un asunto absoluto sino relativo. En la actualidad estamos con Cristo. Dondequiera que estemos, estamos con El. Mientras estamos en este cuerpo físico, no estamos tan cerca de Cristo como cuando morimos, pues entonces salimos de este mundo y entramos en otra esfera. Esto no significa que cuando los creyentes mueren son llevados a los cielos. Esto sólo ocurrirá el día de la resurrección y el arrebatamiento.

Algunos pueden alegar, basándose en 1 Tesalonicenses 4, que los santos están con Cristo en el cielo. Afirman que cuando Cristo regrese, traerá consigo a los creyentes que hayan muerto, lo cual demuestra que ellos están con El ahora en el cielo. Si usted lee este capítulo detenidamente, verá que “los muertos en Cristo resucitarán primero” y “nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes” (1 Ts. 4:16-17). Según 1 Tesalonicenses 4 los santos que murieron serán resucitados y, junto con los que vivan, serán arrebatados a los aires al encuentro de Cristo. Debemos leer la Biblia cuidadosamente, sin apegarnos a las enseñanzas tradicionales y superficiales de hoy. Tenemos que ver claramente que los santos salvos no están en el cielo, sino en un lugar placentero que la Biblia llama el Paraíso, el lugar adonde fue el Señor Jesús después de Su muerte.

Después de esperar un largo tiempo, cerca del final de esta era, los santos que fueron mártires claman pidiendo venganza, instando al Señor a que juzgue y vengue la sangre de ellos “en los que moran en la tierra”.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD PAGANA, Michael Rood


Después de decirle a una anciana el por qué yo ya no celebraba la Navidad, ella respondió, “Pero no pienso en dioses paganos cuando miro mi árbol de Navidad. Yo pienso en Jesús”. Eso me pareció razonable. Pregunté a Dios al respecto. El contestó: “¿Qué pensarías tú si sorprendieras a tu esposa en adulterio y ella te contestara, ‘¡pero cariño, estaba pensando en ti todo el tiempo!'?”

Charles E. Newbold Jr.





Ver también: http://josemariaarmesto.blogspot.com.es/2013/06/verdad-o-tradicion-deberian-los.html

miércoles, 7 de diciembre de 2011

LAS DENOMINACIONES AL NEGAR EL NOMBRE DEL SEÑOR COMETEN ADULTERIO


(Tomado delESTUDIO-VIDA DE APOCALIPSIS-MENSAJE QUINCE-LA IGLESIA EN FILADELFIA: ARREBATADA ANTES DE LA GRAN TRIBULACIÓN Y PUESTA COMO COLUMNA EN EL TEMPLO DE DIOS.Los resaltados no son del autor. Véase estudio completo enhttp://www.librosdelministerio.org/books.cfmid=%24%2E%3E%3C%21B%40%20%20%0A)


Filadelfia no niega el nombre del Señor

En el versículo 8 el Señor también dice que la iglesia en Filadelfia no había negado Su nombre. Desde que surgieron los Hermanos en Inglaterra, a principios del siglo diecinueve, no han tomado ningún nombre que no sea el nombre del Señor. La palabra del Señor es Su expresión y Su nombre es El mismo. La iglesia apóstata se desvió de la palabra del Señor y se volvió a la herejía. Aunque la iglesia reformada recobró la palabra del Señor hasta cierto punto, ha negado el nombre del Señor al ponerse otros nombres, tales como luteranos, wesleyanos, anglicanos, presbiterianos y bautistas. La iglesia recobrada no sólo ha regresado por completo a la palabra del Señor, sino que también ha abandonado todos los demás nombres que no sean el nombre del Señor Jesucristo. La iglesia recobrada le pertenece exclusivamente al Señor, y no tiene nada que ver con ninguna denominación (ningún nombre). Desviarse de la palabra del Señor es apostasía, y denominar a la iglesia con cualquier otro nombre que no sea el del Señor es fornicación espiritual. La iglesia, como virgen pura desposada con Cristo (2 Co. 11:2), no debe tener otro nombre que no sea el de su Marido. Todos los otros nombres son una abominación a los ojos de Dios. En la vida de iglesia recobrada no hay lugar para la enseñanza de Balaam (2:14), ni la de los nicolaítas (2:15), ni la de Jezabel (2:20), ni las doctrinas misteriosas de Satanás (2:24); sólo existe la palabra pura del Señor. ¡Amén! La iglesia recobrada no tiene denominaciones (nombres); sólo tiene el nombre del Señor Jesucristo. Desviarse de la palabra, adherirse a las herejías y exaltar muchos otros nombres que no sean el de Cristo son las señales más notorias del cristianismo degradado. Regresar a la palabra pura apartándose de todas las herejías y tradiciones, y exaltar el nombre del Señor abandonando cualquier otro nombre constituye el testimonio más animante en la iglesia recobrada. Por esta razón la iglesia en el recobro del Señor tiene la revelación y la presencia del Señor y lo expresa de una manera viva, llena de luz y con las riquezas de vida.

No necesitamos nombres como luteranos, metodistas, bautistas, episcopales, presbiterianos ni ningún otro, puesto que tenemos un nombre que es suficiente, el nombre que es sobre todo nombre. Tenemos solamente un nombre: el nombre de nuestro Salvador, el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios. Es un asunto serio adoptar un nombre. Suponga que usted es la señora González. Si usted se llama a sí misma la señora García, esto indica que ha cometido adulterio. La iglesia debe tener un solo esposo, un solo nombre, el nombre de Jesucristo. En cierta ocasión algunos amigos de las denominaciones me preguntaron: “¿Por qué ustedes se llaman la iglesia?” “¿Por qué dicen que nosotros no somos la iglesia?” Contesté: “Ustedes se llaman presbiterianos. Eso no es culpa mía, ustedes se han autodenominado así. Si ustedes son la iglesia, ¿por qué se designan con ese nombre? ¿Es usted la señora González? ¿Entonces por qué se llama señora García? Cuando le llamo a usted señora García, y digo que yo soy la señora González, usted se pone celoso. No me censure por eso, es usted quien se da el nombre de señora García”. Después de esto, todas las bocas callaron. No piense que un nombre es una cosa pequeña. Hemos sido salvos en el nombre del Señor. Nunca debemos tomar ningún nombre aparte del Suyo. Jorge Whitefield, contemporáneo de Juan Wesley, una vez declaró que además del nombre de Jesucristo él no tendría otro nombre. Aunque Whitefield era inglés, se rehusó a llevar el nombre de la Iglesia de Inglaterra, y jamás volvió a pertenecer a ese nombre. La iglesia en Filadelfia no niega el nombre del Señor, y no tiene otro nombre excepto el de El.

Algunos han discutido con nosotros diciendo: “No hemos negado nunca el nombre del Señor”. A lo cual replicamos: “Si bien es cierto que ustedes nunca han negado el nombre del Señor, también es cierto que han tomado otro nombre además de Su nombre, e incluso lo ponen por encima del nombre del Señor. Ahora tienen dos nombres. ¿Por qué no abandonan el otro nombre que han tomado? Si ustedes abandonan ese otro nombre, entonces podremos ser uno. Todos los otros nombres causan divisiones. Usted se llama presbiteriano. Aborrezco ese nombre, porque si lo tomo me hace un fornicario. De manera que a ustedes les agrada pero yo lo aborrezco; si ustedes continúan asidos a él, ¿cómo podemos nosotros ser uno? Pero si abandonan ese nombre, inmediatamente seremos uno en el único nombre, el nombre del Señor Jesucristo”. Algunos dicen que el nombre que cuelgan en el edificio donde se reúnen no es más que un letrero, y que a ellos en realidad no les interesa. Si no les interesa, deberían probar que es cierto quitándolo. Algunos dicen que no se puede hacer debido a la oposición de los dirigentes de la “iglesia”. Mi respuesta fue: “Entonces tienen que aceptar que ustedes son los responsables de la división”.

 EL SOMETIMIENTO DE LA RELIGION JUDIA

El versículo 9 dice: “He aquí, voy a hacer que los de la sinagoga de Satanás, los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten... he aquí, voy a hacer que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que Yo te he amado”. Las sinagogas judías se aferran al judaísmo, el cual comprende la mediación de los sacerdotes, las ordenanzas de la letra, el templo físico y las promesas terrenales. La iglesia recobrada ha derrotado al judaísmo exponiendo el error de los judíos de aferrarse a las cuatro cosas mencionadas, y ha hecho que ellos reconozcan que el Señor ama a la iglesia. Como dijimos en el mensaje once, los judaizantes eran judíos en la carne pero no en el espíritu. Por su obstinación y apego a sus tradiciones y conceptos, se hicieron uno con Satanás y se opusieron al camino de vida con el cual Dios cumpliría Su propósito. En consecuencia, el Señor los llama “sinagoga de Satanás”. Sin embargo, de acuerdo con la epístola a la iglesia en Filadelfia, los judíos opositores son subyugados ante la iglesia, y reconocen que el Señor ama a la iglesia.

En la actualidad todas las denominaciones son en realidad sinagogas. ¿Sabe usted lo que es una sinagoga? Como se revela en los capítulos doce, catorce, quince y dieciséis de Deuteronomio, la economía de Dios consiste en tener un solo y único templo en la tierra. El Señor ordenó a Su pueblo en Deuteronomio que no tuviera ningún otro centro de adoración que no fuera el que El escogiera. El lugar escogido fue Jerusalén, y allí Dios hizo construir el templo. Este único templo, no solamente demuestra que el testimonio de Dios debe ser uno solo, sino que también mantiene la unidad del pueblo. No obstante, el pueblo de Dios se degradó, y debido a esto, entró la división. Como resultado de esta división el pueblo de Dios fue dispersado, y perdió la unidad. Puesto que ellos tenían que seguir adorando a Dios, y puesto que no tenían derecho a construir el templo salvo en el sitio designado por Dios en Jerusalén, establecieron centros de adoración o sinagogas por todas partes. Una sinagoga es un centro de adoración degradado. Sólo debe haber un templo, pero hay muchas sinagogas, las cuales son divisivas. Este es un tipo o figura de la degradación de la iglesia. Cuando aplicamos esta tipología a la situación de la iglesia, vemos que en la economía de Dios la iglesia es una sola. La iglesia se dividió por causa de la degradación. En cada facción hay un centro de adoración. Estos centros de adoración han venido a ser las sinagogas de hoy. Así como el templo era uno solo pero había muchas sinagogas, asimismo la iglesia es una sola pero  las denominaciones y grupos libres son muchos.

Cuando se escribieron las epístolas a las siete iglesias, la iglesia fue calumniada por la sinagoga judía (2:9). Pero al final la sinagoga comprendió que el Señor amaba a la iglesia en Filadelfia. Esto es una señal de la verdadera iglesia en Filadelfia que el Señor levantó hace ciento cincuenta años. En la última parte de la década de los años 1820, surgieron en Inglaterra los Hermanos, como el cumplimiento de la iglesia en Filadelfia. En ese entonces, ellos estaban rodeados, no por las sinagogas judías, sino por las sinagogas de las denominaciones, las cuales los criticaron y los calumniaron. En estos últimos cincuenta años, también nosotros hemos sido objeto de calumnias y rumores, y hasta la fecha circulan muchos rumores y calumnias sobre nosotros. Esos rumores y calumnias se originan en las sinagogas de hoy. Sin embargo, es innegable que el Señor ama el recobro, y al final todos los calumniadores reconocerán este hecho.
Algunos calumniadores dicen: “No podemos explicar por qué ellos son tan prevalecientes”; otros dicen: “Ellos verdaderamente entienden la Biblia”; otros confiesan: “Ellos siempre tienen nueva luz”. Cualquier luz y entendimiento que nosotros tengamos, es una bendición que viene del que tiene la llave de David. No me jacto de mí mismo, sino de las bendiciones del Señor. La presencia del recobro del Señor en este país no es obra del hombre. ¿Quién puede hacer tal cosa? Ciertamente yo no puedo. Con el tiempo, todos los que critican el recobro del Señor serán sometidos, y comprenderán que Jesucristo nos ama. Espere un tiempo y verá más claramente cuánto ama el Señor Sus iglesias. El vindicará Su iglesia ante todas las denominaciones. Nuestra obra no es la obra común que hacen en la cristiandad, ni tampoco una actividad bajo el control humano. No, ésta es la obra del recobro del Señor. Este es el deseo que Dios tiene en Su corazón, y El se complace en él. Cuando la gente toca este asunto, toca la niña de Sus ojos. El Señor ama a Filadelfia, y los opositores judíos de la sinagoga de Satanás fueron sometidos delante de la iglesia debido a que el amor del Señor por Su iglesia fue dado a conocer a las sinagogas.

Lo guardará de la hora de prueba

El versículo 10 dice: “Por cuanto has guardado la palabra de Mi perseverancia, Yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre toda la tierra habitada, para probar a los que moran sobre la tierra”. “La palabra de Mi perseverancia” es la palabra de los padecimientos del Señor. El Señor hoy continúa sufriendo rechazo y persecución con paciencia. Nosotros somos copartícipes no sólo de Su reino sino también de Su perseverancia (1:9). Por consiguiente, la palabra que nos da hoy es la palabra de perseverancia. Para guardar la palabra de Su perseverancia, debemos experimentar el rechazo y la persecución que El sufrió.

“La prueba” en este versículo denota indudablemente la gran tribulación (Mt. 24:21) “que ha de venir sobre toda la tierra habitada”, como lo indican la quinta, la sexta y la séptima trompetas con las siete copas (8:13—9:21; 11:14-15; 15:1; 16:1-21). El Señor promete a la iglesia recobrada que El la guardará “de la hora de la prueba” (no solamente de la prueba, sino de la hora de la prueba) porque ella ha guardado la palabra de Su perseverancia. Esta promesa del Señor, igual que la que hace en Lucas 21:36, indica que los santos que hayan guardado la palabra de la perseverancia del Señor serán arrebatados antes de la gran tribulación, lo cual implica que los que no guarden la palabra de Su paciencia serán dejados en la gran tribulación.




martes, 6 de diciembre de 2011

SER BORRADO DEL LIBRO DE LA VIDA NO ES PERDER LA SALVACIÓN, SINO EL DISFRUTE MILENIAL



(Tomado delESTUDIO-VIDA DE APOCALIPSIS-MENSAJE CATORCE-LA IGLESIA EN SARDIS: VESTIDA DE VESTIDURAS BLANCAS, Y EL SEÑOR CONFIESA SU NOMBRE; Los resaltados no son del autor. Véase estudio completo enhttp://www.librosdelministerio.org/books.cfm?id=%24%28NTMU0%20%20%0A)


 Su nombre no será borrado
del libro de la vida

El Señor le promete al que venza no borrar su nombre del libro de la vida. No podemos entender este versículo en forma aislada. Es peligroso hacer eso. Para entenderlo necesitamos toda la Biblia. Si un nombre es borrado del libro de la vida, se sobrentiende que ya estaba inscrito allí. El libro de la vida es un registro divino de los nombres de aquellos que participan de las bendiciones que Dios ha preparado para ellos. Los nombres de todos los santos escogidos por Dios y predestinados para participar de estas bendiciones están inscritos en este libro (Lc. 10:20). 

Estas bendiciones son dadas en tres etapas: la iglesia, el reino milenario y la eternidad. Las bendiciones dadas en la etapa de la iglesia, tales como el perdón de los pecados, la redención, la regeneración, la vida eterna y la naturaleza divina, son las primeras porciones. Todos los escogidos de Dios cuyos nombres están inscritos en el libro de la vida participan de estas primeras porciones al comenzar su vida espiritual. Si ellos cooperan con el suministro de gracia divina, madurarán en vida en la etapa de la iglesia, y esta temprana madurez en vida constituirá un premio con el cual el Señor los recompensará cuando regrese. Ese premio será la entrada en el reino milenario y la participación de las bendiciones divinas en esa etapa, tales como el gozo y el reposo del Señor (Mt. 25:21, 23; He. 4:9-11), y reinar sobre las naciones (2:26-27; 20:4, 6), lo cual Dios ha preparado como incentivo para que Sus escogidos avancen con El en la era de la iglesia. 

Sin embargo, muchos de Sus escogidos, después de recibir el perdón, la redención, la vida eterna, la naturaleza divina, etc., no estarán dispuestos a cooperar con la gracia de Dios y no avanzarán con El. Por lo tanto, no podrán madurar en vida en la etapa de la iglesia y por ende, cuando el Señor regrese no estarán listos para entrar en el reino milenario ni para participar del premio de las bendiciones divinas de esa era. Por consiguiente, durante el reino milenario sus nombres serán borrados del libro de la vida. Después de ser disciplinados por el Señor y crecer en vida hasta llegar a la madurez durante el reino milenario, participarán de las bendiciones divinas en la eternidad, tales como el sacerdocio eterno con la presencia eterna de Dios, el reinado eterno (22:3-5), la Nueva Jerusalén, el árbol de vida (22:14), y el agua de vida (22:17). En ese tiempo sus nombres serán inscritos de nuevo en el libro de la vida. Esto significa que todos los escogidos de Dios, cuyos nombres están inscritos en el libro de la vida y quienes participaron de las bendiciones divinas en la etapa de la iglesia, “no perecerán jamás” (Jn. 10:28); es decir, no hay posibilidad de que pierdan las bendiciones divinas de la eternidad. Sin embargo, los que no cooperen con el Señor en la era de la iglesia, serán disciplinados por el Señor en la dispensación del reino milenario y perderán las bendiciones divinas de esa etapa.

Corremos el peligro de que nuestros nombres sean borrados del libro de la vida durante mil años. Si usted es derrotado y se rehusa a ser un vencedor por la gracia del Señor, su nombre no aparecerá en el libro de la vida cuando El reine durante los mil años. Esto significa que usted fue llamado pero no escogido. En 17:14 podemos ver que cuando el Señor venga, después de que todos los santos hayan sido arrebatados, escogerá a algunos. Esta elección depende de la manera en que hayamos vivido como cristianos. Si vivimos en derrota, con seguridad el Señor no nos escogerá. Pero si vivimos en victoria, seremos escogidos, y nuestros nombres aparecerán en el libro de la vida. Esto es similar a una graduación. Aunque todos los nombres de los alumnos están en la lista de la escuela, solamente algunos nombres están en la lista de honor para recibir recompensa. Borrar del libro de la vida el nombre de un creyente no significa que él perecerá por la eternidad. Solamente durante los mil años del reino venidero su nombre no estará en el libro. Esto significa que perderá la primogenitura en el reino milenario, y no tendrá derecho a participar de lo que Dios originalmente deseaba dar a todos Sus escogidos.

La intención original de Dios era que todos Sus escogidos disfrutaran a Cristo al máximo, para que pudieran tener el derecho de disfrutar a Cristo en la era venidera. Muchos que no quieren cooperar ahora, perderán su progenitura cuando venga el reino. Solamente los que cooperen con el Señor en lo que El deseaba originalmente disfrutarán a Cristo como su porción especial durante el reino. En ese entonces sus nombres estarán en el libro de la vida, pero muchos nombres no estarán en el libro. Puesto que pocos cristianos han visto esto, no pueden entender los versículos que se refieren a este asunto.

La intención de Dios es forjar a Cristo en nosotros para que le disfrutemos. La era de la iglesia es el tiempo en que esto se cumple. Depende de nosotros si queremos cooperar con Dios en este asunto o no. Debido a que muchos no cooperarán con Dios, El ha decidido sabiamente hacernos disfrutar a Cristo como recompensa en la era del reino. Esta recompensa es un incentivo que nos motiva a cooperar con Dios y a disfrutar hoy a Cristo. Si no cooperamos, no podremos entrar en la era del reino. El libro de la vida es un registro de los nombres de aquellos que disfrutan a Cristo. Durante la era de la iglesia, todos nuestros nombres figuran en el libro, pero en la era del reino, los nombres de los insensatos serán borrados de este libro. Después del reino milenario, sus nombres serán escritos otra vez en el libro de la vida. Es bueno saber que las bendiciones de Dios en Su salvación son dadas en tres etapas: la era de la iglesia, la era del reino, y la eternidad. Si queremos estar en el reino disfrutando a Cristo en plenitud, tenemos que disfrutar a Cristo en la vida de la iglesia. No pierda hoy la oportunidad. Si disfrutamos a Cristo hoy, seremos recompensados en el reino venidero. Aquellos que pierdan el disfrute especial de Cristo en el reino venidero, serán disciplinados por Dios para que puedan disfrutar a Cristo plenamente. Por consiguiente, al final, cuando todos hayamos pasado por estas dos eras, la era de la iglesia y la del reino, habremos madurado en disfrutar a Cristo y entraremos en la eternidad (en el pleno disfrute de Cristo).

C. Su nombre será confesado
delante del Padre y de Sus ángeles

Si somos vencedores, el Señor no borrará nuestros nombres del libro de la vida; al contrario, confesará nuestros nombres delante del Padre y de Sus ángeles. Esto indica que los nombres de los creyentes que no quisieron ser vencedores fueron borrados del libro de la vida; por lo tanto, el Señor no confesará sus nombres delante del Padre y de Sus ángeles.

LOS DOS VESTIDOS DEL CRISTIANO: De justificación y de boda.


(Tomado delESTUDIO-VIDA DE APOCALIPSIS-MENSAJE CATORCE-LA IGLESIA EN SARDIS: VESTIDA DE VESTIDURAS BLANCAS, Y EL SEÑOR CONFIESA SU NOMBRE; Los resaltados no son del autor. Véase estudio completo enhttp://www.librosdelministerio.org/books.cfm?id=%24%28NTMU0%20%20%0A)


VI. LA PROMESA AL QUE VENZA

Si lee el contexto de Apocalipsis 2 y 3, verá que todas las promesas que el Señor hace en estas siete epístolas, en realidad se refieren al reino venidero. Nunca se refieren a la eternidad, que es nuestro destino eterno, sino a nuestro futuro en el reino venidero. Este es el principio básico que determina el significado de todas las promesas que aparecen en las siete epístolas. 

En el versículo 4 el Señor promete que los que no hayan manchado sus vestiduras, andarán con El en vestiduras blancas. ¿Cuándo sucederá esto? En el día de las bodas de Cristo, que durará mil años. Andar con el Señor en vestiduras blancas significa andar con El durante esos mil años. En principio esto también se puede aplicar a nuestra vida diaria con el Señor.

En el versículo 5 el Señor dice: “El que venza será vestido de vestiduras blancas; y nunca borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de Mi Padre, y delante de Sus ángeles”. Aquí vencer se refiere a vencer la muerte que prevalece en las iglesias protestantes, es decir, vencer al protestantismo muerto. Todo el versículo 5 es la promesa que el Señor hace a los vencedores. Esto se cumplirá en el reino milenario después de Su venida.

A. Ser vestido de vestiduras blancas
y andar con el Señor

Primeramente el Señor promete al que venza que será “vestido de vestiduras blancas”. Ser vestido de vestiduras blancas, como se promete aquí, será un premio para los vencedores en el reino milenario. Aquello en lo que han andado en esta era será el premio que recibirán en la era venidera. Todo cristiano necesita dos vestiduras. La primera es la vestidura por la cual somos justificados y salvos, que representa al Cristo que recibimos, quien es nuestra justicia objetiva

En Lucas 15, cuando el hijo pródigo regresó a la casa, el padre le tenía el mejor vestido. Lo primero que el padre hizo fue cubrirlo con el mejor vestido. Cubierto por esa vestidura, el hijo pródigo fue justificado en la presencia de su padre. El había sido un miserable pordiosero, indigno de estar con el padre. Pero una vez que la vestidura lo cubrió, fue justificado y aprobado. Esto significa que fue justificado en Cristo, y que Cristo vino a ser su cubierta de justicia. El fue cubierto por Cristo como su justicia. Por consiguiente, la vestidura de justicia lo salvó. (Administrador: Opinamos que por ser HIJO, aunque desobediente, el hijo pródigo ya había sido justificado antes de abandonar la casa. Al regresar lo que recibe es el vestido recamado o Real, para entrar a la fiesta, a la BODA)

Sin embargo, además de esto, necesitamos otra vestidura que nos haga aceptos y aprobados delante del Señor: el “lino fino, resplandeciente y limpio” que se menciona en 19:8 denota este segundo vestido. De acuerdo con la tipología, la reina que aparece en el salmo 45 tiene dos vestiduras, una de salvación, y la otra para estar con el rey en su reino. Después de ser salvos, necesitamos madurar y vencer todas las distracciones y todos los estorbos. Debemos correr la carrera y llegar a la meta. Tenemos que vencer todos estos obstáculos. Es cierto que fuimos salvos y justificados y tenemos la primera vestidura, la cual nos trae salvación. Pero debemos continuar hacia la madurez y llegar a nuestro destino. Si hacemos esto, seremos recompensados. Esto no se relaciona con el hecho de que Cristo sea nuestra justicia objetiva, sino con experimentar a Cristo como nuestra justicia subjetiva. Cristo como nuestra justicia objetiva ya nos fue aplicado, mientras que Cristo como nuestra justicia subjetiva procede de nuestro interior. Debemos vivir a Cristo como nuestra segunda vestidura. Esta vestidura está relacionada con la recompensa. Las vestiduras blancas del versículo 5 se refieren a esta segunda vestidura. Cuando tenemos esta segunda vestidura, (además de ser salvos) somos agradables al Señor y recibiremos la recompensa.

CONTAMINACIÓN POR MUERTE EN LAS IGLESIAS PROTESTANTES ES PEOR QUE LA CONTAMINACIÓN POR EL PECADO


(Tomado delESTUDIO-VIDA DE APOCALIPSIS-MENSAJE CATORCE-LA IGLESIA EN SARDIS: VESTIDA DE VESTIDURAS BLANCAS, Y EL SEÑOR CONFIESA SU NOMBRE; Los resaltados no son del autor. Véase estudio completo enhttp://www.librosdelministerio.org/books.cfm?id=%24%28NTMU0%20%20%0A)

ALGUNOS VENCEDORES DE SARDIS

No contaminaron sus vestidos con la muerte

En el versículo 4 el Señor dice: “Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han contaminado sus vestiduras”. En la Biblia las vestiduras representan lo que somos en nuestro andar y vivir. Contaminar nuestras vestiduras se refiere particularmente a mancharlas con muerte. Ante Dios, la muerte es más contaminante que el pecado (Lv. 11:24-25; Nm. 6:6-7, 9). En este versículo, la mancha denota cualquier cosa de carácter mortífero. La mancha que había en Sardis no era la mancha del pecado sino la mancha de la muerte. La muerte es más sucia que el pecado. En el Antiguo Testamento, si alguien pecaba, podía ser perdonado simplemente presentando una ofrenda por el pecado (Lv. 4:27-31). Sin embargo, el que tocara el cadáver de una persona tenía que esperar siete días para poder ser limpio (Nm. 19:11, 16). Esto indica que la mancha causada por la muerte es más grave que la del pecado.

Los cristianos de hoy no están conscientes de la muerte. Si usted va a un casino de Las Vegas a apostar, se percatará de que ha pecado. Pero si va a una reunión de una manera muerta, es muy posible que no se dé cuenta de lo grave que es esto. Pero a los ojos de Dios, esta condición de muerte es más grave que ir a jugar en un casino de Las Vegas. Los cristianos condenan el pecado, pero no la muerte. Muchos asisten a las reuniones como si fueran cadáveres, y no ven nada malo en ello. No me gusta estar cerca a nada que esté muerto. Cuando mi madre murió, aunque todos la amábamos, ninguno de nosotros se atrevió a acercarse a su cuerpo muerto en toda la noche. Si su amada esposa se ensucia mientras prepara algo para usted, usted la amará aún más. Pero si ella muere, usted no querría estar cerca de su cadáver. El Señor aborrece la muerte. Sin embargo, muchos cristianos de la iglesia reformada no tienen esta idea de la muerte. Tal vez digan: “¿Qué tienen de malo las iglesias denominacionales?” El problema no consiste en que simplemente están equivocadas, sino en que están llenas de muerte. Aunque los cadáveres de una funeraria no tengan nada de malo, están llenos de muerte. La muerte es el peor problema. ¡Que repugnante es la muerte! Es una abominación para Dios, y no puede tolerarla.

En las iglesias locales, todos debemos aborrecer la muerte. Prefiero ver que quienes están en la iglesia se equivoquen, que verlos muertos. Muchas veces he preguntado a los hermanos y hermanas por qué no ejercen su función en las reuniones. Con frecuencia me responden: “Tengo temor de equivocarme”. A lo cual contesto: “Cuanto más se equivoquen, mejor. Cuando los niños están vivos cometen muchas equivocaciones. Los niños que están muertos en los cementerios, no cometen ningún error”. Si usted simplemente está sentado en la reunión sin hacer nada y sin decir nada, nunca cometerá una equivocación, pero aunque esté correcto, está muerto en su rectitud. Prefiero estar vivo aunque me equivoque, que en lo correcto y muerto. Yo cometo muchos errores, pero todos saben que estoy vivo.

 ¿Qué prefiere usted, estar en lo correcto y muerto, o equivocado y vivo?

lunes, 5 de diciembre de 2011

LAS PROFUNDIDADES DE SATANÁS EN LA IGLESIA CATÓLICA ROMANA Y SUS HIJAS, Witness Lee

Una vez que conozcamos a esta maligna y sutil mujer Jezabel, aborreceremos todo lo relacionado con ella. Debemos declarar que ella es la gran ramera, la gran Babilonia, y que tenemos que salir de ella y de sus hijas rameras; es decir de toda la "cristiandad" leudada.


IV. LAS PROFUNDIDADES DE SATANÁS

(Tomado del: ESTUDIO-VIDA DE APOCALIPSIS-MENSAJE TRECE-LA IGLESIA EN TIATIRA: LA AUTORIDAD Y LA ESTRELLA DE LA MAÑANA; véase estudio completo en: http://www.librosdelministerio.org/books.cfm?id=%24%280%3C4R%40%20%20%0A

Los resaltados no son del autor)


El versículo 24 dice: “Pero a vosotros, a los demás de Tiatira, a cuantos no tenéis esa enseñanza, y no habéis conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, Yo os digo: No os impondré otra carga”. “Las profundidades” es la misma expresión que aparece en Efesios 3:18. Figurativamente denota cosas misteriosas. La Iglesia Católica Romana tiene muchos misterios y doctrinas profundas. La sinagoga de Satanás se oponía a la iglesia sufrida (2:9); el trono de Satanás está en la iglesia mundana (2:13); y en la iglesia apóstata están “las profundidades de Satanás”. La religión que era una sinagoga, el mundo donde está el trono de Satanás, y la filosofía de los misterios satánicos, son usados por Satanás para destruir y corromper la iglesia.

Ya vimos que la iglesia sufrió persecución de la sinagoga de Satanás y con el tiempo se hizo mundana, y vino a morar donde Satanás habita y donde está su trono. Todo esto constituye el engaño sutil del enemigo. Todo esto tiene su origen en Satanás. Aquí en la cuarta iglesia hay algo aún más serio. No es sólo el asunto de la sinagoga de Satanás, el lugar donde Satanás habita, o donde está su trono. Ahora, Satanás ha entrado en la iglesia y la ha saturado de él mismo. En la iglesia apóstata están las profundidades de Satanás, las enseñanzas misteriosas de Satanás. Esta es la filosofía satánica. La iglesia apóstata enseña los misterios de Satanás. Esto indica que el pensamiento profundo de Satanás, el concepto de Satanás, ha saturado la iglesia apóstata. Con el tiempo, esta iglesia ha llegado a ser la personificación de Satanás. La iglesia apropiada es el Cuerpo de Cristo, pero la iglesia apóstata es la personificación de Satanás. Cristo habita en la iglesia, pero Satanás habita en la iglesia apóstata de un modo sutil. Satanás siempre actúa de una manera sutil. La primera vez que él vino al hombre, vino en forma de una bella serpiente. Sin embargo, no era simplemente una serpiente; era Satanás. El siempre se disfraza de algo bueno. Nadie se imaginaría que Satanás se disfrazase de “iglesia”. Pero en la epístola a la iglesia en Tiatira vemos que ésa es la verdadera condición de la cristiandad hoy. Esta se ha convertido en un órgano de Satanás. Aunque lleva el nombre de Cristo, de hecho, dentro de ella está el mismo Satanás. Todos tenemos que ver esto.

Las profundidades de Satanás, que son la filosofía satánica, son sutiles. En la iglesia apóstata hay muchos misterios. Todos los misterios que enseña esta iglesia perversa son filosofías satánicas. Una de sus filosofías afirma que si usted no añade algo a las verdades de la Biblia, será difícil que la gente las acepte. El Señor en Su sabiduría, comparó esto con la levadura puesta en la harina fina, que suaviza el pan y lo hace más fácil de comer. La iglesia apóstata dice que si la gente no tiene la Navidad, le será difícil aceptar la verdad del nacimiento de Cristo. La celebración religiosa es la levadura agregada a la harina fina. Esto es maligno y sutil.

Si usted piensa que es demasiado osado decir que esta mujer maligna es la personificación de Satanás, le recomendaría que considere Apocalipsis 17:4-5. El versículo 4 dice: “Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de las inmundicias de su fornicación”. Esta mujer maligna tiene una buena apariencia: está adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, los mismos materiales con los cuales está edificada la Nueva Jerusalén. Mientras que la Nueva Jerusalén es edificada sólidamente con estos tres materiales preciosos, esta mujer maligna está solamente cubierta con ellos. Estar cubierto significa tener una fachada, ser superficialmente atractiva, tener una apariencia placentera que esconde una realidad maligna. Su apariencia externa es atractiva, pero la realidad interna es detestable. Esta mujer también tiene una copa de oro, llena de abominaciones y de las inmundicias de su fornicación. En tipología el oro representa la naturaleza divina. Aparentemente, esta mujer maligna sostiene algo de Dios, pero en realidad, internamente, está llena de abominaciones. En la Biblia la abominación la constituyen principalmente dos cosas: la idolatría y la fornicación. Estas dos cosas son abominaciones delante de Dios. Aparentemente esta mujer es muy atractiva, está cubierta de oro, perlas y piedras preciosas y tiene un cáliz de oro en la mano. Si usted no tiene discernimiento, será engañado por ella. Cuando vemos lo que esta mujer es interiormente, nos damos cuenta de que está llena de abominaciones e inmundicia.

El versículo 5 dice: “Y en su frente un nombre escrito: Misterio, Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra”. El Señor penetra en el corazón de la gente y sabe lo que hay en su interior. El tiene discernimiento y ve lo que hay dentro de esta mujer maligna. El Señor la llamó “La madre de las rameras”, lo cual indica que ella es la fuente de toda fornicación espiritual. Por consiguiente, es apenas justo decir que ella es la personificación de Satanás. Necesitamos discernimiento para ver a través de su apariencia externa. Por eso tenemos la espada aguda de dos filos, la santa Biblia.

Gracias sean dadas al Señor por Su gracia soberana. Debido a que Su gracia es soberana, El puede salvarnos en cualquier circunstancia. Muchos han sido salvos aún estando en la apóstata Iglesia Católica. Nadie puede decir que la iglesia Católica no predica la Biblia. En China, muchos paganos conocieron el nombre de Dios, el nombre de Jesús y algunos versículos de la Biblia mediante la enseñanza de la Iglesia Católica. No obstante, después que la gente es ayudada por esta iglesia apóstata, se le impide conocer al Señor de una forma más genuina. Algunos de los que fueron salvos cuando estaban en la iglesia apóstata por la gracia soberana del Señor, espontáneamente amaron esa institución maligna. Muchos de ellos dirían: “¿Si esto es maligno, entonces cómo pude yo ser salvo allí?” Aunque muchos católicos han venido a la vida de la iglesia (auténtica), en lo más recóndito de su ser, es posible que algunos conserven cierta afinidad con esta mujer maligna. No la aborrecen como el Señor la aborrece. Lea la epístola a Tiatira otra vez. El Señor no tiene ninguna compasión para con Jezabel porque ha sido saturada completamente de Satanás. Satanás está en cada fibra de esa mujer perversa.

Nosotros no debemos tener ninguna relación con esa iglesia apóstata. Ella no es el Cuerpo de Cristo; no es la iglesia de Dios. Es la personificación de Satanás; es sutil y maligna. Si usted desea saber más al respecto, lea el libro del hermano Nee titulado La ortodoxia de la iglesia. Todo aquel que ame al Señor y a Su recobro, tiene que conocer a fondo esta iglesia apóstata. Una vez que la conozcamos, aborreceremos todo lo relacionado con ella. Debemos declarar que ella es la gran ramera, la gran Babilonia, y que tenemos que salir de ella.

Como veremos, el libro de Apocalipsis indica que esta gran ramera tiene hijas. Debemos tener una luz clara en cuanto a la iglesia apóstata. Una vez que seamos iluminados, sabremos cuál es nuestra posición en cuanto a la iglesia. Nosotros estamos en el recobro del Señor. Estamos en el Cuerpo de Cristo, la iglesia de Dios, y no tenemos nada que ver con Jezabel, la mujer maligna, la ramera, la gran Babilonia. Tampoco tenemos nada que ver con sus hijas.

En esta epístola, el Señor indica que El juzgará a Jezabel. En Apocalipsis 17:16 se nos dice que durante la gran tribulación el Señor le permitirá al anticristo matar y destruir a la iglesia apóstata. En ese entonces, la Babilonia religiosa será destruida. Pero hasta entonces, esta iglesia subsistirá, según la profecía. El versículo 25 dice que la apóstata Iglesia Católica permanecerá hasta la venida del Señor.
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APÉNDICES: 

SÍMBOLOS SATÁNICOS DEL VATICANO:

Enlace: Satanismo en el Vaticano, dicho por el padre Amorth: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=7407

miércoles, 23 de noviembre de 2011

¡AY DE PÉRGAMO LA MUNDANA!, el Árbol plagado de demonios y la Mujer de la harina leudada.


¡AY, CUANDO NO SOMOS VITUPERADOS NI PERSEGUIDOS, SINO ALABADOS, ACEPTADOS, APOYADOS Y SUBVENCIONADOS POR EL SISTEMA MUNDANO! 

¡AY CUANDO BUSCAMOS EL AVAL DE POLÍTICOS: REYES, PRESIDENTES, DIPUTADOS, ALCALDES Y CARGOS PÚBLICOS!

¡AY  CUANDO REFRENDAMOS EL SISTEMA MUNDANO PARTICIPANDO EN ÉL!

(2 Timoteo 3:12: Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán PERSECUCIÓNMateo 5:10-12: Bienaventurados los que padecen PERSECUCIÓN por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa OS VITUPEREN Y OS PERSIGAN, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así PERSIGUIERON a los profetas que fueron antes de vosotros. 1 Pedro 3:14: Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois...)


(Del ESTUDIO-VIDA DE APOCALIPSIS-MENSAJE DOCE-LA IGLESIA EN PERGAMO: DEBE COMER PARA SER TRANSFORMADA: http://www.librosdelministerio.org/books.cfm?id=%24%26%2A%3F%5B%20%20%20%20%0A)



II. LA UNION DE LA IGLESIA
CON EL MUNDO

(Los resaltados y subrayados no son del autor)

En la epístola a la primera iglesia, Efeso, el Señor le aconseja que se arrepienta y vuelva a su primer amor. Creemos que esta iglesia obedeció el consejo del Señor, puesto que la segunda iglesia, la iglesia en Esmirna, verdaderamente amó al Señor y padeció persecución, y vino a ser la iglesia sufrida. Según la historia, durante los primeros tres siglos, la iglesia sufrió mucho debido a que el gobierno romano hizo lo posible por destruirla. Con el tiempo el enemigo, Satanás, comprendió que la persecución no producía mucho resultado. De manera que cambió sutilmente su estrategia: en vez de perseguir a la iglesia, la aceptó. En la primera parte del siglo cuarto, Constantino el Grande acogió el cristianismo y lo hizo la religión estatal. De ahí en adelante, el cristianismo se convirtió en cierto tipo de iglesia del estado romano. Esta aceptación de la iglesia por parte del Imperio Romano la arruinó, ya que la volvió mundana. Todos sabemos que la iglesia es llamada a salir del mundo y a apartarse para Dios. Sin embargo, al ser recibida por el Imperio Romano, regresó al mundo, y a los ojos de Dios, estableció una unión matrimonial con el mundo. Dios considera este tipo de unión como fornicación espiritual.
La iglesia perdió su pureza y se hizo mundana por causa de esta unión matrimonial. Debido a esta unión muchas cosas mundanas se infiltraron en la iglesia. Las cosas mundanas siempre están relacionadas con la adoración de ídolos, pues la mundanalidad siempre está asociada con la idolatría. La iglesia en Pérgamo primero se hizo mundana y luego idólatra. Satanás la saturó del mundo y de ídolos. Como resultado, la iglesia se convirtió en algo completamente diferente de lo que Dios había planeado. Dios desea que la iglesia esté fuera del mundo y no tenga relación alguna con éste. La iglesia tiene que ser un candelero de oro, la expresión pura del Dios Triuno, y no debe tener ningún compañerismo con el mundo. Pero después que el Imperio Romano convirtió la iglesia en una religión mundana, ella se hizo absolutamente impura e idólatra.

A. Donde mora Satanás

En el versículo 13 el Señor le dice a la iglesia en Pérgamo: “Yo conozco dónde moras, donde está el trono de Satanás”. La morada de Satanás es el mundo. Desde que la iglesia entró en unión con el mundo, se hizo mundana, y ahora habita donde mora Satanás, en el mundo.

B. Donde está el trono de Satanás

La iglesia en Pérgamo mora donde está el trono de Satanás. Esto también se refiere al mundo. El mundo no es solamente la morada de Satanás, sino también la esfera donde éste rige. Ahora la iglesia no solamente está unida con el mundo, sino también con Satanás. ¡Esto es terrible! El cristianismo mundano de hoy continúa en unión con el mundo y sigue siendo saturado de las ideas, los conceptos, las teorías e incluso las prácticas de Satanás. Tenemos que ver cuán serio es esto.
El enemigo, Satanás, es insidioso. Su favor es más peligroso que su persecución. Primeramente Satanás suscita la persecución, y si esto falla, cambia su táctica y se pone de nuestro lado. Hemos visto suceder esto en el pasado. Primeramente la religión nos persiguió, y luego cambió de estrategia, y trató de que nos uniéramos con ella. Esta es la obra engañosa de Satanás. Si caemos en la trampa, con el tiempo nos volveremos mundanos y no solamente estaremos en unión con Satanás, sino que seremos uno con él. El Señor ha incluido las siete epístolas en el libro de Apocalipsis para que veamos la verdadera condición del cristianismo y también para que vemos lo que la iglesia debe ser y la posición que debe asumir. La iglesia debe ser un candelero de oro puro y permanecer fuera del mundo. No debe tener relación alguna con el mundo y no debe ceder ni un solo centímetro a la saturación maligna y sutil de Satanás. La iglesia debe oponerse constantemente a esto.
Los dos significados de la palabra Pérgamo, unión matrimonial y torre fortificada, corresponden a los significados de dos de las parábolas de Mateo 13: la parábola del árbol grande (Mt. 13:31-32) y la parábola de la levadura (Mt. 13:33). En la primera parábola, una pequeña semilla de mostaza llegó a ser un árbol grande. Indudablemente esto representa el cristianismo desproporcionadamente grande, el cristianismo se ha hecho un árbol grande. En la parábola de la levadura, leemos de una mujer que escondió levadura en tres medidas de harina fina. La levadura representa todo lo pecaminoso, mundano, maligno, satánico, demoníaco y diabólico. Todas estas cosas malignas fueron añadidas a la harina fina. En la Biblia, la harina fina usada como ofrenda a Jehová representa a Cristo como alimento para el pueblo de Dios. El árbol grande equivale a la torre alta, y la mujer con la levadura equivale a la iglesia apóstata que se unió con el mundo. Debemos entender claramente el significado bíblico de este asunto. A los ojos de Dios la cristiandad es una gran ramera, una mujer maligna que mezcló cosas mundanas, demoníacas, satánicas y diabólicas con las cosas de Cristo produciendo así una mezcla infernal. Irrevocablemente debemos abandonar este gran árbol, escapar de esta torre alta, salirnos de este sistema maligno y apartarnos para Dios, regresando a Su intención original, que la iglesia sea un candelero de oro puro sin ninguna relación con el mundo, la idolatría, ni la saturación de Satanás. No estamos donde mora Satanás, donde Satanás se sienta en su trono. No, en la iglesia no hay lugar para Satanás. Aquí no hay terreno en el cual Satanás pueda obrar.
En las primeras tres epístolas vemos tres iglesias: la iglesia deseable, la iglesia perseguida y la iglesia mundana. Nosotros ciertamente deseamos ser la iglesia deseable y la iglesia perseguida, pero debemos rehusarnos a ser la iglesia mundana. Debemos rechazar todo lo que sea mundano. ¡Tenga cuidado! Después que el enemigo lo ha perseguido, su estrategia puede cambiar. En vez de persecución, quizá haya apoyo. No considere este apoyo como algo bueno. Al contrario, debe temer más al recibimiento que a la ponzoña de un escorpión. Nos viene bien sufrir persecución, oposición y ataques. Pero cuando la gente nos extienda una calurosa bienvenida, es cuando estamos en más peligro. Cuando usted sea atacado y perseguido, no se desaliente, porque ésa es una clara señal de que va por buen camino, y que no ha dejado de seguir los pasos del Señor. Pero esté alerta frente a las calurosas bienvenidas. Es mejor sufrir persecución que recibir una calurosa bienvenida. La epístola a la iglesia en Pérgamo nos enseña que no debemos unirnos con el mundo en ningún aspecto. No debemos tener relación alguna ni trato alguno con el mundo. Durante los últimos cincuenta años, se nos ha extendido una calurosa bienvenida, pero gracias a Dios la hemos rechazado. Como resultado, a través de los años hemos sido preservados por la persecución que hemos experimentado. Nunca hemos tenido buena fama, porque Satanás no permitirá que la tengamos, a menos que nos unamos con él. Esa es la razón por la cual en el recobro del Señor estamos constantemente en una batalla siendo atacados continuamente. Estamos constantemente en estado de guerra. El recobro del Señor no realiza una obra cristiana común. No, este testimonio es una guerra.

III. EL TESTIMONIO DE ANTIPAS

Este testimonio estaba en Antipas. En el versículo 13 el Señor dice: “Yo conozco dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes Mi nombre, y no has negado Mi fe, ni aun en los días de Antipas Mi testigo, Mi siervo fiel, que fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás”. En el griego Antipas significa “en contra de todo”. Antipas, un testigo fiel del Señor, estuvo en contra de todo lo que la iglesia mundana había traído y practicado. Por lo tanto, llegó a ser un mártir del Señor. En el griego la palabra mártir también significa testigo. Antipas, como un testigo en contra de la degradación, sostuvo un testimonio en contra de todo lo que se desviara del testimonio de Jesús. Ha de haber sido mediante su testimonio en contra de la degradación que en sus días la iglesia en Pérgamo retuvo el nombre del Señor y no negó la fe cristiana apropiada. Antipas tomó la iniciativa de luchar contra la iglesia mundana, constituyendo así un ejemplo para que nosotros luchemos hoy contra la iglesia mundana. Antipas se opuso a todo lo que la iglesia era, tenía y hacía.

A. Retiene el nombre del Señor

En el versículo 13 el Señor dice: “Retienes Mi nombre”. El nombre del Señor denota Su persona; la persona es la realidad del nombre. La iglesia en Pérgamo retenía fielmente el nombre del Señor, la realidad de Su persona. La tendencia a desviarse que tiene la iglesia mundana es la inclinación a no retener la realidad de la persona del Señor. En el recobro del Señor debemos pelear contra eso, para que la iglesia retenga fielmente el nombre del Señor, la realidad de Su persona, por la eternidad.

B. No niega la fe del Señor

El Señor también dijo: “No has negado Mi fe”. La fe del Señor denota todo lo que debemos creer de Su persona y obra. No se refiere a la fe subjetiva que hay en nosotros, sino a la fe objetiva, aquello en lo que creemos. La iglesia comenzó a abandonar el nombre del Señor y a negar la fe cristiana apropiada por unirse con el mundo.

C. Fiel hasta la muerte

Antipas fue fiel hasta la muerte en su testimonio en contra de la degradación. Y fue por ese testimonio en contra de la mundanalidad de la iglesia, que él fue muerto y vino a ser un mártir. Para testificar contra la iglesia mundana necesitamos un espíritu de mártir. Nosotros debemos ser fieles hasta la muerte al testimonio del Señor contra la mundanalidad de la iglesia.


IV. LA ENSEÑANZA DE BALAAM

En el versículo 14 el Señor nos dice: “Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a algunos que retienen la enseñanza de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación”. En estas epístolas de Apocalipsis el Señor desea, según Su economía, que nosotros le comamos a El como el árbol de la vida (2:7), el maná escondido (2:17), y el rico producto de la buena tierra (3:20). Pero la iglesia mundana se apartó de la vida y se volvió a simples enseñanzas; por consiguiente, los creyentes dejaron de disfrutar a Cristo como la provisión de vida necesaria para el cumplimiento del propósito de Dios. Cuando disfrutamos a Cristo edificamos la iglesia, pero si nos quedamos en simples enseñanzas, producimos una religión.
Este versículo menciona “la enseñanza de Balaam”. Balaam era un profeta gentil que hizo tropezar al pueblo de Dios. Por un salario (2 P. 2:15; Jud. 11), él incitó al pueblo de Dios a cometer fornicación e idolatría (Nm. 25:1-3; 31:16). En la iglesia mundana algunos comenzaron a enseñar estas cosas. Esta misma enseñanza prevalece hoy tanto en el protestantismo como en el catolicismo. La idolatría siempre trae fornicación (Nm. 35:1-3; Hch. 15:29). Cuando la iglesia mundana hizo a un lado el nombre, la persona, del Señor, se entregó a la idolatría, la cual trajo fornicaciónEn la cristiandad muchos de los predicadores asalariados no enseñan al pueblo a tomar a Cristo como su provisión de vida, sino que enseñan sutilmente al pueblo a comer de lo sacrificado a los ídolos, es decir, a recibir cosas malignas, diabólicas y demoníacas. Estas enseñanzas hacen que el pueblo se desvíe de la persona de Cristo, y sea conducido a la fornicación espiritual. Cristo debe ser el único esposo de la iglesia, el único novio de todos los santos. Pero hay muchas y diversas enseñanzas en la cristiandad de hoy que conducen al pueblo a asimilar cosas demoníacas y a relacionarse con lo que no es Cristo. Esto, sin lugar a dudas, es comer de lo sacrificado a los ídolos y cometer fornicación.
¿Qué significa negar el nombre del Señor y la fe en el Señor? Como ya vimos, la fe aquí no denota la fe subjetiva, la facultad de creer, sino la fe objetiva, aquello en lo que creemos. La fe del Señor incluye lo que El hizo por nosotros en Su obra redentora, Su muerte y resurrección y todo aquello en que debemos creer para ser salvos. Estas cosas constituyen nuestra fe. El nombre del Señor denota la persona del Señor. No debemos negar el nombre ni la fe del Señor. Tenemos que estar siempre asidos a Su nombre y creer en El.
Cuando yo era joven, fui bautizado en una iglesia presbiteriana china donde habían algunos Balaams. Cierto domingo por la mañana, uno de ellos dio una conferencia sobre reglas de higiene, donde nos habló específicamente de la manera de matar moscas. Más adelante, alguien propuso que pusieran cierto objeto en el edificio de reunión y todos los miembros de la congregación se inclinaran ante él. Cuando algunos de nosotros nos opusimos a esto, aquel Balaam dijo: “Si Jesucristo se levantara del sepulcro y me dijera que no me inclinara ante este objeto, lo haría de todas maneras”. Con esta simple observación dejó ver que él no creía en la resurrección del Señor Jesús. Esto es un ejemplo de negar la persona del Señor, y de negar nuestra fe en El. Si usted lee la historia y estudia el cristianismo de hoy, descubrirá muchas cosas similares a ésta. En muchas de las que se denominan iglesias prevalece el modernismo. Los modernistas no creen que Jesucristo sea Dios, que haya nacido de una virgen ni que haya muerto en la cruz para redimirnos. Ellos solamente creen que El fue sacrificado como mártir; no creen que Jesucristo resucitó. Las enseñanzas de Balaam siempre hacen que la gente entre en unión con las cosas mundanas. Esto es comer de lo sacrificado a los ídolos y cometer fornicación espiritual.

V. LA ENSEÑANZA DE LOS NICOLAITAS

En el versículo 15 el Señor dice: “Tienes a los que retienen la enseñanza de los nicolaítas”. La iglesia degradada y mundana tiene no solamente la enseñanza de Balaam, sino también la enseñanza de los nicolaítas. La enseñanza de Balaam distrae a los creyentes de la persona de Cristo y los conduce a la idolatría, y de disfrutar a Cristo llevándolos a la fornicación espiritual; mientras que la enseñanza de los nicolaítas destruye la función de los creyentes como miembros del Cuerpo de Cristo, y de esta manera anula Su expresión en el Cuerpo de Cristo. La primera enseñanza hace caso omiso de la Cabeza, y la segunda destruye al Cuerpo. Esta es la obra sutil del enemigo, la cual vemos en todas las enseñanzas religiosas.
En la iglesia en Efeso solamente estaban las obras de los nicolaítas (2:6), mientras que en la iglesia en Pérgamo sus obras ya se habían convertido en una enseñanza. Primeramente, ellos practicaron la jerarquía en la iglesia primitiva; luego la enseñaban en la iglesia degradada. En la actualidad tanto en el catolicismo como en el protestantismo prevalece la jerarquía nicolaíta, tanto en la práctica como en la enseñanza. El Señor aborrece la jerarquía nicolaíta porque ésta mata la función de los miembros del Cuerpo y crea una organización, no un organismo. Considere la situación del cristianismo actual: no es un organismo, sino una sólida organización. Esta jerarquía es maligna y satánica, y el Señor la aborrece. Al coordinar el servicio de la iglesia, tenemos que tener cuidado de no establecer una organización. Si deseamos tener la vida de iglesia apropiada, debemos desarrollar la función de todos los miembros animándolos a funcionar de acuerdo a la vida en una manera viviente para que el Cuerpo sea edificado como un organismo. Esta visión debe gobernar la vida de la iglesia, y nunca debemos de apartarnos de ella. Sin embargo, si somos negligentes, aunque sea un poco, no edificaremos el organismo sino una organización. Estén siempre alerta en contra de la formación de cualquier organización. Tenemos que estar conscientes de que somos un organismo, para que todos los miembros del cuerpo tengan la oportunidad de funcionar.




VI. EL SEÑOR VIENE Y COMBATE

En el versículo 16 el Señor dice: “Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y combatiré contra ellos con la espada de Mi boca”. Aquí el Señor dice que vendrá pronto y con la espada de Su boca peleará contra los que están en la iglesia mundana. Esto no se refiere a la segunda venida del Señor, sino que viene a combatir, con la palabra que sale de Su boca y que mata, contra los maestros nicolaítas de la iglesia degradada. La iglesia mundana representada por la iglesia en Pérgamo, llegó a ser la Iglesia Católica Romana, representada a su vez por la iglesia en Tiatira, y la mundanalidad y maldad que trajo la iglesia degradada continuará en la Iglesia Católica Romana hasta que el Señor regrese y ejecute Su juicio en plenitud.

VII. LO QUE EL ESPIRITU DICE

La iglesia mundana y degradada tiene una gran necesidad de las palabras del Espíritu. Tiene la Biblia como letra muerta, y carece del hablar del Espíritu. El simple conocimiento de la Biblia sin el Espíritu no puede suministrar lo que se necesita para el cristianismo amortecido. Su estado de muerte y degradación tiene que ser juzgado por la espada aguda que sale de la boca del Señor. La iglesia mundana necesita la palabra cortante y viva del Señor Espíritu.

VIII. LA PROMESA AL QUE VENZA

En el versículo 17 el Señor dice: “Al que venza, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”. Vencer aquí significa específicamente vencer la unión de la iglesia con el mundo, la enseñanza de la idolatría y la fornicación, y la enseñanza de la jerarquía.

A. Comer del maná escondido

El Señor promete al que venza que le dará del maná escondido. La promesa hecha a la primera iglesia estaba relacionada con comer del árbol de la vida, y la promesa a esta iglesia con el maná escondido. Cuanto más mundana se vuelve la iglesia, más necesita que algunos se opongan, testifiquen y mantengan una íntima comunión con el Señor. Estos tendrán el privilegio de disfrutar al Señor como el maná escondido. El maná es un tipo de Cristo como el alimento celestial, el cual capacita al pueblo de Dios para seguir Su camino. Una porción de ese maná se preservó en una vasija de oro que fue escondida en el arca (Ex. 16:32-34; He. 9:4). El maná que caía visiblemente lo podía disfrutar el pueblo de Dios públicamente; el maná escondido, que representa al Cristo escondido, es una porción especial reservada para los vencedores que le buscan, los cuales tienen victoria sobre la degradación de la iglesia mundana. Mientras la iglesia sigue el camino del mundo, estos vencedores se atreven a vivir en la presencia de Dios, en el Lugar Santísimo, donde disfrutan al Cristo escondido, quien es la porción especial que les es dada como provisión diaria. Esta promesa se cumple hoy en la vida apropiada de iglesia, y se cumplirá en plenitud en el reino venidero. Si buscamos al Señor, vencemos la degradación de la iglesia mundana, y disfrutamos hoy una porción especial del Señor, entonces El como el maná escondido, será una recompensa para nosotros en el reino venidero. Si le perdemos a El como nuestra porción especial en la vida de la iglesia hoy, no le podremos disfrutar como recompensa en el reino venidero.
El maná escondido fue depositado en una urna de oro. El oro representa la naturaleza divina. Por consiguiente, depositar el maná escondido en una vasija de oro significa que el Cristo escondido está dentro de la naturaleza divina. El maná visible (físico) caía para todo el pueblo de Dios, pero el maná escondido es dado a los que están en una íntima relación con Dios, los que han abandonado al mundo y todo lo que los separaba de Dios. Han entrado en la intimidad de la presencia de Dios, y en esa intimidad divina disfrutan el maná que está escondido en la naturaleza de Dios. Esto es profundo. No es algo externo; está en lo más recóndito. Esto es tan profundo que aquellos que comen del maná escondido están de hecho en la naturaleza divina disfrutando al Cristo escondido.
¿Cómo podemos comer del maná escondido? Esto es algo que está totalmente fuera del mundo. Mientras que la iglesia mundana va cuesta abajo en su unión con el mundo, nosotros estamos saliendo de Egipto rumbo al desierto, luego del desierto a la buena tierra, de la buena tierra al tabernáculo, del atrio al Lugar Santo, y del Lugar Santo al Lugar Santísimo. Después de entrar en el Lugar Santísimo, tenemos que entrar en el arca, tocar la vasija de oro, y disfrutar a Cristo como el maná que está escondido dentro de la vasija. Cuanto más mundana se hace la iglesia, más necesitamos entrar en el Lugar Santísimo y comer del maná escondido. El maná está dentro de la urna de oro, la cual está dentro del arca, y el arca está en el Lugar Santísimo. Podemos ver cuán escondido está esto. Si vamos a disfrutarlo, tenemos que habitar en la profunda intimidad de la presencia de Dios. Tenemos que estar en Su naturaleza divina donde no hay nada mundano que nos distraiga y donde tenemos una íntima comunión con Dios. Aquí disfrutamos a Cristo como el maná escondido. Algunos de nosotros hemos experimentado al Cristo escondido. Hemos dicho: “Señor, no me interesa el mundo. Solamente me interesas Tú; no me interesa ninguna amistad ni ninguna relación humana. Señor, estoy dispuesto a poner fin a las ataduras. Señor, ahora estoy completamente libre, y te amo desde lo más profundo de mi ser. Te amo sin ninguna barrera”. Cuando decimos esto al Señor, entramos inmediatamente en la urna de oro, en la intimidad de la naturaleza divina, donde participamos del Cristo escondido. Debemos comer a este Cristo.
La promesa de que podemos comer del maná escondido también es una profecía. En el milenio algunos vencedores tendrán una porción especial de Cristo que podrán disfrutar. Esa porción especial fue prometida como el maná escondido. Sin embargo, en principio, en la actualidad podemos disfrutar a Cristo de una manera muy íntima y secreta. Nosotros disfrutamos a Cristo de una manera tal, que los que solamente le disfrutan públicamente no pueden entender.

B. Una piedra blanca
con un nuevo nombre inscrito

El Señor también prometió al que venza, diciendo: “Le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”. Disfrutar a Cristo como el maná escondido produce transformación. ¿Cómo podemos decir esto? Porque el Señor después de referirse al maná escondido, habla de una piedra blanca. Una piedra en la Biblia representa el material para el edificio de Dios. El hombre no fue hecho de piedra sino del polvo (Gn. 2:7). En un sentido, el hombre no es más que barro, y Romanos 9 revela que el hombre es simplemente un vaso de barro. Sin embargo, cuando el Señor conoció a Simón Pedro, inmediatamente le cambió el nombre por Cefas, que significa “una piedra” (Jn. 1:42). En Génesis 28 cuando Jacob despertó de su sueño, tomó la piedra que había usado de almohada y la llamó casa de Dios. En 1 Corintios 3 Pablo indica que las piedras preciosas son usadas para la edificación de la iglesia, y en Apocalipsis 21 vemos que las piedras preciosas son materiales con los cuales se edifica la Nueva Jerusalén. Al juntar todos estos versículos, vemos que una piedra representa una persona transformada. No podemos entender un pasaje como 2:17 aisladamente; tenemos que considerarlo en el contexto de la Biblia entera. El Señor le promete al que venza, darle del maná escondido y darle una piedra blanca. Esto indica que si comemos del maná escondido, seremos transformados en piedras preciosas.
En nuestro ser natural no somos piedras sino barro. Podemos ser transformados en piedras preciosas al disfrutar a Cristo como nuestro suministro de vida, porque recibimos la vida divina y la naturaleza divina por medio de la regeneración (2 Co. 3:18). Si comemos a Jesús como el maná escondido, seremos transformados en piedras blancas para el edificio de Dios. Si no seguimos a la iglesia mundana, sino que disfrutamos al Señor en la vida apropiada de iglesia, seremos transformados en piedras con las cuales se edifica el edificio de Dios. El Señor justificará y aprobará estas piedras, como lo indica el color blanco, pero rechazará y condenará a la iglesia mundana. En el libro de Apocalipsis el color blanco indica aprobación. Cuando el Señor nos haya transformado en piedras, entonces nos aprobará. Esto lo alegrará mucho. La piedra blanca es necesaria para la edificación. El edificio de Dios, es decir, la iglesia, depende de nuestra transformación, y ésta, a su vez, es fruto del deleite que tengamos de Cristo como nuestro suministro de vida.
El Señor dice que en la piedra habrá “escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”. El nombre designa a la persona, y este nuevo nombre denota una persona transformada. Todo creyente que haya sido transformado es una “piedra blanca” y tiene “un nombre nuevo, el cual ninguno conoce, sino el que lo recibe”. Este nombre nuevo es la interpretación de la experiencia (vivencias  secretas o íntimas en Cristo) del que ha sido transformado. Por consiguiente, solamente él conoce el significado de ese nombre. Es posible que cierto hermano no sea más que barro. Sin embargo, ama al Señor, ha dejado el mundo y se ha librado de todas las ataduras. Por consiguiente, el Señor le dirá: “Te daré a comer del maná escondido”. Cuanto más coma este hermano del maná escondido, más será transformado en una piedra blanca. A medida que este hermano coma al Señor Jesús, quien es el maná escondido, tendrá ciertas experiencias, y el Señor escribirá en él un nombre nuevo. Este nuevo nombre es simplemente la nueva designación de lo que dicho hermano es. De manera que este nuevo nombre se basa en lo que el hermano es, en conformidad con sus propias experiencias, y otros no podrán saber lo que significa este nombre.
Apocalipsis 2:17 es lo que el Señor nos dice. No reciba estas palabras de manera objetiva, sino como su propia biografía. Considérela una palabra dirigida a usted. En un sentido vivimos en la época de Pérgamo, debido a que la “iglesia” se ha hecho mundana. Pero por ser testigos en contra de todo ello, estamos aquí luchando por el recobro del Señor. Por consiguiente, el Señor nos dirige lo dicho en el versículo 17, y todos nosotros debemos entenderlo y decir: “Amén, Señor, gracias por esta promesa. Puedo comer de Ti como el maná escondido, y esto me transformará en una piedra que te agradará, que Tú aprobarás y usarás para edificar Tu morada. Señor, recibo Tu promesa. A partir de hoy, te comeré de una manera secreta para ser transformado en una piedra blanca útil para Tu edificio”. ¿No es esta una maravillosa promesa del Señor? Es posible que la iglesia se haya vuelto mundana, pero el Señor ha prometido que podemos ser transformados en una piedra blanca con la cual se puede edificar la morada de Dios.